Víctimas del imperialismo
Baldomero y Gustavo
Estuve en la inauguración del nuevo Centro de Parkinson “Bahía de Cádiz””. No podía faltar. Porque iba a ver hecho realidad feliz un sueño, el de Lola Garzón, su directora, muchos enfermos y sus familias, y las instituciones y administraciones públicas. El hecho de ver policías en la puerta en número importante no me hizo pensar que estuviera ya dentro, viendo las instalaciones, el presidente de la Junta de Andalucía y otras autoridades, por supuesto con la alcaldesa de San Fernando en primer lugar, y la presidente de la Diputación Provincial, una Consejera, delegados de la Junta, autoridades militares, el Comisario de Policía, qué sé yo, el salón de actos lleno de gentes de pie oyendo todos los discursos. Los discursos, ahí estuvo una clave esencial de la inauguración, en los discursos. En primer lugar el de directora del Centro, Lola Garzón, pero también el de Patricia Cavada y el del propio presidente de la Junta. Tres muy buenos parlamentos, la verdad. Con una nota en común, para mí: el recuerdo de Gustavo y Baldomero. Gustavo y Baldomero fueron dos enfermos de Parkinson que dieron los últimos años de su vida a la Asociación que habían ayudado a crear. Y la proyección del Centro que hoy se inauguraba, más de diez años después y algunos millones de euros muy bien empleados. La inauguración les hizo justicia, en las lágrimas mal contenidas de Lola Garzón al recordarlos y lanzar sus nombres-talismán al aire, y las palabras cariñosas y verdaderas de la Alcaldesa y el Presidente Moreno Bonilla. Allí de pie los recordaba como si fuera ayer. Más enfermo Gustavo, más activo Baldomero. Junto a la Directora, llamando a todas las puertas, sumando todas las voluntades. Escribí hace años que representaban –los de Parkinson, y Maripepa Castañeda (Alzheimer), José Manuel Porras (UPACE), el CRMF, el Pan Nuestro, Afanas…– la Isla Amable. Hasta la luz, una luz bellísima de enero que entraba por las ventanas del nuevo Centro de Parkinson, de blanco impoluto, te transportaba al lugar de lo cumplido, de los sueños convertidos en realidad. El lugar de los sueños. Oí que extraían parecidas conclusiones que se podrían resumir en el viejo dicho castellano: la unión hace la fuerza. Fueron varias administraciones, distintos partidos y distintos responsables. Todos empujaron en la misma dirección, lo que Lola Garzón pedía con su aparente fragilidad. Era la campeona de ese día, le había valido la pena todo lo sufrido.
Enhorabuena, directora.
También te puede interesar