Entrevista por su nuevo disco, 'Ideario' Pipo Romero: “Los concertistas acústicos no sonaban a Andalucía y yo quería ser el primero en hacer algo”

  • El creador del ‘spanish fingerstyle’ ahonda con ‘Ideario’, su segundo disco en solitario, de forma más personal en los conceptos que el gaditano ya apuntara en su ‘Folklórico’

El músico gaditano Pipo Romero, durante la entrevista en 'Diario de Cádiz'. El músico gaditano Pipo Romero, durante la entrevista en 'Diario de Cádiz'.

El músico gaditano Pipo Romero, durante la entrevista en 'Diario de Cádiz'. / Julio González

“Desde chico”, el músico y compositor gaditano Pipo Romero tenía un sueño, “ser el primero en hacer algo”. Así, tras tocar, con contrastada soltura, “entre 14 o 15 instrumentos” para otros artistas, fue la guitarra acústica la que captó toda su atención. Y es que, entre que su sonido, “no tan dulce como las guitarras clásicas y flamencas pero sí con las notas más largas con lo que se abren más posibilidades”, y que “los concertistas acústicos no sonaban a Andalucía”, el intérprete encontró en las cuerdas de acero “el camino para hacer una maestría” o, al menos, “intentarlo, que es lo divertido”.

Con el motor de esta ilusión nació en las postrimerías de 2015 Folklórico, su primer disco en solitario, con el que inauguraba un sonido, una técnica, “una voz” nueva para su guitarra, lo que bautizó como el spanish fingerstyle, donde se dan citas tres universos, el del flamenco, el clásico y el folk. Tres mundos en los que sigue navegando, y ampliando fronteras, el músico con su nuevo compacto, Ideario (Universal, 2018), donde viene a ahondar en los conceptos de aquella primera aventura “pero de una forma más personal, más íntima”, detalla su autor.

“Es como una terapia”, ríe Pipo Romero que en este Ideario hace un exorcismos de sus “miedos” y “defectos” para brillar, si cabe, con más fuerza su enorme talento.

“A partir de sacar Folklórico descubrí como una tara, que tenía trabajar personalmente para ser un artista solista, así que me metí en un proceso personal bastante grande ya que llevaba toda la vida trabajando para otros artistas”, explica el músico que observa Ideario como el fruto “de todo ese trabajo de autoconocimiento” tras estar diez años poniendo sus habilidades al servicio de artistas como El Canto del Loco, Largarto Amarillo, Nena Daconte, Carlos Rivera, Amaia Montero y Andrés Suárez, entre otros.

Así, nada más salir Folklórico, el guitarrista, un tipo luchador, comprometido e ilusionado “por hacer algo importante más allá de la aprobación de los demás”, se encontró con la necesidad de seguir explorando su propio camino con lo que se puso “a componer” una serie de temas que van “desde la tristeza a la alegría pasando por la pasión, todo muy extremo, con muchos cambios en los estados de ánimo” pero con el nexo común de esa voz completamente reconocible de la guitarra.

“Lo bueno que tengo es que la guitarra lo hace todo, y los demás instrumentos (las partituras de cada uno de ellos están escritas por Romero) se agarran a esa voz de la guitarra, tanto que en el directo incluso funciona muy bien la guitarra sola porque hago como tres o cuatro líneas a la vez, si hay un violín es que está doblando una melodía que ya estoy haciendo con la guitarra, por ejemplo”, argumenta el músico que se mueve como pez en el agua entre unos sonidos “que quizás no encuentren la aprobación de los flamencos, demasiado punky para los clásicos y muy extraños para los folk”, vuelve a reír.

Un camino, ciertamente, solitario que en un principio le provocó vértigo, “miedo”, porque “acumulas mucha más responsabilidad que antes”, pero que ahora abraza con la seguridad de ese autoconocimiento y convencimiento: “Ya que me lanzo y decido llevar una vida complicada, porque si dedicarse a la música es bastante difícil, el instrumental es más difícil todavía, pues tengo que hacer lo que realmente sienta y lo que me da la gana, asumiendo que hacer algo que es nuevo en el momento en que estamos, donde a la gente parece que tiene más miedo a aceptar lo que no conoce, es algo que no va a ser fácil”.

Por ello, a Pipo Romero no le tiembla el pulso (ni la púa) para “colocar, por ejemplo, lo más interesante de una canción en el minuto seis si el relato que estoy contando me lo pide”. Como en una película, como en una novela, el músico no tiene prisa por llegar “al nudo de la historia”. “Casi todos los temas los presento a guitarra sola y luego van entrando los instrumentos y, a lo mejor, la parte más llena y que más corazón tiene está de la mitad para adelante... Sé que es un riesgo hacer esto en un mundo donde hay que venderse en 15 segundos pero, bueno, a veces pienso que a lo mejor eso justo es lo que puede llamar la atención...”, reflexiona. Y con razón, ahí está Bohemian Rhapsody. “¡Eh, ni mucho menos, no podría decir tanto!”, se sonroja.

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