Elia Barceló | Autora de 'El eco de la piel' “Los pocos personajes femeninos que han pasado a la Historia fueron creados por hombres”

  • La autora alicantina, pregonera de la Feria del Libro de Cádiz del pasado año, presenta hoy sábado a las 13.00 horas su última novela, ‘El eco de la piel’, en la librería La Ratonera

La escritora alicantina Elia Barceló. La escritora alicantina Elia Barceló.

La escritora alicantina Elia Barceló. / Pau Sanclemente

–Nueva novela con mujeres fuertes y misteriosas, ¿prefiere a las protagonistas femeninas?

–Me gusta trabajar con mujeres porque cada vez siento con más intensidad que a las mujeres se nos ha negado la voz, la palabra y el punto de vista durante siglos, y ahora que las escritoras somos muchas y tenemos la posibilidad de aportar nuestra forma de ver las cosas, de sentir y de formular, hay que hacerlo y contribuir con ello a completar la larga tradición literaria, aportando la otra mitad. Los (relativamente pocos) personajes femeninos que han pasado a la historia, que han trascendido, fueron creados por hombres –Antígona, Medea, Electra, la Celestina, Lady Macbeth, Anna Karenina, Madame Bovary, La Regenta…– y creo que ya ha llegado el momento de que cambien las cosas. Considerando también que la mayor parte del público lector, así como de todo tipo de actividades culturales, es femenino, me parece lo más normal que los personajes y los conflictos presentados sean vistos desde una óptica de mujer.

–Ofelia Arráez, por ejemplo, es una mujer poderosa y contradictoria. Asistimos a la reconstrucción de su vida a través de varias voces, ¿algo así como un ‘Ciudadano Kane’?

–Aunque tiene su lógica y es un honor, no acaba de gustarme la idea de comparar mi novela y el personaje de Ofelia con Ciudadano Kane, sobre todo por lo que decía antes: el trabajo de una escritora y la novela sobre la vida de una empresaria son inmediatamente comparados con dos hombres: Orson Welles y Charles Foster Kane. Una diferencia importante es que en la película se trata solamente del interés humano y psicológico de la vida de un magnate mientras que en mi novela, aparte de eso, que está, por supuesto, es fundamental la reflexión sobre la pervivencia del pasado y de la memoria de una vida a través de la palabra. Somos lo que decimos que somos, lo que otros dicen que somos, somos las palabras que conforman nuestra identidad; y, una vez muertos, eso es todo lo que queda:palabras que no podemos controlar, lo que recuerdan de nosotros, lo que dicen que fuimos.

"Somos las palabras que conforman nuestra identidad y, una vez muertos, eso es todo lo que queda: palabras”

–Entonces, estamos ante una novela sobre la identidad...

–Es uno de los temas fundamentales, efectivamente. Es difícil saber quién es una misma. La famosa frase Conócete a ti mismo, base de toda filosofía, nos muestra que es una de las mayores aventuras que podemos emprender. Todos nosotros estamos marcados por lo que nos dicen durante nuestra infancia y adolescencia sobre quiénes somos, a qué familia pertenecemos, a qué país, a qué historia. Con el tiempo, poco a poco, si somos seres curiosos y conscientes, empezamos a preguntarnos si todo aquello que nos han dicho es verdad. Si es cierto que eres tonta, o feúcha, o vago, o tan especial como te han hecho creer…, si es cierto que eres muy macho, o si eres la princesa de papá. Poco a poco empiezas a establecer tu propia identidad, y eso casi siempre trae muchos conflictos porque hay veces que la identidad que quieres tener no coincide con las expectativas de los demás y eso lleva a los secretos, o al abandono, o al dolor del rechazo y la incomprensión, o a las mentiras vitales para mantener la armonía.

–¿Qué somos más, cuál es nuestra verdadera versión, la cara vista o la cara oculta?

–Las dos. La combinación de las dos. Igual que somos lo que somos en realidad y lo que soñamos que somos, lo que nos gustaría ser. Somos lo que mostramos al mundo, y todo lo que guardamos para nuestro círculo íntimo, y lo que es solo para nosotros mismos, y lo que ni siquiera nos confesamos pero aparece en ciertos momentos.

"Mis hijos me regalaron un colgante, un casquillo de bala con una perla, y supe que allí había una historia”

–Opta por un recorrido en dos tiempos en este libro, el que marca la vida de Ofelia y el presente de Sandra, su biógrafa. Pero, además, complica la narración ofreciendo diferentes versiones de algunos hechos, ¿ha sido difícil levantar esa estructura?

–Tengo que reconocer que, en ocasiones, ha sido difícil pensar en varios niveles para que las cosas suenen posibles y coherentes, pero que también se les pueda dar la vuelta y que sigan siéndolo. Es casi como cuando se cose una prenda reversible, que tiene que funcionar del derecho y del revés, sin que se le vean las costuras y que, aunque siga siendo la misma prenda, parezca distinta según por qué lado se lleve, qué color se elija. Eso requiere trabajo y muchas horas de experiencia.

–¿Cuál es la chispa que enciende esta novela?

–Varias; pero una muy importante es la cuestión que comentábamos antes, lo de que todo el pasado es narración y está hecho de palabras, y, por tanto, también de fabulación, invención. Otra es la cuestión de la identidad: ¿quién soy?, ¿por qué no puedo ser otra cosa?, ¿por qué la definición externa puede destruir mi vida como yo quiero llevarla? Y la tercera surge de un colgante que me regalaron mis hijos: un casquillo de bala con una perla. Me pasé meses sabiendo que allí había una historia y acabé por encontrarla al preguntarme quién disparó aquella bala, y contra quién, y por qué acabó convertida en un objeto bonito que puede llevarse como adorno.

–Creo que está escribiendo una distopía, ¿echa de menos el género fantástico, usted que es la Dama de los Mil Mundos, tras sus exitosas últimas novelas que van por otros caminos?

–Yo amo los dos caminos: el fantástico y el realismo. No me parece que estén tan separados y los dos llevan al mismo lugar: a conocerte mejor, a descubrir lo que hay en tu interior. Ahora es cierto que estoy trabajando en una novela que sucede en un futuro cercano e improbable que puede abrir los ojos a ciertas realidades actuales, pero también tengo empezada otra novela realista, más bien de género negro en la que no hay absolutamente nada fantástico. Ya veremos cuál termino antes.

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