Pregón

"Me llamo Elia Barceló y soy lectora"

  • Una de las grandes autoras de ciencia ficción y misterio en castellano abre el telón de la muestra gaditana con un hermoso alegato en defensa de la palabra como placer

Carmen Moreno, directora de la Feria, Martín Vila, Elia Barceló y Tamara García, en un sonriente momento del pregón de la 33 edición. Carmen Moreno, directora de la Feria, Martín Vila, Elia Barceló y Tamara García, en un sonriente momento del pregón de la 33 edición.

Carmen Moreno, directora de la Feria, Martín Vila, Elia Barceló y Tamara García, en un sonriente momento del pregón de la 33 edición. / fito carreto

"Me llamo Elia Barceló y soy lectora, que viene a ser una confesión como si dijera me llamo Elia Barceló y soy alcohólica". Con estas palabras se ponía en marcha la 33 edición de la Feria del Libro de Cádiz, con una confesión de una lectora que no es sólo lectora porque, como previamente nos había informado la periodista Tamara García en la presentación, Elia Barceló (Alicante, 1957), aparte de lectora, es unas cuantas cosas más. Principalmente, autora de una extensa obra de misterio y ciencia ficción tanto en novela como en relato traducida a dieciocho idiomas. De su última novela, El color del silencio, ya ha vendido 500.000 ejemplares. Pero eso lo pueden ver en Google. De lo que no se puede ver también informó Tamara García: como en uno de sus relatos, hay una casa a la que se entra pero cuesta salir; como en una de sus novelas, hay una casa a la que siempre se quiere volver. "Así es un poco su obra: no puedes escapar y, si sales, algo te impulsa a volver".

Pero Barceló, insistió, no vino ayer a vender su libro, no vino como escritora, vino como lectora a una Feria que pone su foco en la literatura infantil y juvenil. Por eso regresó a su niñez, a los cuatro años, cuando su madre, como no tenía hermanos, le enseñó a leer para que no se aburriera "y esos garabatos negros se abrían y contenían mundos". Hizo, así, un resumen de las primeras palabras que le deslumbraron: carabela, anemómetro y pagoda. Misteriosas todas ellas. "Luego descubrí que dos palabras podían decir la misma cosa, como 'quizá' y 'tal vez', pero fue mayor el descubrimiento de que palabras que querían decir lo mismo, como faz, jeta, rostro o cara, podían ser utilizadas para hacer experimentar sensaciones diferentes". Y no digamos nada cuando en un mantelito de desayuno descubrió que buenos días se decía de otras maneras en otras partes del mundo. Increíble esto de las palabras. Estaba creciendo la escritora, pero ayer Barceló no era escritora; era lectora.

"En el colegio pensábamos que escribían señores muertos con barba"

Y la lectora leyó. Se topó con Verne, con Poe y con Stevenson, todos extranjeros. Creció y leyó a gente que escribía en su mismo idioma: Fuentes, Borges, Cortázar. Y creció más y llegó a Tolstoi. Contó algo interesante: "De pequeños los escritores eran señores, hombres, muertos con barba". Algo sabía de Agatha Christie, Enid Blyton o incluso Corín Tellado, mujeres, pero no se las tomaba como gran literatura, arte. Quizá porque no eran señores muertos. "Hasta que pude leer a magníficas escritoras sin barba". Mary Shelley, Marion Zimmer Bradley, tantas...

La lectora germinó en el placer. Citó a Cortázar: "Los buenos libros dejan cicatrices en el lector que lo merece. Yo estoy llena de cicatrices".

Por eso, apasionada, quiere que enseñemos a lo niños a encontrar ese placer, "pero nadie puede obligar al placer, nadie puede obligar a alguien a ser feliz, hay que enseñarles a serlo". No parece que estemos dando con la tecla. Ella hizo una metáfora (es que es escritora) con la paella: si obligas a un niño a comerse la paella hasta el último grano y luego, además, le dices que te tiene que hacer un informe sobre la paella que se ha comido, acabará detestando la paella. Porque el placer, como si fuera poca cosa, es la utilidad de la literatura, "salir de nuestra realidad y sumergirnos en otra, nos enseña a pensar en cabeza ajena".

"De modo que -concluyó- ale, a buscar cicatrices". ¿Existe mejor manera de animar a leer?

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