Provincia de Cádiz

Un alcalde que es capaz de estar en misa y repicando

  • El litigio de Costa Ballena pone el foco en el regidor de Chipiona, que antes defendía los intereses de Rota al ser su concejal de Urbanismo

Eso de que en política ya nada sorprende porque se ha visto de todo no es del todo cierto. Y el ejemplo lo tenemos en la disputa territorial que desde hace siete años mantienen los municipios de Rota y Chipiona por una franja de 21 hectáreas del complejo turístico de Costa Ballena. Y es que este litigio ha adquirido una nueva dimensión en los últimos meses al centrarse ahora los focos en la persona del alcalde de Chipiona, Antonio Peña. Porque en esta provincia se han visto muchos casos de transfuguismo, de políticos que se han pasado de un partido a otro con la misma rapidez con la que uno se cambia de calcetines. Pero ver a un político que antes era concejal de un ayuntamiento, que después es alcalde del pueblo vecino y que desde ambos puestos tienen que litigar en una disputa fronteriza es algo que nunca se había visto antes por estos lares.

El pasado lunes, y debido a su condición de alcalde de Chipiona, Antonio Peña se reunía en Sevilla con el director general de Administración Local de la Junta de Andalucía -en un encuentro al que acudió también la portavoz municipal de IU- para reclamarle que, de acuerdo con las sentencias favorables a los intereses chipioneros dictadas sucesivamente por el TSJA y por el Tribunal Supremo, la Administración autonómica procediera ya a la rectificación del deslinde en Costa Ballena y le devolviera a Chipiona el bocado de tierra que le quitó Rota cuando se proyectó este complejo turístico hace ahora casi un cuarto de siglo.

Y al conocer la noticia seguro que a más de uno en Rota le surgió una mueca de asombro al recordar que fue el propio Antonio Peña quien en el año 2007, cuando Chipiona decidió plantear esa batalla territorial, jugó un papel fundamental en la defensa de los intereses de Rota debido a su condición de delegado municipal de Urbanismo.

Aquí no ha habido caso alguno de transfuguismo, que conste. Antonio Peña ha sido desde siempre, y lo sigue siendo, militante del PP. Y si en 2011 pasó de la orilla roteña a la chipionera fue en parte por culpa de su partido, que se fijó en él para liderar la candidatura popular a la Alcaldía chipionera en las últimas elecciones municipales. Detrás de esta decisión había una carga sociológica importante. Porque Antonio Peña es roteño de nacimiento, fue durante 24 años concejal en este Ayuntamiento e incluso llegó a ser el candidato del PP a la Alcaldía tras la jubilación política de Felipe Benítez Ruiz-Mateos. Y aunque jamás llegó al puesto de máxima responsabilidad municipal sí encabezó durante muchos años la Delegación Municipal de Urbanismo. Pero en todo este tiempo Peña jamás dejó a un lado su profesión de médico, la misma que ha venido desarrollando durante 30 años en un centro de salud de Chipiona y la misma que hoy, pese a ser alcalde, todavía mantiene aunque ahora a tiempo parcial.

Su conocimiento de Chipiona tras tantas décadas trabajando allí y la buena valoración que, a juicio del PP provincial, tenía entre los vecinos de esta localidad llevaron al partido a proponerle como candidato a la Alcaldía. Él aceptó el reto y todo ello deparó en un triunfo electoral del PP y en la investidura de Antonio Peña como alcalde de Chipiona.

Ya entonces sabría que entre sus múltiples responsabilidades municipales estaría forzosamente la de enfrentarse a Rota en la disputa por la propiedad de esta franja de Costa Ballena. Y también que ello le supondría defender todo lo contrario a lo que había argumentado en los años anteriores. Sería como estar en misa y repicando al mismo tiempo.

¿Y cómo digiere el alcalde chipionero esta diatriba? Pues tirando del manual del político profesional. Porque aunque reconoce que es de Rota y que la tierra le tira mucho, aquí dice que lo tiene claro: "En este caso mi obligación es defender los intereses de los chipioneros, porque fueron ellos quienes me pusieron en la Alcaldía y porque me debo a ellos. Pero también lo hago por una cuestión de justicia, porque el suelo que reclama Chipiona ha sido suyo desde 1873", reflexiona.

Lo curioso del caso es que, al menos hasta el momento, Peña no es considerado un traidor por sus antiguos compañeros en el gobierno de Rota, que dicen que entienden su nueva postura. En cambio, sus gestiones no terminan de convencer al primer partido de la oposición en Chipiona, un PSOE que afirma que su alcalde no tiene credibilidad para tratar este asunto del deslinde "porque es esclavo de sus actos pasados" como concejal de Rota, afirman en un comunicado.

Y es que ni en política está todo visto ni los dichos pueden tomarse siempre a rajatabla. Porque a veces el que parte y reparte se lleva bofetadas por todas partes.

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