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Versos de amor, vida y muerte

Joan Margarit y Luis García Montero presentan su obra en un recital cargado de reflexiones sobre el sentido de la poesía para cada autor

Luis García Gil, Luis García Montero y Joan Margarit, en el acto de ayer.
Virginia León Cádiz

09 de mayo 2016 - 05:00

La poesía brilló ayer en la Feria del Libro. Se recitó para vivirla, amarla, matarla y resucitarla en los versos que Luis García Montero y Joan Margarit cruzaron. Versos de sus obras Todos los poemas (Ed. Austral), Un mal poema ensucia el mundo (Ed. Arpa), La sombra del otro mar (Ed. Nórdica) o Amar es dónde, de Margarit, o de Balada en la muerte de la poesía, de García Montero. Dos grandes de la prosa contemporánea, de generaciones distintas, pero unidos por su particular sentido de la lírica.

Así se puso de manifiesto en la cita mañanera que fue presentado por el también escritor Luis García Gil, que bordó con una bella semblanza en versos la figura y obra de sus compañeros de mesa. De ellos señaló su maestría, amistad o "la eternidad de algunos libros que nunca llegan a cerrarse", entre anécdotas conjuntas y versos de Papagayo verde. Y también habló de estilos, según la búsqueda de cada poeta, tan distinta en Margarit y García Montero, tal y como cada uno se esforzó en narrar.

El primero en desgranar el sentir poético de su colega fue García Montero, que profundizó en el concepto de "la poesía de la verdad" que maneja Joan Margarit, por encima de "la consigna mágica de que la verdad es la belleza". Por eso en su poesía, añadió, "el engaño no vale". También manejó su concepto del amor como la "experiencia ligada a la realidad. Y a la hora de escribir hay que plantearse construir un espacio donde sea posible amar". De ahí el título de su último libro, Amar es dónde, donde hace un ejercicio de reflexión acudiendo a la memoria, así como al sentido de la honestidad, para así construir un espacio donde seguir amando.

Margarit, por su parte, confesó haberse encontrado en la poesía cuando encontró a Luis. De él continúa aprendiendo, explicó, como lo ha hecho con su libro Balada en la muerte... Un obra con "un subtítulo subyacente: la resurrección de la poesía". Pues "él decide que a la poesía hay que matarla para resucitarla". "No es un libro de paso, sino del final de la lírica y el comienzo", insistió. De éste y otros libros de ambos leyeron varios versos, antes de dar paso a las inquietudes del público.

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