La jueza decreta prisión sin fianza para el parricida de Ubrique
doble crimen en la sierra | indignación y conmoción
Centenares de personas esperaron al padre de los fallecidos a su entrada a los juzgados para increparlo En su declaración aseguró que sólo quería amenazar a la hermana mayor
La jueza que instruye el caso del doble asesinato de los hermanos Laura y Juan Pablo Márquez Fabero a manos de su padre en Ubrique decretó ayer prisión sin fianza para este último, que anoche mismo ya pasó la primera de las muchas noches que le quedan en el Centro Penitenciario Puerto II. Una multitud lo esperaba a las puertas del Juzgado de Ubrique para gritarle mil veces a la cara "asesino", "asesino". Entró custodiado por el garaje de los juzgados del pueblo y dos horas más tarde salía por el mismo sitio con su destino fijado no por las estrellas, sino por su maldad: Puerto II. La autoridad judicial decretaba al mediodía el ingreso en prisión sin fianza del parricida de Ubrique, apenas treinta horas después de que matara a cuchilladas a sus dos únicos hijos, Laura, de 20 años, y Juan Pablo, de 16, en su propio domicilio del número 70 de la calle San Sebastián. Un abominable crimen que ha dejado conmocionado a este municipio de la Sierra de Cádiz, que se tragó como pudo su dolor roto sólo por la indignación.
Hasta el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Ubrique llegaba cinco minutos antes de las once de la mañana Juan Márquez, de 53 años, el presunto homicida del doble crimen escoltado por varias patrullas de la Guardia Civil tras pasar la noche en la Comandancia de Cádiz y haberse confesado autor de los hechos. A esa hora, la indignación se adueñaba de las calles cuando vecinos, amigos y compañeros de estudios de los dos hermanos asesinados avistaron el vehículo que llevaba al agresor. "Asesino", "Asesino", "Soltadlo y que se lo den al pueblo", le increpaban. En un visto y no visto, la Guardia Civil introdujo al individuo hasta las dependencias judiciales donde prestó declaración por dos horas ante la jueza.
A Juan Márquez se le acusa del doble asesinato de sus hijos, cuyos cadáveres fueron hallados la madrugada del lunes en su domicilio tras recibir varias heridas con un cuchillo de caza de grandes dimensiones después de una fuerte discusión. El agresor huyó herido hasta un monte a las afueras del pueblo, donde la Guardia Civil lo atrapó a las pocas horas. Las primeras investigaciones apuntan a que la trifulca que acabó en tragedia podía estar relacionada con la mala relación entre los hijos y el padre, que había enviudado hace poco, y se había desentendido económicamente de ellos. Las disputas por el domicilio familiar y una nueva relación sentimental del padre podrían haber deteriorado la relación. En este sentido, Laura, la hija, dejó sus estudios universitarios en Sevilla y buscó trabajo en el pueblo para salir adelante con su hermano menor. También pidió ayuda a los Servicios Sociales del Ayuntamiento y denunció a su progenitor ante el temor de que le quitara la casa donde vivían. De hecho, para ayer estaba previsto que Juan Márquez tuviera que declarar ante los Asuntos Sociales.
El abogado del parricida, Francisco Barreno, adelantó ayer a este periódico que ya diseña su defensa, que "podrá coincidir o no" con la primera declaración que el presunto asesino realizó ante la Guardia Civil, en Villamartín y en la que reconoció los hechos.
Barreno dijo que el padre "reconoce que no quiso producirle daño a su hijo menor, que no quiso quitarle la vida". Sin embargo, el letrado apunta a que su línea de defensa se replanteará el "episodio con su hija, porque aquí me tengo que replantear cosas", apostilló. El letrado sostuvo que su defendido "reconoce" la autoría de la muerte de su hija Laura pero "no queda claro si quería quitarle la vida o amenazarla".
Por boca del abogado, el padre reconoce en su declaración que la hija no aceptaba la nueva relación sentimental del progenitor con una mujer de origen magrebí. Y dice que el presunto agresor "no quería huir" como sí hizo, lo que obligó a la Guardia Civil a desplegar un impresionante dispositivo policial. "Lo único que se le pasó por la cabeza era ir a una parcela con la intención de quitarse la vida", dice su abogado, desmenuzando la primera declaración del supuesto asesino. Y continua: "Según él relata, hay un forcejeo en la vivienda y resulta herido. Se va desangrándose por el camino y cada dos por tres tiene que parar y hacer descansos para tomar aliento y poder continuar hasta llegar a la finca. Allí no tuvo fuerzas físicas para atar una cuerda con la que ahorcarse pese a que esa era su voluntad", concluyó su abogado.
En su declaración ante la jueza, el parricida habría asegurado que no quería hacer daño a sus hijos, en todo caso amedrentar a Laura, y que debido a la gran oscuridad que había en la casa a esa hora de la madrugada no sabía a ciencia cierta la gravedad de las heridas que había inflingido a sus hijos.
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