Provincia de Cádiz

La banda que asesinó a un chiclanero tenía planeados cinco secuestros más

  • Guardia Civil y Policía Nacional detuvieron a 18 personas en el transcurso de una operación desarrollada entre Cádiz y Madrid La víctima recibió 42 puñaladas antes de ser asfixiada

Con chalecos antibalas, pistolas, caretas y sin escrúpulos. Así entraban en las viviendas de sus víctimas los miembros del núcleo duro de la banda desarticulada por la Guardia Civil y la Policía Nacional en el transcurso de la Operación Periplo, que tuvo lugar el pasado 16 de octubre y que concluyó con la detención y posterior encarcelamiento de 18 personas. Este diario ya adelantó la noticia del dispositivo en su edición del 17 de octubre, aunque ayer fuentes de los cuerpos de seguridad ofrecieron algunos detalles nuevos, como el hecho de que la organización tenía planeado secuestrar a otros cinco empresarios, de los que tenían controlada toda su rutina de vida, incluidos los movimientos de sus hijos. Un portavoz de la Guardia Civil los calificó ayer de "auténticos depredadores" por su extrema violencia. Sus miembros se habrían afincado en Cádiz en 2013 buscando un territorio en el que no tuvieran competencia de otras bandas.

Los investigadores apuntaron que planeaban secuestrar en Madrid a un empresario chino, al gerente de un casino de La Vaguada, a un matrimonio de joyeros y posiblemente a dos narcotraficantes.

La banda estaba liderada por Ismael L.G., un peligroso delincuente natural del barrio madrileño de Vallecas al que le constan múltiples antecedentes. Por ejemplo, en febrero del año 2000 acuchilló a Carlos Blanco Monreal, de 26 años, a la puerta de una discoteca madrileña. Sólo dos días antes un juez le había dejado en libertad pese a haber sido detenido por el supuesto apuñalamiento de otro joven el 1 de enero de ese mismo año y después de robar en un establecimiento e intentar atropellar a un policía.

La Operación Periplo se inició tras el asesinato de David M.C. un chiclanero al que esta banda supuestamente secuestró y asesinó tras largas horas de tortura, como lo demuestra el hecho de que su cadáver apareciera en el término municipal de Puerto Real con 42 puñaladas. Fue la mujer de David quien denunció su desaparición y puso en marcha el dispositivo de los cuerpos de seguridad. Los agentes han determinado que en la madrugada del 5 de agosto un grupo formado por entre siete y diez personas se llevó a David de unas caballerizas de su propiedad y lo trasladaron a una vivienda de El Puerto, donde lo torturaron de forma inhumana mientras le exigían una importante cantidad de dinero.

Algunos de los miembros de esta banda son conocidos de la Guardia Civil y la Policía Nacional, que los habían detenido en mayo pasado en la denominada Operación Tatoo, y que desmanteló una red que retenía a empresarios para robarles a la vez que sustraía coches de alta gama que exportaba a Marruecos.

De madrugada trasladaron a David a otra casa de Sanlúcar. Allí lo obligaron a que pidiera por el telefonillo que le abrieran porque le habían dado una paliza, y una vez que accedieron al interior agredieron a sus moradores, a uno de ellos incluso le dieron dos puñaladas en pierna y gluteo. Registraron esa vivienda en busca de dinero y, al no hallarlo, se llevaron a una de sus víctimas a otro domicilio, donde finalmente localizaron el dinero enterrado en el jardín.

Los asaltantes se llevaron consigo al chiclanero y anunciaron que lo matarían, amenaza que finalmente cumplieron asfixiándolo con un cable de acero que ayer también mostraron los agentes de la Policía y de la Guardia Civil.

Los agentes también averiguaron que esta organización podría ser autora del secuestro de un empresario de la piel de Navalmoral de la Mata (Cáceres). A este hombre lo secuestraron a plena luz del día en su nave industrial, lo inmovilizaron y agredieron hasta que les dijo dónde estaba el dinero y, cuando se llevaron el botín, lo abandonaron sangrando abundantemente, maniatado y amordazado.

Esta peligrosa banda estaba dividida en grupos con varias funciones; uno robaba vehículos de alta gama a los que luego le doblaban las matrículas; otros proporcionaban domicilios donde se ocultaban, casi siempre viviendas alquiladas en Chiclana y Jerez por los que pagaban entre 600 y 700 euros, y otro vigilaba y seleccionaba futuros objetivos.

La operación que permitió desmantelarla se llevó a cabo cuando simultáneamente se realizaron 12 registros en localidades de Cádiz y Madrid. En los registros se hallaron dos pistolas, un chaleco antibalas, varias armas simuladas, entre ellas un fusil de asalto de los marines norteamericanos, grilletes, las caretas con las que ocultaron sus rostros en los secuestros de Cádiz y Cáceres (varias de ellas que recordaban al protagonista de la película V de Vendetta y otra de un anciano), un cordón de acero para estrangular, y numerosas pruebas de su participación en los hechos que se les imputan.

La operación ha sido desarrollada por el equipo de delitos contra las personas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cádiz, el equipo Central de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil, cuya participación ha sido clave en la recogida de restos biológicos en el domicilio donde se llevó a cabo el asesinato; el Grupo de Guías Caninos de la Guardia Civil especialistas en búsqueda de restos biológicos, agentes de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil, y la Unidad de Delitos Violentos del Cuerpo Nacional de Policía de Cádiz, cuyo jefe, José Manuel Menacho, estuvo presente en la rueda de prensa; los Grupos XIII y XI de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, así como Unidades de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil y la Policía.

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