Flamenco

'Magenta y cyan', la gran historia de amor de María Mezcle

  • La cantaora acaba de publicar su tercer disco, ‘Magenta y cyan’, un trabajo compuesto íntegramente por la sanluqueña donde desnuda su relación de pareja

  • Se presenta en Sanlúcar el 26 de agosto en el marco de la II Bienal de Cádiz, Jerez y los Puertos

La cantaora sanluqueña María Mezcle.

La cantaora sanluqueña María Mezcle.

Ni “pretendido”, ni “buscado”. Sólo un proceso “natural”, casi “como una necesidad”, es el que ha desembocado en el que primer disco compuesto íntegramente por la cantaora sanluqueña María Mezcle sea un trabajo en el que se relate su gran historia de amor. La que comenzó ante un atardecer en la playa de El Palmar, “un atardecer Magenta y cyan”, que da nombre al tercer disco de la artista.

“Yo me enamoré de mi amigo y era un amor no correspondido. Escribir, componer, se convirtió entonces en un desahogo, una necesidad, una manera de poner en orden lo que sentía y todo lo que me estaba pasando. Yo antes había escrito algún fandanguito, una saeta... Pero nunca me había inclinado tanto a la composición, me era fácil, todo salía y fluía como un torrente, las letras y la música. El flamenco fue mi consuelo en todo este proceso de mi enamoramiento. ¿Que si me siento expuesta...? Es que, en mi opinión, eso es el arte, exponerse. El arte sólo puede salir de la verdad de uno y es una manera de expresarse” reflexiona la cantaor que, “un año y medio después” de aquel atardecer en El Palmar un verano de 2015 vio cumplido sus deseos.

“Mira, al final me dio mucho más de lo que soñé, un disco y dos hijos”, ríe sobre las ganancias del relato que plasma en Magenta y cyan, escrito lejos del Sur, “en mi casa en la sierra de Madrid, muy cerquita de los ventanales, intentando acordarme cada día de aquellos atardeceres de mi tierra”, y cuyo resultado debe escucharse “tema a tema por orden”. “Como quien lee un libro, vamos, capítulo a capítulo”, recomienda.

Un trabajo, sin duda el más especial de la carrera de la artista que comenzó su carrera en el flamenco a los 11 años, que cuenta con la producción de Carlos Carmona, “de la familia de los Habichuela”, indica orgullosa Mezcle que reconoce haber aprendido “mucho” de su productor artístico. “Para mí todo este proceso ha sido muy novedoso. Yo cuando componía tenía en mi cabeza los temas ya vestidos, arreglados, pero luego esa idea hay que trasladarla a la sala de grabación, explicarla a los músicos, dar las indicaciones y, encima yo, con un bebé de tres meses que tenía por entonces... Así que en todo ese proceso Carlos ha estado ahí conmigo, entendiendo perfectamente lo que yo quería de cada tema, dando en el clavo a la primera y ayudándome a que se hiciera realidad”, agradece.

Cuidando de cada detalle que ha querido introducir la cantaora y compositora que salpica de símbolos y significados este atardecer Magenta y cyan que, podríamos decir, culmina en un amanecer, el de una nueva vida, el del nacimiento de uno de sus hijos.

“Sí, el disco se abre con El Palmar y se cierra con Canción a Mateo, una nana que le compuse a mi hijo cuando yo ya estaba a las puertas del parto. Es un tema muy especial porque, además de que mi marido es quien toca la guitarra en la canción, también se escucha el primer llanto de Mateo, el llanto de cuando nació y a la matrona dándome ánimos”, descubre la artista que grabó esos momentos tan únicos del parto “porque yo ya tenía en la cabeza la preproducción de este disco y pensé que no había un final más bonito para esta historia de amor que el sonido de mi hijo. Más me costó convencer a mi marido para tocar la guitarra, porque él no es guitarrista ni nada, pero yo quería que también estuviera, que estuviéramos los tres”, decidió.

Los tres –Mateo, su marido Jorge y María– están en Magenta y cyan con Carlos Carmona y la guitarra de Jony Jiménez, además de José Luis Medina en la alegría y Monti en la rumba. Músicos a los que hay que sumar las colaboraciones “de lujo” como Caramelo de Cuba en la rumba; Arcángel en la seguiriya de aires morentianos Mi pequeña estrella (“quién mejor que él para cantar conmigo evocando al gran Enrique Morente”, alaba) y Farruquito, Farru y El Carpeta en las sevillanas Maestros.

“Es otro de esos temas que merece capítulo aparte. Yo quería escribirle a los maestros así que hice unas sevillanas dedicadas a Camarón, Paco de Lucía, Farruco y la Niña de los Peines y cuando Farruquito las escuchó me dijo que las quería producir y fíjate qué gusto para mí porque Juan tiene un mundo musical precioso y grande, un mundo que no mucha gente conoce y que es maravilloso. Se involucró muchísimo, tanto que también han participado El Farru con la guitarra, que este hombre todo lo hace bien, bailar, cantar y tocar; y El Carpeta que ha metido los pies”, enumera.

Unas sevillanas que fueron la banda sonora del exquisito trabajo audiovisual con el que el Museo del Prado y la Asociación de Tablaos Flamencos de Madrid realizó quisieron conmemorar el Día Mundial del Turismo en septiembre de 2020. Una “experiencia maravillosa” para Mezcle “poder cantar frente a Las Meninas” en un museo vacío donde sólo estaban el equipo de rodaje y los bailarines y bailaores protagonistas de la pieza, entre ellos el gaditano Eduardo Guerrero. “Yo acababa de estrenar el primer single del disco y me llama Antonio Najarro para pedirme la música para este proyecto, acabados de salir como quien dice del confinamiento, así que imagínate, gloria bendita. Y después la magia del momento, con lo que habíamos pasado, estar de nuevo en El Prado, rodeados de tanto arte y poniendo música y mi voz a tanto arte, el del baile de los compañeros... Tenía el corazón en un puño, la verdad”, recuerda.

Momentos únicos como el que espera vivir este próximo verano en su tierra, en Sanlúcar, con la presentación de este disco. “Será el 26 de agosto en el marco de la II Bienal de Flamenco Cádiz, Jerez y los Puertos, con lo que no puedo estar más contenta”, se congratula María Mezcle.

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