A prisión un hombre denunciado por violar a su hija adoptiva en Cádiz

El padre fue profesor en un instituto de la provincia de 2003 a 2018.

Según el relato de la víctima, sufrió abusos y agresiones sexuales durante una década.

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Una agente de la UFAM de la Policía Nacional.
Una agente de la UFAM de la Policía Nacional. / P.N.

La Justicia investiga en Cádiz a un profesor de Educación Secundaria jubilado después de que su hija adoptiva lo denunciara en noviembre de 2025 por abusos sexuales reiterados durante su infancia, unos episodios que, según el relato de la joven, comenzaron cuando tenía 8 años y se prolongaron prácticamente hasta que alcanzó la mayoría de edad. La denunciante asegura que a partir de los 14 años su progenitor comenzó a penetrarla. Una vez formulada la denuncia ante la Policía Nacional, la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia que lleva el caso ordenó el ingreso en prisión provisional del padre.

El denunciado, J.M.G., nacido en 1958, fue de 2003 a 2018 profesor de Biología y Geología en un instituto de la provincia de Cádiz. Actualmente ya está jubilado. A raíz de las diligencias abiertas para esclarecer los hechos, el juez instructor decretó su internamiento en el centro penitenciario de Puerto II.

Tal y como recoge la denuncia interpuesta ante la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional, la joven fue adoptada por un matrimonio cuando tenía 8 años de edad. Al poco tiempo de iniciar la convivencia en el seno de su nueva familia -afirma- empezó a sufrir tocamientos por parte de su padre adoptivo. Los abusos sexuales -prosigue- se sucedían casi a diario en el dormitorio que compartía con su hermana biológica. Añade que a partir los 14 años empezó a sufrir violaciones continuas.

Según la versión de la denunciante, su hermana sorprendió en una ocasión a su padre con el miembro erecto sobre ella. A finales del pasado año, en noviembre, la hija biológica mantuvo una fuerte discusión con su progenitor y le recriminó el episodio que había presenciado diez años atrás. El hombre -sostiene- le reconoció que hubo tocamientos aunque matizó que "se trataba de un juego" y que eran "consentidos".

Tras esta disputa entre padre e hija, ambas hermanas, las cuales estaban algo distanciadas, hablaron de lo sucedido por primera vez. Fue entonces cuando la denunciante le desveló las agresiones sexuales que había sufrido durante una década. Juntas acudieron a una psicóloga para recibir asesoramiento y, posteriormente, la víctima interpuso la denuncia ante la UFAM.

En el instituto de Cádiz donde J.M.G. ejerció su labor como docente no hay constancia de ninguna comunicación de padres, alumnos o profesores sobre ningún tipo de incidente de índole sexual, tal y como refleja la contestación de la Consejería de Educación a la Policía Nacional.

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