Balas de plata
Montiel de Arnáiz
El 9M
La añoranza no es un sentimiento muy productivo, así que el asunto de las casetas derribadas en La Casería debería quedar ya en el muchas veces reparador olvido, y no merece la mena ahogarse en la nostalgia. Nos dice la etimología que esta palabra deriva de dos griegas (como tantas veces): ‘nostos’, que significa regreso, y ‘algia’, que es equivalente a dolor. Es decir, que vendría a significar ‘dolor provocado por el regreso a la mente de algo bueno perdido’. Y el dolor es algo que nadie quiere en su vida. Yo ya hace tiempo que eché el telón de esa película acabada, me gustara o no el final.
Sí me alegra especialmente la última sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dando la razón al Bartolo, uno de los dos establecimientos hosteleros instalados en la demasiado pomposamente llamada playa, por el bien de los hosteleros y porque pone de manifiesto de alguna manera la vía demasiado errática y poco clara llevada durante todo este tiempo en este asunto por las autoridades de Costas. Siempre me ha parecido como si actuara a desgana y sin un norte claro. Ha pasado ya bastante tiempo de la destrucción de aquellas construcciones, precarias y muchas veces insalubres, pero dotadas de una personalidad poco frecuente y que merecían haber sido objeto de un estudio más en profundidad y sí, indudablemente heterodoxo, sobre su futuro. El derribo se efectuó pero lo que teóricamente iba a ser construido en su lugar, el famoso paseo peatonal, sigue aún en el limbo y parece que no tiene visos de ser rescatado de ese lugar virtual.
Mientras, el paraje, uno de los más visitados por los foráneos, continúa con su aspecto asilvestrado, que no es lo mismo que decir natural, puesto que es asaltado frecuentemente por multitudes motorizadas y su superficie de baches y tierra dista mucho de ser acogedora, expuesta como está a las inclemencias y el desorden urbanístico perenne.
También te puede interesar
Balas de plata
Montiel de Arnáiz
El 9M
Náufrago en la isla
Manuel Muñoz Fossati
La Casería, otra vez
La Casería, otra vez
Esa tecnología que nos cautiva y nos indigna
Lo último