Provincia de Cádiz

El grupo de montaña de los bomberos duplica sus rescates

  • El equipo de especialistas tuvo que salir de su base en Ubrique más de dos veces de media al mes en 2015 Salvó en torno a medio centenar de personas, una veintena de ellas heridas, y recuperó un cuerpo sin vida

Una familia urbanita de cualquier municipio de la Bahía, del Bajo Guadalquivir o de Sevilla se embarca un sábado o un domingo de invierno cualquiera, no demasiado temprano, en una improvisada excursión a la Sierra. Como de costumbre, para a desayunar tranquilamente en una venta. La caminata por uno de los senderos del parque natural arranca ya pasado el mediodía. En unas horas harán un alto en el camino para reponer fuerzas. Hace rato que abandonaron la ruta original y cambiaron no saben cuántas veces de vereda. También de rumbo. Cuando intenten emprender el regreso apenas si quedarán tres horas de luz. Las suficientes para no encontrar el camino de vuelta. Ni siquiera con la ayuda del GPS. Comienza a hacer frío y el agua y la comida se acaban. Uno de ellos ha sufrido un esguince en un tobillo. Y al móvil sólo le queda un 6% de batería. Además, en ese barranco apenas si tienen cobertura. O piden ayuda ahora o tendrán que pasar la noche al raso. La Sierra de Cádiz no son los Picos de Europa. Pero en esta época, las temperaturas pueden caer por debajo de cero.

De esta manera, un apacible día de campo puede acabar convirtiéndose en una trampa que requiera de la rápida intervención de los miembros del Grupo de Rescate en Montaña del Consorcio de Bomberos de la Provincia de Cádiz, con base en Ubrique. El año pasado, esta unidad duplicó sus salidas respecto a los años anteriores, con un total de 31 y una media de más de dos servicios al mes, asegura Ignacio Pérez Prado, jefe del operativo en Cádiz, y corrobora el cabo Juan Carlos Chacón, coordinador de este equipo de especialistas a pie de monte. Hasta entonces, los años solían cerrarse con entre una docena y catorce intervenciones.

2016 ha arrancado también fuerte. El domingo 28 de febrero, parte del grupo rescataba a treinta personas procedentes de Sevilla que se habían perdido por la tarde en algún punto de la ruta entre La Sauceda y el pico de El Aljibe, enmedio del Parque Natural de Los Alcornocales, en Alcalá de los Gazules. Casi a la misma hora, otros cinco componentes del equipo ascendían a El Reloj, en Grazalema, en busca de una pareja, también residente en Sevilla, que se desorientó por la niebla cuando subían al pico por la ladera norte. Ya el domingo 24 de enero, el equipo de montaña de los bomberos tuvo que solapar tres intervenciones, que se prolongaron a lo largo de nada menos que nueve horas. En Algodonales, en torno a las 13:30 horas, un grupo de ocho excursionistas entre los que había varios niños, quedó aislado en una zona de difícil acceso en el Cordal de Morón. Casi dos horas después, una mujer sufría un síncope en El Torreón (Grazalema). Y sesenta minutos más tarde, cuando aún no se había cerrado siquiera la primera intervención, el grupo tuvo que asistir a un excursionista que había sufrido un traumatismo abierto en la cabeza en el Alto del Navazo, en el término municipal de Benaocaz.

Durante 2015, el grupo rescató en total a más de cincuenta personas. Entre 15 o 20 habían sufrido algún tipo de herida de mayor o menor gravedad. La mayoría eran senderistas sin el suficiente conocimiento de la zona y de la montaña en general. El equipo también consiguió hallar a una mujer con discapacidad psíquica que pasó ocho días perdida en la Sierra porque anduvo escondiéndose de quienes le buscaban. Y recuperó el cuerpo de un batidor que perdió la vida en una cacería en Benamahoma. En cualquier caso, entre los rescatados también hay grupos de escolares con sus profesores, parapentistas, espeleólogos, montañeros e incluso guías turísticos que en algún momento tomaron alguna decisión equivocada. Como sucedió aquel 22 de marzo de 2015 en la Garganta Verde, un angosto desfiladero que desemboca en Zahara de la Sierra, en el que quedaron atrapadas 15 personas. "El día había amanecido despejado -recuerda Juan Carlos Chacón-, la garganta no llevaba demasiada agua, pero de repente se desató una tormenta que a todos nos cogió por sorpresa y que incluso provocó inundaciones en Ubrique". Cuando llueve tanto y tan de golpe, enseguida aumenta el caudal en la garganta y en algunos tramos se forman balsas que cuando se desatascan generan un gran golpe de agua en forma de ola gigante. Los guías pensaron que era mejor intentar salir del cauce lo antes posible y, con buena intención, escalaron demasiado pronto hasta una repisa de la que ya no pudieron bajar. "Fue un rescate bastante complicado", recuerda el coordinador del grupo. Complicado, sí. Pero no tanto como el de un espeleólogo que se quedó encerrado a 170 metros en la Cueva de la Motilla, entre Jerez y Cortes, por culpa de una luxación en la rodilla. Tardaron 15 horas en sacarlo de allí. Fue necesaria la colaboración de un equipo especializado en salvamento espeleológico.

Las luxaciones, los esguinces y, como no, las frecuentes fracturas de tibia y peroné a las que son bastante propensos quienes padecen sobrepeso y no están acostumbrados a la rutina deportiva, suelen complicar los rescates, que a menudo conllevan el traslado en camilla del herido por angostas veredas con pronunciados desniveles hasta la carretera más cercana, donde suele esperar la ambulancia. En esa situación se vio un senderista inglés en El Saltillo, en Benaocaz. Se rompió la pierna, pero su pareja no pidió ayuda y decidió pasar la noche con él. "Muchas veces el problema es que nos llaman muy tarde, cuando ya están desesperados, cuando el teléfono se ha quedado casi sin batería", relata Juan Carlos Chacón. "Suelen ser personas con poco conocimiento de la zona y de la montaña, poco experimentadas, que no tienen en cuenta la luz solar y que salen y regresan muy tarde, cuando la noche ya se les ha echado encima", resume el coordinador del grupo. "Y, claro, esto cada vez va a más porque cada vez hay más gente que practica el senderismo en la Sierra de Cádiz, una media montaña con una climatología amable, pero que puede cambiar en cualquier momento".

Los diez componentes del Grupo de Rescate en Montaña están localizados 24 horas al día, 365 días al año. Conocen la Sierra como la palma de su mano y compatibilizan esta labor con su puesto en los parques en los que están destinados. Les gusta su trabajo y presumen con razón de pasión por la montaña. De hecho, se entrenan continuamente y son capaces de llegar muy rápido a cualquier punto por inaccesible que parezca. Pero no son los únicos que acuden cuando alguien tiene problemas en la montaña. Juan Carlos Chacón e Ignacio Pérez no olvidan el reconocimiento a la imprescindible labor de los agentes de Medio Ambiente, de la Guardia Civil y las Policías Locales de los municipios donde se producen las pérdidas o accidentes, así como de los miembros de los equipos médicos que intervienen en los rescates.

A diferencia de otras comunidades autónomas donde ya se han implantado tasas para cubrir en parte los gastos que originan los rescates, sobre todo en alta montaña, en Andalucía este servicio no tiene coste directo alguno para el ciudadano.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios