Lía que lía

26 de junio 2025 - 03:05

Estás viendo la televisión y escuchas y ves cuántos problemas existen entre los políticos. Unos que mandan, otros que obedecen o han de obedecer. Cuentos, anécdotas y tragedias que cometen algunos que dan pábulo para que los contrarios le aticen de lo lindo. Pero esto no para. Lo mismo lo lees después en el periódico, sea de una tendencia, de otra o neutral. Repiten lo mismo, que si fulano robó, que si se quedó con lo que no debía, que si permitió que sus subordinados se aprovecharan del cargo. Que hasta un empleado se escapaba llevando escondido en el pantalón el disco en en el que se narraba lo hurtado o sucedido. Pones una cadena y refiere y repite lo mismo aunque sea de otra manera o con las palabras y la dicción de otro personaje.

Con razón o sin ella hay mucha gente que considera a los políticos como unos mangantes, que no paran de beneficiarse del cargo. Yo sé que esto no es verdad, que lo he vivido y sé que hay muchos hombres y mujeres que ocupan cargos públicos y en vez de enriquecerse se agotan hasta los huesos. Lo comentas y te dicen que tú no tienes ni idea, que eres un pánfilo.

Y si esto pasa en nuestra España o en una de las naciones llamémosla moderna y culta, imagínense ustedes qué pasará en aquellas donde manda el militar más fuerte, el más rico, el más poderosos, ¿Qué será en Guinea, en Etiopia, en Angola, en Argelia, en Egipto, en Gambia? Países donde con su estructura arcaica mandan, gobiernan y mangonean lo que les da la gana.

Hay alguno (o algunos) que dicen que lo mejor es una dictadura, en la que manda solamente uno y además que, si por mala suerte es un ladrón y un aprovechado, al menos es uno solo uno y no una remesa. Me da pena que haya quien piense así, me da tristeza y me da hasta náuseas. Porque siempre he pensado y siempre pensaré que lo mejor es una democracia en la que el pueblo elige con sus votos al que ha de mandar. Y además existen organismos que controlan para que no haya un disloque. Eso y la santa división de poderes: los políticos, el judicial y el parlamentario.

Gobernar es una de las mejores cosas que el hombre puede hacer. Gobernar bien. Llegar por la noche y no tener que contarle a la almohada ninguna barrabasada. Dormir tranquilo, con la conciencia tranquila y en paz. Pero eso hay que mamarlo, haber aprendido lo que es la justicia y la honradez y saber hacer las cosas con justicia para que luego la conciencia esté en paz.

PD: Importantísimo. No te creas nunca que progresista es uno simplemente por ser de izquierda. Eso es el cuento del chino. Progresista y honrado puede ser uno de izquierda, de derecha o de centro de la madre que lo parió, Pero adjudicar la condición de progresía por su condición de partido es una falacia soberbia.

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