Coronavirus Cádiz Llamadas de placebo desde la cárcel

  • Varios internos de Puerto II realizan 100 videollamadas a sus familiares en una semana

Acceso al complejo penitenciario portuense.

Acceso al complejo penitenciario portuense. / Fito Carreto

Para evitar que el coronavirus cause estragos en las cárceles, la población reclusa tiene prohibida toda comunicación directa con el exterior desde que se decretó el estado de alarma. Ni permisos penitenciarios ni vis a vis. Para intentar paliar esta falta de contacto con familiares y allegados, Instituciones Penitenciaras distribuyó días atrás entre todos los centros penitenciarios 205 terminales de telefonía móvil para que los reclusos pudiesen realizar videoconferencias de 10 minutos.

En el complejo penitenciario de Puerto II, donde se repartieron dos smartphones, se han realizado ya más de 100 videollamadas en tan solo una semana, lo que se traduce en unas 20 por día aproximadamente. Esto quiere decir que si las videoconferencias se siguen efectuando a este ritmo, en menos de un mes toda la población reclusa de Puerto II, compuesta por 460 internos, habrá disfrutado, al menos, de una videollamada. 

En un principio, estaba previsto que solo los presos que se encontrasen en una situación especial (por ejemplo, con familiares enfermos graves) podrían beneficiarse de estas llamadas. No obstante, el protocolo que estableció Instituciones Penitenciarias para hacer uso de estos terminales dejaba carta blanca para que la dirección de cada centro estudiase y aprobase si otros reclusos también podían disfrutar de estos 10 minutos de telecontacto con los suyos.

Pues bien, eso es precisamente lo que está ocurriendo en Puerto II. Todos los reclusos que lo solicitan, están teniendo la opción de efectuar las videollamadas a través de la aplicación WhatsApp con éxito, en tanto que ya se han solventando los problemas de cobertura que se plantearon en un principio.

Las videoconferencias se llevan a cabo en una sala de usos múltiples dentro del módulo 3. El recluso receptor de la llamada permanece en esa estancia habilitada bajo la supervisión de un funcionario que se queda en la puerta para respetar su intimidad. 

Fuentes penitenciarias han informado a este periódico que el funcionamiento de las videoconferencias no solo está siendo correcto, sino que además ha propiciado que el ambiente en el centro penitenciario se suavice bastante. Que los internos puedan ver, no solo oír, a sus niños, a sus padres... mitiga la distancia y genera bienestar entre la población reclusa. Son llamadas de placebo aunque la ayuda que reportan es real.

Desde que estallase la crisis sanitaria por el Covid-19, no se ha producido por el momento ningún contagio entre los reclusos del complejo penitenciario portuense. Tan solo un funcionario de prisiones de Puerto II y una empleada de mantenimiento de Puerto III dieron positivo.

De otra parte, los internos reciben información actualizada del virus por parte el equipo médico de las cárceles para que estén al tanto de las medidas preventivas a seguir.

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