Aemet: Grazalema, ejemplo de cómo el cambio climático aumenta la precipitación extrema
En 60 días, la localidad de la Sierra ha batido sus propios récords, rebasando los 3.000 mm de agua acumulada
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En el periodo de 60 días comprendido entre el 16 de diciembre del año pasado y el 14 de febrero, la estación meteorológica de Grazalema ha rebasado los 3.000 mm de acumulación de precipitación, "circunstancia inédita a nivel estatal y, probablemente, también sin parangón en el resto del continente europeo y buena parte de las latitudes medias del planeta", apunta Peio Oria, meteorólogo superior del Estado, en un artículo publicado en el blog de la Aemet en el que analiza la influencia del cambio climático sobre los episodios meteorológicos extremos.
A nivel meteorológico, la Sierra de Grazalema era conocida por presentar unos mayores históricos de acumulados en sucesión de días o semanas -frente a otros puntos de la Península, que arrojan máximos en horas o en meses-. Así, en el histórico desde principios del siglo XIX y el 2015, el récord de litros de agua acumulada entre un periodo que va de los siete a los 20 días lo marcaba Grazalema, con registros que oscilaban entre los 1.023 y los 1.454 mm durante el mes de diciembre de 1958, el más lluvioso del compendio.
En los últimos años, sin embargo, casi todos los máximos que aparecen en la escala temporal de la tabla -tanto horarios como de recopilación de días o mensuales- han sido superados, apuntaPeio Oria.
Una pieza importante del destrozo en la tabla lo protagoniza el tren de borrascas que cayó con empecinamiento este inicio de año sobre la Sierra de Cádiz. Grazalema batió sus propios máximos del año 58 durante este mes de febrero. Así, al récord histórico de agua recogida en siete días del 14 al 20 de diciembre de 1958 (1.023,3 mm), se antepone la cantidad obtenida del 3 al 9 de febrero de 2026 (1.130,4 mm). La misma tónica va corriendo por toda la escala, superando el acumulado a ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce y quince días, los máximos que marcaba aquel diciembre de hace casi setenta años. Destaca el récord de acumulación de lluvia a los 20 días: los 2.412,7 mm recogidos del 25 de enero al 13 de febrero de 2026 en Grazalema superan en un 66% el anterior máximo (1.454,1 mm), del 3 al 23 de diciembre de 1958.
RÉCORDS TAMBIÉN DE UNO A CUATRO MESES
Este mes, Grazalema también ha superado el acumulado a 31 días que marcaba hasta ahora Cortes de la Frontera (1.674 mm, en diciembre del 58), con los 2.274 mm registrados del 13 de enero al 12 de febrero del presente año. Una marca que bate asimismo si subimos a los dos meses, con los 2.420 mm registrados en el mismo municipio de diciembre de 1995 a enero de 1996, frente a los 2.843,7 mm de enero a febrero de 2026 en Grazalema.
Atrás quedan igualmente las cifras extremas compiladas en el medidor de Casteloais (Galicia) para tres y cuatro meses. La población orensana recogía de diciembre de 1959 a febrero de 1960 un total de 2.866,8 mm de lluvia; de diciembre de 2025 a febrero de 2026, Grazalema marcaba 3.176,1 mm. Los 3.269,9 mm de Casteloais eran desbancados por los 3.853,2 mm de Grazalema de noviembre de 2025 a febrero de 2026.
Señalan desde Aemet que existe ya una "sólida evidencia científica de que los extremos de precipitación están aumentando en intensidad y frecuencia con el calentamiento global, razón por la cual -continúa el artículo- numerosos estudios se han esforzado en comprender este fenómeno a distintas escalas y procesos físicos". Artículos como el publicado por Alexander Robinson en Nature muestran que se están produciendo registros que serían "extremadamente improbables sin el calentamiento global antropogénico y de hecho, según el estudio, se le puede atribuir ya al menos uno de cada cuatro récords de precipitación".
"Un aspecto importante -continúa Peio Oria- es que los extremos de precipitación parecen estar respondiendo al aumento de humedad en la atmósfera a medida que esta se calienta, como predice la termodinámica (más humedad disponible conlleva un mayor potencial de precipitación intensa)".
PROBLEMA: MÁS INTENSIDAD EN ESCALAS CORTAS
De hecho, "algunos trabajos muestran que las intensidades de precipitación extrema en escalas muy cortas pueden aumentar más rápido que lo que cabría esperar". Una realidad que debería suponer "una gran preocupación, teniendo en cuenta los numerosos impactos que causa la precipitación extrema como son las inundaciones, deslizamientos de tierra y daños en infraestructuras, además de afectar gravemente a la agricultura y los ecosistemas". Una evidencia de esto la hemos podido ver con las últimas borrascas en la zona de Grazalema, que han provocado, "además de erosión acelerada, deslizamientos de tierra, torrenteras y redistribución de sedimentos, con un notable impacto geológico en la región".
En escalas cortas de tiempo, donde la eficiencia de la convección es clave, el Mediterráneo y Canarias acumulan las mayores cantidades; en escalas intermedias de varios días a semanas es la zona de Grazalema -como hemos visto- la de precipitaciones máximas; mientras que, por encima de tres meses, Galicia es la región de lluvias más persistentes debido a la sucesiva llegada de frentes y borrascas de origen atlántico.
Hay, también -apunta el artículo- evidencia científica reciente de que "los ríos atmosféricos tienden a aumentar en frecuencia, tamaño, humedad transportada y/o intensidad de impactos en un clima más cálido".
"En el caso de la geografía española -prosigue Oria-, parece que los efectos locales de interacción con el relieve, el estancamiento de un grupo de tormentas retroalimentadas por un efecto de tren convectivo o una mayor eficiencia en las lluvias cálidas de otoño e invierno podrían estar jugando un papel crucial en los registros que se han producido en los últimos años. Por otro lado, es evidente que el aumento de la temperatura superficial de los mares circundantes a la Península puede incrementar la evaporación".
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