Análisis

montiel de arnáiz

Juro y prometo

Si me demoro un poco y hago disgresiones y tal no es por mi culpa o responsabilidad...

Prometo y juro -las dos cosas a la vez- porque se promete por el propio honor y se jura ante Dios, y yo soy tanto de defender mi honra y la de todos como de jurar ante el demiurgo o principio de todo -nunca en balde, jamás-, porque, entre nosotros, los juramentos valen tanto como vale tu fe y las promesas son como si firmamos un pagaré -o sea, pagaré o no pagaré, ya veré- y lo hacemos, además, por nuestra conciencia y honor -sí, lo reconozco, me he repetido con eso del honor pero es lo que hay, que para eso soy diputado en ciernes, en potencia y casi en acto- y reconozco que prometo y juro ante la Constitución Española por imperativo legal, sea lo que sea eso del imperativo legal, que lo legal siempre es imperativo y ahora está de moda jurar o prometer por Snoopy, por los Países Aragoneses, por Tyrion o por Mágico González; da igual que seas político alojado en presidio, fachorro Amancista o perroflauta Orteguiano, independentista o unionista, fan de Eurovisión o de Chernobyl; tenemos derecho a jurar, a prometer o a hacer las dos cosas al unísono, pero vamos, lo que iba diciendo, que si hay que hacerlo se hace -el juro y/o prometo- por España, porque esta España otrora fue Hispania la grande, tierra de conejos, la del Rey Alfonso X, el Cid campeador, Manuel de Falla, Epi, Joan Miró, Emilio Butragueño, Eduard Punset y Pérez-Reverte, ¡Es-pa-ña!, ¿mentiendessss?

Ya acabo, no me mire así, doña Meritxell, que es mi derecho constitucional el poder expresar mi fórmula de juramento o promesa -o ambos a la vez- sin que nadie me la cercene, y si me demoro un poco y hago digresiones y tal no es por mi culpa o responsabilidad, que yo no fui el que abrió camino en esta cámara -o todos moros o todos cristianos (uy perdón, juro y prometo que no quería sonar xenófobo con comentarios contrarios a lo políticamente correcto)-, en fin, lo que pedía, que -téngame paciencia- creo tener derecho a jurar y prometer por mi conciencia y honor, por España, por la democracia, por los Países Béticos, por Valle-Inclán, por Manolo el del bombo o por la Pasionaria, y sin límite de tiempo, ¿o esto de la fórmula es a tiempo corrido, con límite temporal?, que hay quien dice "Sí, juro" y se sienta, pero eso es de sosainas, de gente parca en palabras, que no sé cómo puede un diputado ser escueto cuando habría de ser preceptivo que un representante de la soberanía popular fuera orador experto, un Cicerón redivivo -tablet antigua, iPhone flaco y sueldo corredor- y no un pobre diputado sin personalidad, con vocecilla atiplada y titilante, que es lo que tenemos, sí, lo sé, en nuestra clase política actual, pero -voy terminando, miss Batet- como le iba diciendo, que juro y/o prometo a la vez la Constitución Española y mi cargo y lo que surja. Y con esto acaba todo. Sin sangre, fuego y spoilers. Fin. En fin. Le decía, ¿cuándo me ingresan la nómina?

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