Coronavirus en Cádiz

Coronavirus en Cádiz: “Estamos cansados pero mejor preparados que en marzo para luchar contra el virus”

  • Enfermeros de la planta octava del Puerta del Mar relatan cómo afrontan una segunda ola que se presenta más virulenta y más larga

Personal sanitario de la planta octava del Puerta del Mar atendiendo a contagiados. Personal sanitario de la planta octava del Puerta del Mar atendiendo a contagiados.

Personal sanitario de la planta octava del Puerta del Mar atendiendo a contagiados. / D.C.

Eso de que más vale malo conocido aporta poco consuelo en la era covid. Sin embargo, en esta segunda ola que pretende engullirnos al menos los sanitarios le ponen cara al enemigo. Llega el invierno, y en esta ocasión la amenaza no es un ejército televisivo de muertos vivientes temblorosos sino un virus con escasa letalidad pero un poder de contagio asombroso. Un patógeno que se contagia por el aire, que no da síntomas en la mayoría de los casos y que lo hace indetectable hasta que ha invadido al huésped. Una pesadilla de película hecha realidad. Durante la primavera, este periódico realizó varios reportajes con los sanitarios que se enfrentaron a la primera ola en la planta octava del Puerta del Mar. Este martes hemos vuelto a hablar con algunos de ellos para saber de primera mano en qué momento se encuentra la pandemia en el centro gaditano y, por supuesto, cómo afrontan esta nueva fase de la crisis. “Estamos cansados, física y psicológicamente”, nos dice uno de los enfermeros que se contagió en abril y que sigue al pie del cañón con una sonrisa. “La situación empeora por momentos, somos conscientes que va a ser un invierno muy duro, pero al menos estamos mejor pertrechados que en primavera. Ahora tenemos EPIS, mascarillas FFP2, guantes, gafas y, además, estamos más habituados a la hora de tratar a los pacientes. Muchos de nosotros nos contagiamos durante la primera ola y ahora somos más cuidadosos”, reconoce.

Otro de los sanitarios con los que hablamos reconoce que “en primavera fuimos a la batalla sin saber como era el enemigo, y hubo muchas bajas. Muchos compañeros se contagiaron por eso y por la falta de material”, asegura.

Los enfermeros y enfermeras de la planta octava del Puerta del Mar reconocen abiertamente que entran en esta segunda fase de la pandemia “con mucho respeto” pero la certeza “de que va a ser una lucha muy larga. El frío invierno va a hacer que este virus venga con más fuerza”.

Y es que, en principio, parecía que esta segunda ola iba a ser más benigna, pero fue sólo una ilusión. “En verano veíamos casos más leves, en gente más joven, pero ahora no sólo ha aumentado la media de edad sino también han empeorado los cuadros médicos. Se está notando que viene fuerte. Somos conscientes de que vamos a estar hasta mayo o junio con muchos contagios. Así que estamos mejor preparados pero tememos que vengan en oleadas”.

Reconoce otro de los profesionales que más horas lleva a sus espaldas con guardias interminables que “también tememos el cansancio físico, el cansancio mental, pensar en si vamos a ser capaces de aguantar tantos meses duros como se nos vienen encima”.

“Hay muchas personas mayores muy solas que se acaban muriendo de tristeza”

Reconoce igualmente que hay muchos pacientes que llegan bastante graves “y nos cuesta mucho remontarlos. Incluso en esta planta de infecciosos estamos tratando a pacientes que deberían estar en la UCI pero que están aquí. Nosotros utilizamos sus protocolos y técnicas, pero aun así cuesta la misma vida que vayan mejorando”.

Otro problema al que se enfrentan los sanitarios es la soledad de muchos pacientes. “Aunque los tenemos en contacto con sus familiares a través del teléfono, muchos pacientes mueren de tristeza. Gente que está muy sola, con mucha pena, que son mayores pero están acostumbrados a estar rodeados de sus familiares, y ahora por culpa de esta enfermedad tan contagiosa no pueden. Cuando no consiguen superarlo te da muchísima pena. Es muy duro ver como se van apagando”.

Por contra reconoce que “es muy gratificante encontrarte con el agradecimiento y los ánimos de los pacientes. Es una satisfacción ver cómo se van de alta y te agradecen todo lo que hemos hecho por ellos”.

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