La cabo de la Armada con diez misiones Atalanta y más de mil días de mar: "El reconocimiento lo comparto con todos mis compañeros"
Gisela Mejía recibe un reconocimiento especial por su "hazaña profesional y personal" en la operaión contra la piratería en el Índico desde 2009, desde el secuestro del Alakrana
La fragata 'Victoria' regresa a la Base de Rota
La cabo Gisela María Mejía Jimeno nos atiende al teléfono. Acaba de desembarcar de la fragata Victoria, con base en Rota, en la que ha estado desde final de septiembre desplegada en la operación Atalanta contra la piratería en el Índico. Termina nada menos que su décima misión Atalanta completa, a la que suma muchas otras, y que pocos acumulan. Su trabajo ha merecido un reconocimiento especial. "Pero pon por favor que el reconocimiento lo comparto con todos mis compañeros, porque de verdad que hay mucha gente que se lo merece también. Esto es un sacrificio que no se sabe hasta que lo vives", apunta esta militar que en pocos días estará de nuevo en la mar, con el Juan Sebastián de Elcano.
La mención se la entregaron en el que ha sido buque de mando de la Atalanta por "una dedicación abnegada a España en la mar, que la convierten en historia viva de esta operación naval; y una hazaña profesional y personal, con más de 1.000 singladuras en aguas del Océano Índico". "Ella es un claro ejemplo de que el mayor valor de cada unidad son siempre los militares que la conforman", señalan desde el Estado Mayor de la Defensa.
La cabo Gisela estuvo desde 2009 en los inicios, en todos los despliegues de la Victoria. Y cuando el secuestro del Alakrana, en cuya liberación participó a bordo de la fragata Canarias y en la que detuvieron a varios piratas. "También en otra que fue menos sonada, donde atendimos a piratas, como se ve en la foto que han compartido. Uno venía deshidratado. Entonces había mucho movimiento que ya gracias a Dios ha mermado bastante", cuenta. "La verdad es que todo lo he vivido al máximo porque mi trabajo me gusta bastante".
Su función ha sido habitualmete de respostera del comandante. "Mi especialidad es la hostelería, y dentro de esa rama nosotros o estamos en cocina o estamos en las cámaras. De marinero estuve en cámaras de oficiales, de suboficiales, y también de sanitario, porque yo tengo formación de sanidad y como ayuda siempre estuve también participando cuando había alguna emergencia o zamfarrancho de vuelo".
Gisela, colombiana de origen, lleva viviendo muchos años en Andalucía, y desde que entró en la Armada, hace ya 19 años, lo hace en Rota. Desde entonces hay ido embarcando una misión tras otra, "porque soy lobo de mar", en fragatas de primera línea. Además de contra la piratería ha estado ya en tres Dédalo, en la operación Balmis en el Galicia, en adiestramiento y misiones de la OTAN, y la Sophia, con el restate de muchas personas en el Mediterráneo, una etapa a la que le tiene un especial recuerdo. "Fue una misión muy bonita pero muy dolorosa y triste. Porque veíamos muchas cosas que no estábamos acostumbrados, mujeres maltratadas, violadas, cómo venían los niños. Se te queda en la memoria", explica.
"Cada uno busca el moto que te ayuda a llevar mejor un despliegue"
Tras tantos embarques muchos le preguntan si no se cansa. "Por suerte tengo unas amistades muy bonitas en la Armada. Y es que cuando estás 24-7, durante cinco o seis meses, o casi el año entero entre maniobras y despliegues, termina siendo una segunda familia", manifesta. "Algunos llevan los meses embarcados mejor y otros peor, con sus problemas en casa y con su forma de ser. Afortunadamente yo tengo buen sentido del humor, intento llevarlo lo mejor posible. Y con la ilusión de que cuando vuelva voy a mi casa, estará mi familia esperándome. Cada quien busca como el motor que te impulse a llevar lo mejor posible un despliegue".
Ahora, en estos días, se incorpora a la dotación del Juan Sebastián de Elcano, que estará cuando llegue en Santo Domingo en su 98 crucero de instrucción. "El día de mañana tendré que ir a un destino en tierra, pero no me gustaría que eso pasara sin haber vivido esta experiencia", añade, que será muy distinta a las vividas hasta ahora en buques de guerra y donde se reencontrará con viejos compañeros.
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