Análisis

Pedro G. Tuero

Intuir o barruntar

Porque lo lógico sería que comenzara este escrito diciéndole a mi lector seguidor, y por esa "deformación profesional" que padezco, esa pequeña historia lingüística o significativa de esos términos que encabezan lo que escribo.

Por ello, tanto los verbos "intuir" como "barruntar" en un principio son sinónimos. Aunque como es propio cada uno conlleva sus matices correspondientes respecto a sus inherentes significados. Y lo curioso de todo esto es que, en cuanto a "barruntar", no hay aún claridad y certeza de donde procede. Según nuestra Academia vendría del latín "promptare" (descubrir); Corominas en su diccionario piensa que puede venir de un vasco antiguo "barrunti" y Calandrelli en su diccionario Filológico-Comparado de la Lengua Castellana nos dice que su procedencia es de un español antiguo "brutar" (cribar, cerner y metafóricamente "discernir", "indagar" o "conjeturar"). En cuanto a "intuir", no hay problemas en su origen y significado.

Y ya en este nuevo año que ha comenzado, ni deseo "intuir" ni "barruntar", porque la realidad está ya muy presente. Un nuevo año que ha dejado a esta ciudad sin uno de los personajes o persona más significativa en la historia de esta Chiclana tan acogedora. Y como habrá intuido mi inteligente lector, me refiero al recién fallecido don Emilio Oliva Fornell. Algo que no es ninguna intuición ni mucho menos, sino una desgraciada realidad como ejemplo de lo que es una pérdida tan importante no sólo para su familia sino para todos los chiclaneros. Emilio Oliva fue uno de los grandes toreros de aquella época, querido y respetado por muchos. Y algo que me sorprendió, según la joven edad que yo tenía, cuando la prensa de entonces lo retrataba acostado y a punto de morir, después de una gravísima cogida en Madrid, junto a su futura e inminente esposa para hacer realidad lo que se llama "in articulo mortis" (casarme a las puertas de la muerte). En fin, que descanse en paz nuestro Oliva y que Chiclana nunca lo olvide.

Pero no vamos a cambiar por muchos propósitos que nos hagamos en este inicio de año. La vida a la que yo pertenezco y la de los demás ni ha cambiado ni va a cambiar. Lo intuyo y barrunto. Aunque la situación política en Andalucía en este año de hoy sí va cambiar. Y ya era hora después de casi cuarenta años manejándonos los mismos.

Aunque, por otro lado, estamos haciendo bueno a Franco, como intuye mi amigo el camarero filósofo Pepe. Algo que más de uno ha barruntado después del lío que protagoniza con esos restos del Valle de los Caídos ese Pedrito presidente por chanchullo.

Porque se puede intuir o barruntar, al divisar al tranvía con nuevas pruebas que nos van a hartar, que con un nuevo gobierno andaluz esto ya va a cambiar.

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