Inauguración de la colección en la Casa de Iberoamérica Vassallo revive en el lugar que merece

  • Se reinaugura la colección del escultor gaditano que ha sido trasladada desde el centro cultural Reina Sofía, donde ha estado expuesta durante 12 años, a la Casa de Iberoamérica

El director del área de Cultura del Ayuntamiento, Enrique del Álamo, Amparo Vassallo, la concejala Eva Tubío y José Manuel Vassallo contemplan 'Niña del trampolín'.

El director del área de Cultura del Ayuntamiento, Enrique del Álamo, Amparo Vassallo, la concejala Eva Tubío y José Manuel Vassallo contemplan 'Niña del trampolín'. / Joaquín Hernández Kiki

Minerva, lanza en mano, marcial, inflexible en su infinita sabiduría, recibe al visitante como toda una declaración de intenciones: eh, aquí, mi padre; eh, aquí, Juan Luis Vassallo, redimido, revivido, en su nuevo hogar. Minerva, una versión de la diosa que vigila los cielos de Madrid desde el edificio del Círculo de Bellas Artes que corona desde hace décadas, es la primera de las piezas del legado del escultor gaditano que presume de nueva casa, la Casa de Iberoamérica, donde se ha instalado la colección permanente del artista que durante doce años ha estado expuesta, con sus luces y sus muchas sombras, en el centro cultural Reina Sofía y que ahora se ha rediseñado para ocupar “el lugar que merece”.

Y es que el traslado y nuevo recorrido ideado para la colección Vassallo ha mejorado sustancialmente la puesta en valor de la obra del gran renovador de la escultura figurativa de la primera mitad del siglo XX. Y ésta no es sólo la impresión de un lego visitante, sino que tanto la familia del artista (sus hijos José Manuel y Amparo y su nieta Marta) como los expertos en su obra (José Antonio Merino, comisario de la colección) han aplaudido el “nuevo impulso” que el legado de Juan Luis Vassallo Parodi (Cádiz, 1908-Madrid, 1986) “tanto necesitaba” y que ha sido posible gracias a esta mudanza.

“Hoy es un día feliz para todos los que amamos de corazón la obra de Juan Luis Vassallo, los que amamos Cádiz y los que amamos su patrimonio porque el traslado de la colección a esta casa significa un paso más en poner en el lugar que realmente merece la obra de un gran artista y de un hombre bueno”, se congratulaba Merino que alabó “las excelentes condiciones museográficas” que ofrecen a la obra de Vassallo las salas Borges y Hermanas Mirabal que, además, se articulan a través del patio interior donde reina, entre otras piezas, la emblemática Gades.

De esta forma, uno de los grandes triunfadores del cambio de naipes entre Fundación Municipal de Cultura y Universidad de Cádiz (centro cultural Reina Sofía por Rectorado) ha sido, sin duda, el legado de Vassallo que no sólo ha sido sometido a un traslado físico sino a todo un cambio de diseño, iluminación y recorrido que hace más asequible su visita.

Una vista de la colección instalada en la sala Borges de la Casa de Iberoamérica. Una vista de la colección instalada en la sala Borges de la Casa de Iberoamérica.

Una vista de la colección instalada en la sala Borges de la Casa de Iberoamérica. / Joaquín Hernández Kiki

Así, se ha utilizado un criterio iconográfico para la disposición de las piezas dividiéndose la sala Borges en Tema Libre, Dibujos, Desnudos y Retratos –con cartelas rotuladas en las paredes en español e inglés dando sentido a cada uno de los apartados– mientras que en Hermanas Mirabal se ha optado por recrear el estudio del escultor, además de introducir algunas de sus obras de temática sacra.

En total, son “unas 150 obras” las que el visitante podrá ver de las más de 200 que componen la donación de la familia al Ayuntamiento de Cádiz. Y es que los bocetos de su obra pública monumental, algunos retratos y la colección de medallas conmemorativas realizadas por el gaditano se han quedado a la sombra, “a la espera”, de que los responsables municipales habiliten una tercera sala para su adecuada exposición.

“A la familia no nos queda más que agradecer al Ayuntamiento de Cádiz todo el esfuerzo por mejorar la exposición, felicitar a todos los que han trabajado en ella por el cariño y especialidad sensibilidad que le han puesto y desear que pronto podamos ver esa importante parte de la obra que se ha quedado fuera y que estaría muy bien que fuera ésta que tenemos aquí detrás”, señalaba José Manuel Vasallo el espacio a su espalda en el que próximamente se instalará la exposición temporal del Museo del Prado.

La obra de Vassallo ha vuelto a la vida, sin duda, sólo queda desearle que esta vez sea tan digna como larga.

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