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Gran trabajo de Fraser en una amable comedia dramática

FAMILIA DE ALQUILER | CRÍTICA

El actor Brendan Fraser encabeza el reparto. / D. S.

La ficha

*** 'Familia de alquiler'. Comedia dramática. Japón. 2025. 103 min. Dirección: Hikari. Guion: Stephen Blahut, Hikari. Música: Jon Thor Birgisson, Alex Somers. Fotografía: Stephen Blahut, Takuro Ishizaka. Intérpretes: Brendan Fraser, Mari Yamamoto, Takehiro Hira, Akira Emoto, Shannon Mahina Gorman

La idea argumental de Familia de alquiler es hermana de Familia, la película con la que en 1996 debutó Fernando León de Aranoa, y de Family Romance, LLC de Werner Herzog, estrenada en 2019. En la española Juan Luis Galiardo contrata a unos actores que deben simular ser su familia en el día de su cumpleaños. En la de Herzog, más próxima como precedente por desarrollarse en Japón y basarse en un caso real que inspira esta nueva película, la relación se establece entre una niña y el padre ficticio que le proporciona una empresa de alquiler de acompañantes.

En la que ahora se estrena, Brendan Fraser es un actor estadounidense que, tras quedarse embarrancado hace años en Tokyo, acepta trabajar para una de esas compañías de alquiler de familiares que funcionan con éxito en Japón para compensar las, por lo visto, muchas soledades de esa sociedad. A diferencia de las anteriores, la película presenta el entorno de trabajo de la peculiar empresa y se presentan varias de las personalidades que Fraser debe adoptar en su nuevo trabajo hasta que, como la de Herzog, se centra en su relación de alquiler paternal con una niña japonesa de desconocido padre estadounidense, y en la establecida, fingiendo ser un periodista que lo entrevista, con un viejo actor olvidado al que su hija quiere hacer creer que sigue siendo recordado.

Entre la comedia y el drama, pulsando a fondo las posibilidades que ofrecen las diferencias culturales entre japoneses y occidentales, a la vez que desentrañando con delicadeza los sentimientos universales que les unen, la película se basa sobre todo en las interpretaciones de un excelente reparto. En cabeza el casi milagrosamente resucitado para el cine Brendan Fraser, que compone un tipo tan perdido como emotivo, capaz de utilizar su peculiar trabajo para restablecer relaciones humanas hace tiempo perdidas, pasando de los sentimientos fingidos a los verdaderos. Con él, unos excelentes Shannon Mahina Gorman, Shino Shinozaki y Takehiro Hira.

Dirige con sensibilidad, bordeando a veces la sensiblería, pero sin caer en ella, la realizadora japonesa de formación y residencia estadounidense Hikari (37 segundos, Tokyo Vice). Su propósito es partir de una realidad desoladora, la necesidad de alquilar familiares, para transformarla en una amable invitación a confiar en que al final los sentimientos pueden triunfar. El resultado es aceptable, en algunos momentos emotivo -sin renunciar a servirse de alguna facilonería- gracias a sus excelentes intérpretes, especialmente un gran Brendan Fraser.

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