Sequía: Los ayuntamientos serán los encargados de gestionar el 20% de reducción

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Estructuras que asoman por encima del nivel del embalse de Guadalcacín.
Estructuras que asoman por encima del nivel del embalse de Guadalcacín. / Julio González

El 20 por ciento de reducción de consumo urbano establecido por la Comisión de Gestión de la Sequía de la Demarcación del Guadalete-Barbate se traducirá en medidas a desarrollar desde cada uno de los municipios de la zona de influencia. Así lo recuerdan desde la entidad, ya que son las corporaciones de administración del agua las que establecen los objetivos del recurso y los distintos ayuntamientos los que han de indicar cómo llegar a ellos. Un ejemplo, apuntan, se dio durante este verano, cuando hubo localidades que decidieron cortar el agua de las duchas en las playas o en los jardines para reducir el consumo.

Este 20% de ahorro también ha de aplicarse al uso industrial del agua dentro de la demarcación, que en este caso se limita a la central térmica de Arcos, la única concesión de uso industrial con la que cuenta el Sistema Guadalete-Barbate.

Respecto al regadío, que ya contaba con una restricción del 25% desde el pasado mes de abril, ha aumentado ahora el recorte al 50%.

En la actualización de medidas de ahorro que tuvo lugar en la última reunión de la Comisión de Gestión de la Sequía de la Demarcación Hidrográfica del Guadalete-Barbate se indicó que el sistema de Barbate se encuentra en una situación de "escasez grave" en el recurso, lo que implica, según el parámetro establecido desde el Ministerio para la Transición Ecológica, la entrada en un nivel de emergencia.

Dentro del sistema, Tarifa presenta un estado de "escasez severa" -un escalón por debajo-, por lo que la medida de ahorro se establece en el 10% para abastecimiento humano; mientras que en la Sierra de Cádiz se da una situación de "escasez moderada", por lo que no es necesario establecer "de momento" medidas de ahorro en el área.

El escenario de "escasez grave" supone la entrada en nivel de emergencia

Hay que destacar que los Planes Especiales de Sequía que actúan como guías desde el ministerio diferencian claramente (a través de indicadores distintos) la situaciones derivadas de la sequía -entendida como un fenómeno natural producido por la reducción de las precipitaciones y escorrentías naturales: es decir, un fenómeno ajeno a la acción humana-; y el marco de escasez, entendida como la problemática temporal de una determinada zona para la obtención de las demandas establecidas y, por tanto, dependiente de la intervención humana con su utilización del recurso.

El Sistema Guadalete-Barbate se encuentra, como hemos visto, en un estado de alerta y escasez extrema agravado por la ausencia de precipitaciones que volvían a estar, el pasado año hidrológico, por debajo de los valores medios históricos de la cuenca, una situación que "se está alargando en el tiempo" y se repite desde el año hidrológico 2018/2019, señalaban también desde la comisión.

Hay que recordar que los embalses de la cuenca Guadalete-Barbarte estaban esta semana al 15,4%, de su capacidad (254 hm3 en total), con mínimos como los del pantano de Zahara- El Gastor (al 3.5%, ocho hectómetros cúbicos de agua), Bornos, al 8% (16,2 hm3 de 200,2); Celemín, al 8,9% (conservando tan sólo cuatro hm3 de los 44,8 que puede albergar) o Barbate, a un 9,3% (21,3% de una balsa de 228 hm3).

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