La invernada de aves en Doñana repunta tras años de mínimos históricos
Aun así, la cifra de este enero está por debajo de la media de los últimos veintidós años
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Durante enero de 2026, las aves acuáticas han experimentado una notable recuperación en el Espacio Natural de Doñana y en otras zonas aledañas de las marismas del Guadalquivir. El Equipo de Poblaciones de Aves del Grupo de Monitorización Ambiental de la ICTS-Doñana ha contabilizado 385.649 aves de 88 especies durante la realización del Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC). Esta cifra es superior a la registrada en los dos años precedentes, cuando la sequía provocó mínimos históricos en la marisma.
Este censo se integra en el International Waterbird Census (IWC), coordinado por Wetlands International, un programa global que desde 1967 evalúa el estado de las poblaciones de aves acuáticas y contribuye a orientar políticas ambientales y de conservación.
En el Espacio Natural de Doñana, el recuento se lleva a cabo mediante una metodología combinada que incluye conteos desde avioneta, recorridos en vehículo y censos en dormideros, lo que permite cubrir la totalidad del humedal y sus áreas circundantes con un alto grado de precisión. Los datos registrados siguiendo esta metodología se vienen tomando desde 2004, a diferencia de lo que se hacía antes de esta fecha, cuando sólo se incluían los datos del censo aéreo.
Los valores en enero de 2026 siguen por debajo del máximo registrado en 1989 —con aproximadamente 684.084 aves correspondiente únicamente al censo aéreo— y también por debajo de la media de los últimos 22 años (437.000 individuos) cuando se estableció la metodología actual.
A pesar de esto, los resultados reflejan una tendencia positiva vinculada a un otoño e invierno más lluviosos. La precipitación acumulada para el periodo 2025-2026 es ya de 517,6 mm, superior a la media para estas fechas y también respecto a las cifras alcanzadas el año anterior (307,9 mm), cuando la mayor parte de las precipitaciones se produjeron después de la invernada. Esto ha permitido que la marisma presente una amplia inundación y ofrezca mejores condiciones para las aves invernantes y la fauna acuática en general.
REFUGIO PARA ESPECIES EN DECLIVE
La mejora en las condiciones hídricas de la marisma ha impulsado una recuperación generalizada entre varias especies clave, especialmente entre las anátidas, que han respondido de manera muy notable al aumento del agua disponible.
El cuchara común (Spatula clypeata), con 120.970 ejemplares —más de 65.000 adicionales respecto al año anterior—, vuelve a situarse como la especie que más crece en Doñana en las últimas dos décadas, mientras que el porrón europeo (Aythya ferina) también muestra una clara reactivación, con 10.600 individuos y un aumento superior a las 6.200 aves, beneficiado por los amplios encharcamientos que favorecen a este pato buceador.
Incluso el ánsar común (Anser anser) experimenta un ligero incremento respecto al año pasado con alrededor de 1.000 ejemplares más, hasta alcanzar los 3.700 individuos. No obstante, su recuperación sigue muy lejos de las cifras históricas que se alcanzaron en los años 80 y en la primera década de los 2000, cuando superaban los 80.000 ejemplares invernantes. En esos periodos, Doñana representaba su principal refugio invernal en la península ibérica y uno de los más importantes a escala europea. Estas cifras ponen de manifiesto el profundo declive de la especie como invernante en el Espacio Natural Doñana y zonas aledañas.
Otras especies de aves acuáticas también han mostrado respuestas positivas al buen estado hídrico. La cigüeña negra (Ciconia nigra), extremadamente escasa en Europa durante el invierno, alcanza los 113 individuos y refuerza la importancia de Doñana como uno de los escasos enclaves de invernada relevantes para la especie. El morito común (Plegadis falcinellus), muy dependiente tanto de la inundación de la marisma como de la presencia de agua en los arrozales, protagoniza una de las subidas más acusadas, con 14.900 ejemplares —más de 12.000 adicionales— agrupados en grandes bandos.
La espátula común (Platalea leucorodia) también responde favorablemente, con 2.200 individuos —más de 1.000 con respecto al año anterior— en un contexto muy propicio para sus movimientos migratorios. Incluso la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), que normalmente pasa el invierno en África, se ve favorecida por las condiciones excepcionales de este año, y alcanza, con 32 ejemplares, cifras inusualmente altas para la especie.
AUMENTO LIGADO A LA MEJORA HÍDRICA
El aumento de aves invernantes registrado este año pone de manifiesto la relación directa entre el estado hídrico de Doñana y su capacidad para albergar fauna acuática. Tras varios años marcados por la falta de lluvias y una inundación mínima de la marisma, la mejora registrada este invierno demuestra el potencial del humedal para recuperarse cuando las condiciones climáticas y la gestión hídrica lo permiten.
La evolución de las aves acuáticas confirma que Doñana responde de manera inmediata cuando dispone de agua. La recuperación de la marisma es esencial para la conservación de especies de alto valor ecológico y para mantener el papel de este espacio como uno de los humedales más importantes de Europa”, destaca Rubén Rodríguez Olivares del Equipo de Poblaciones de Aves del Área de Monitorización Ambiental de la ICTS-Doñana
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