Provincia de Cádiz

El eterno caos de viajar por la provincia de Cádiz por tierra, mar y aire

Tráfico por el segundo puente, con los carriles para el tranvía aún sin usar.

Tráfico por el segundo puente, con los carriles para el tranvía aún sin usar. / Julio González

Parece imposible pero la provincia de Cádiz ha dado pasos atrás en todo lo que se refiere a las infraestructuras relacionadas con las comunicaciones, por tierra, mar y aire a lo largo de 2023.

La octava provincia en población del país, una de las que más crece en número de turistas, la que tiene en Algeciras uno de los puertos de referencia en España en materia de mercancías, y en Cádiz uno de los referentes en el sector de los cruceros. Una de las provincias con mejor imagen exterior, y que cuenta con un potencial económico y exportador aún por desarrollar. Y una provincia, también, que tiene unos lazos históricos con hispanoamérica únicos en España.

Una parte de estas apuestas se ven ralentizadas en su ejecución por una red de carreteras, un sistema ferroviario y unas conexiones marítimas que apenas han evolucionado en los últimos años, y si lo ha hecho ha sido con una planificación que hoy se ve errónea.

Una parte de este parón en la mejora de las infraestructuras afecta además a la mejora de la movilidad urbana y a la apuesta por los transportes públicos, una de las exigencias que marca la Unión Europea y que, junto a la creación de las Zonas de Bajas Emisiones en las ciudades con más de 50.000 habitantes, apenas se ha cumplido en estos doce últimos meses.

Un informe publicado el pasado mes de noviembre por el Instituto de Estadística de Andalucía, IEA, reflejaba que sólo uno de cada cuatro gaditanos usa el transporte público para desplazarse, frente al 60,3% que prefiere desplazarse en su vehículo o en taxi. Eso sí, va en aumento el uso del patinete (a pesar de su mal control por muchos ciudadanos) y la bicicleta, gracias al amplio crecimiento de la red de carril bici en buena parte de la provincia.

Por si fuera poco, la Bahía de Cádiz sigue sin tener terminado el Plan de Transporte Metropolitano, aunque éste comenzó a elaborarse en 2014 y en 2018 se conoció un primer esbozo del mismo, con una evidente apuesta por los medios públicas de transporte. Que aún no se haya puesto en práctica retrasa que esta apuesta llegue ya a buen puerto y que sea más difícil su desarrollo cuando entre en práctica.

Hay que tener en cuenta que si no funcionan bien los medios públicos, el usuario habitual del coche privado seguirá usándolo. Este año ha funcionado de pleno el tranvía metropolitano, que une Cádiz con San Fernando y Chiclana. Ya ha transportado a más de dos millones de pasajeros, y aunque el tiempo de recorrido entre las dos puntas del trayecto se alarga durante una hora, sí ha dejado en el garaje a automóviles de algunos de los ya usuarios de este nuevo medio de transporte.

Sin embargo, queda mucho por hacer y mucho por mejorar.

El sistema ferroviario ha dejado ver con fuerza este año sus déficit tanto en infraestructura como en equipamientos.

Mientras que en buena parte del país se recuperaban los trayectos que se habían anulado con la pandemia, Cádiz ha visto s como se han mantenido los recortes en la línea con Madrid, a pesar de ser una de las más rentables de la compañía pública.

La falta de trenes Alvia al repartirse los que tiene en servicio Renfe por otros puntos del país, y el paso a talleres de todos ellos, evidentemente mediante fases, para trabajos de mantenimiento y modernización, han impedido esta normalización del trayecto con Madrid. En más de una ocasión la avería de alguna de estas unidades ha trastocado todos los horarios por falta de repuestos.

Las obras de mejora en la línea del AVE entre Sevilla y Madrid también han incidido en el servicio, así como los numerosos problemas que tiene la red de Media Distancia entre Sevilla y Jaén, y que toca de lleno a los trenes regionales de Cádiz. Viajar a Jaén es un auténtico suplicio, hasta el punto que en muchos casos el viaje acaba en autobús, lo que afecta también a la línea con Córdoba.

La falta de trenes (Renfe sigue esperando la llegada de nuevas unidades tanto en Larga Distancia como en Media, encargadas desde hace años) ha llegado a colapsar muchos servicios. A ello no ha ayudado las rebajas en las tarifas impuestas por el Gobierno. Comprar un billete, de ida o vuelta, con Sevilla o Córdoba a veces es una odisea si se adquieren a pocos días del viaje programado: éste muchas veces esta lleno, mientras que no se ponen dobles composiciones en los trayectos con mayor demanda.

Junto a ello, y es un problema histórico, se encuentra también la persistencia de unos horarios que dificulta, en determinados momentos del día, el viaje por tren.

Lo cierto es que éste es también un problemas de los autobuses interurbanos. El normal cumplimiento que en este servicio si se da choca con unos horarios nefastos, tanto entre poblaciones de la provincia como con otras zonas de Andalucía.

Al final, el transporte público, ya sea en tren o el autobús, y también en el catamarán entre Cádiz-El Puerto y Rota (cuando funciona, pues son necesarios más barcos), sigue echando la baraja a primera hora de la noche, lo que afecta al trabajo o al ocio de muchos de los hipotéticos usuarios de estos servicios.

La saturación de la autopista

Si el tren y el catamarán no han tenido un buen año, las conexiones por carretera han evidenciado el mal estado de la mayor parte de la red provincial y, sobre todo, del estado de la autopista AP-4.

En marzo el Gobierno anunció la construcción de un tercer carril para aliviar la los problemas de tráfico en la autopista, tras triplicar ésta el paso de vehículos tras eliminarse totalmente el peaje.

Lo que era a priori una buena noticia, se convirtió en desilusión al priorizar el mismo Gobierno la ejecución de estas obras en el tramo sevillano de la vía. Sólo en una tercera fase se llegaría al entorno de Jerez, mientras nada se planteaba para el acceso a la Bahía de Cádiz. Eso sí, se anunciaba una inversión de 50 millones de euros para arreglar el firme, muy deteriorado ante el paso diario de decenas de camiones de gran tonelaje.

En octubre se anunció la licitación de los enlaces con Sevilla, mientras que los empresarios de las dos provincia se unían para rechazar la alternativa de un tercer carril reversible y reclamar, en su lugar, la construcción de este ramal a lo largo de toda la vía.

Junto a ello, el resto de la red de carreteras de la provincia soporta, en su mayor parte, el mal estado del firme. Este es visible en la autovía de Chiclana y en la que une Cádiz con San Fernando. Curiosamente, los ayuntamientos de la capital y de La Isla ya han alcanzado el acuerdo de promover una remodelación de esta vía, y que se convierta en una avenida que una las dos ciudades.

La larga espera de Tres Caminos

Sigue a la espera el inicio en serio de los trabajos de reordenación en Tres Caminos, mientras siguen reproduciéndose los atascos en la temporada estival.

Sigue pendiente desde hace años la conclusión de la autovía de la costa, que hoy se interrumpe en Vejer, sin una perspectiva rápida de continuidad hasta llegar al Campo de Gibraltar, por lo que solo hay autovía con doble carril por la A-381 para llegar a esta comarca, que tampoco tiene conexión por vía férrea.

Aunque la Junta y la Diputación han realizado obras de mejora en diversas carreteras que dependen de estas administraciones, la red provincial sigue siendo muy deficitaria, con especial incidencia, negativa, en toda la zona de La Janda.

En las conexiones marítimas, el servicio del catamarán entre Cádiz, El Puerto y Rota choca con la necesidad de ampliar la flota, lo que está previsto, pues las averías han estado a la orden del día durante meses, a lo que se ha unido la suspensión del servicio debido a las condiciones del clima en determinados días.

Las mejoras en el aeropuerto de Jerez, necesarias, se quedan cortas al igual que su pista de aterrizaje, lo que impide la llegada de vuelos que necesitan de grandes aviones. Nos quedamos así con un aeródromo de segunda, bien cuidado, sí, pero insuficiente para una provincia que necesita un mayor número de conexiones aéreas para atraer a un mayor número de turistas, especialmente fuera de la temporada de verano.

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