El agresor hizo un hoyo en el monte para esconderse

El hijo murió casi en el acto pero la chica presentaba múltiples heridas de cuchillo

El agresor hizo un hoyo en el monte para esconderse
El agresor hizo un hoyo en el monte para esconderse
Pedro M. Espinosa Cádiz

08 de octubre 2014 - 05:01

Juan Márquez tiene varios apodos en Ubrique. Unos le llaman Juan Sin Miedo, otros, más cercanos, con más confianza, El Bicho. A partir de ahora es muy posible que se quede únicamente con el segundo. Ayer, mientras era enviado a prisión y sus hijos eran enterrados entre la indignación y el dolor de todo un pueblo, se iban conociendo algunos detalles nuevos del caso.

Como la Guardia Civil constató nada más llegar a la casa, ambos hermanos murieron por culpa de las graves heridas que su padre les causó con un cuchillo de caza que utilizaba para las matanzas de cerdos. El matarife en esta ocasión no actuó contra un animal sino contra sus propios hijos. En el pueblo comentan que la relación que mantenía con Fátima, una mujer de origen árabe, una de esas historias de ida y vuelta, tortuosas, y que son capaces de volver loco al más pintado, había terminado por descentrarlo. "Se gastó más en unos meses con esta mujer que en toda su vida con su esposa", decía un conocido. Y claro, la falta de dinero es un problema. Esta mujer parece ser que también mantenía otra relación con otro hombre del pueblo y que Juan pretendía meterla en su casa para formalizar su noviazgo, algo a lo que sus hijos, sobre todo Laura, se oponía.

Quizá por ello Laura fue la primera en ser atacada por su padre. "Sólo quería amenazarla", dijo ayer Juan en su declaración ante la jueza, aunque las múltiples heridas que presentaba el cadáver de la chica lo desdicen por sí solas. Algunas eran mortales de necesidad, otras, muchas, defensivas, porque Laura presentaba multitud de heridas por arma blanca en las palmas de las manos -sobre todo- y los brazos. Curiosamente, y aunque fue la primera en ser atacada, el primero en morir fue Juan Pablo. De hecho el chico murió de manera casi instantánea por una cuchillada profunda en el pecho. Su hermana consiguió llegar hasta el rellano de la primera planta de la casa y pedir auxilio, aunque ya era demasiado tarde. Allí, tirada en medio de un gran charco de sangre, fue encontrada.

Otro dato curioso al que ha podido tener acceso este diario es que Juan intentó esconderse en el monte haciendo un agujero en la tierra y cubriéndose de hojarasca y tierra. Así pensó despistar a la Benemérita, y lo consiguió durante unas horas con su maniobra de mimetismo, pero su plan se derrumbó cuando aparecieron los sabuesos de la Unidad Canina de El Puerto de Santa María. En su versión dijo que pretendía ahorcarse pero que no tuvo fuerzas. Ojalá las fuerzas le hubieran abandonado unas horas antes.

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