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De Cerca | Carlos Díaz 'El del Bongo'

“Sancti Petri podría ser un complejo de ocio envidiado en toda Andalucía”

  • Aunque nació en Cádiz capital lleva décadas de vinculación con Chiclana, donde fundó y regentó,con su particular manera de entender los negocios, chiringuitos y pubs muy populares

Carlos posa en su casa delante del cartel del pub de la segunda pista con el que inició su aventura hostelera más fructífera.

Carlos posa en su casa delante del cartel del pub de la segunda pista con el que inició su aventura hostelera más fructífera. / Lourdes de Vicente

Su nombre es Carlos Díaz, aunque no tiene nada que ver con el ex alcalde de Cádiz. De hecho –como millones de ciudadanos en este país–, Carlos El del Bongo, como se le conoce en toda la provincia, hace tiempo que perdió la confianza en la clase política. Tras tres décadas regentando negocios emblemáticos en zonas de ocio de Chiclana, una enfermedad cardiaca le ha obligado a dar un paso atrás, aunque esto no le ha hecho perder la sonrisa abierta ni la mirada clara, casi de niño travieso a punto de echar a correr. Descalzo claro. Faltaría más.

–¿Cuánto hace que empezó en el mundo de la hostelería?

–Pues unos 30 años. Hasta que hace poco caí chungaleta del corazón y ahora la que está a cargo del Bongo es mi sobrina. Está muy contenta, y eso que ha llegado el virus este y lo ha fastidiado todo.

–Y usted mientras, vida relajada.

–Yo aquí en el campo, con mis animales, mis caballitos, mis perros, y a disfrutar un poquito de la vida después de tantos años trabajando. Ahora a relajarse y a vivir.

–¿Usted es de Chiclana?

–No, soy de Cádiz. Vivía en la calle División Azul, detrás de la residencia. Ahora tiene otro nombre.

–¿Y siempre ha trabajado en negocios de hostelería?

–Tuve un criadero de perros en el Pago del Humo, que me fui muy bien. Después me enganché con el mundo del caballo, que me apasionaba, y dejé los perros.

–Cualquiera lo diría viendo aquí a todos estos rodeándolo. ¿Cuántos perros tiene?

–Pues ahora mismo 14. Siempre me han gustado. Pero me refiero que ya no seguía criando y vendiendo. Además también estuve trabajando en la Sierra.

–Y su vinculación con Chiclana ¿de dónde le viene?

–Mi padre era el administrador de Campano y veníamos todos los fines de semana. El verano lo pasábamos entero aquí. Luego mi padre compró la finca en el Pago del Humo y ahí nos quedamos ya establecidos. Podría decirse que soy más chiclanero, aunque por Cádiz todavía me ve la gente y me conoce. Mira, por ahí va el Pies Descalzos, me dicen.

–Jajaja… Ahora que lo comenta, vaya fobia la suya con los zapatos.

–Fobia no, simplemente que me acostumbré a trabajar descalzo en las huertas, los hortelanos antes siempre iban descalzos, y después me ponía unos zapatos y estaba incómodo.

–¿Pero tiene algún par?

–Los tengo sí, porque ahora cuando voy al monte a pasear ya el pie no es el mismo que antes, el tratamiento del corazón me ha afectado, la piel no es igual de fuerte, y entonces me los pongo.

–Vamos que no es por ninguna penitencia lo de ir descalzo caminando por la vida.

–Para nada, las religiones no van conmigo.

Carlos junto a algunos de sus perros en una de sus propiedades. Carlos junto a algunos de sus perros en una de sus propiedades.

Carlos junto a algunos de sus perros en una de sus propiedades. / Lourdes de Vicente

–¿Cómo vivió ese crecimiento del chiringuito del Bongo hasta convertirse en lo que es ahora?

–Antes había una libertad muy grande, no había problema de horario ni de nada. La gente de Conil cerraba allí y se venía al Bongo. Daban las claras del día. Ahora igual el chiringuito está más bonito, pero antes tenía su encanto, porque era más natural. Ahora vives con el miedo de que te van a quitar la concesión e intentas ponerlo mejor cada vez para mantenerla. Antes estábamos allí y no pasaba ni un municipal, ni un guardia civil… mejor estábamos, mucho más tranquilos. Pero ahora cada vez hay más normas. Antes la playa de Sancti Petri era más natural, se podía hacer deporte, ahora la consideran natural pero al mismo tiempo la tienen como turística para lo que les interesa. Ya no se puede ni jugar al voleibol.

–El encanto de ver amanecer en el Bongo con una copa en la mano era grande. Qué tiempos.

–Pues claro. Había unas dunas muy bonitas, que se partieron por culpa de los entendidos de los ecologistas, que pusieron unas vallas ahí y cambiaron el sentido del viento y el ritmo de las dunas. Y luego decían que era culpa nuestra. Ahora esto no tiene nada que ver.

–Antes del chiringuito tuvo el pub en la segunda pista de La Barrosa.

–Sí, y antes aún el chiringuito Las Cañas, que estaba más allá de la Cruz Roja, donde está ahora el Mojama. Entonces no había ni luz ni agua. Llenábamos dos neveras de Coca-Cola con hielo, y el agua nos la daban los vecinos, y la luz eran cámping gas que poníamos en la barra. La música un casette de coche que funcionaba conectado a la misma batería del coche con un cablecito. Así estábamos.

–Suena maravillosamente bien en estos tiempos de pandemia. Ha cambiado mucho el ocio nocturno Carlos.

–Y la libertad, sobre todo la libertad.

–Vamos dando pasitos pa atrás, que decían ‘Los Borrachos’.

–Y tanto. Si es que casi teníamos más libertad con Franco que ahora, que tiene guasa decir esto pero es así. Podías hacer cosas que ahora no puedes. Desde la época en que entró el PP en el Ayuntamiento sólo han ido prohibiendo cosas: prohibido caravanas, prohibido aparcar, prohibido abrir hasta esta hora, prohibido lo otro… antes había gente por todos lados a cualquier hora. Y lo de las caravanas no lo entiendo, porque también dejan dinero. Están en auge. Esta gente se creen que las caravanas son como las de antes, que no tenían servicios y dejaban la suciedad por todos sitios, eso ahora ya no es así. Es un turismo que deja dinero, es gente con poderío. Habría que potenciarlo.

"No le tengo fobia a los zapatos, pero me acostumbré a caminar descalzo y ya luego me molestaban”

–¿Ha ganado Chiclana en nombre pero ha perdido encanto en los últimos años?

–Posiblemente, ahora está todo muy mecanizado, no tiene el mismo encanto, se ha vuelto muy serio. Parece que sólo quieren turismo más elitista. Antes había turismo de mucha juventud y mucha diversión, y se lo han cargado.

–¿Cree usted que alguna vez se podrá reformar el poblado de Sancti Petri?

–Proyectos han habido muchos y realidades muy pocas. No entiendo que si el Estado es el dueño de todo por qué no dice ahora aquí vamos a hacer esto y punto, una zona turística en condiciones, y ni Costas ni nada de nada. Pero como los políticos sólo se dedican a preocuparse de su sueldo en vez de buscar riquezas para su pueblo pues así estamos. Se les vota para que sean empresarios del pueblo, no empresarios para ellos.

–¿Cuántos trabajadores llegó a tener a su cargo?

–Entre todos los negocios, pub, chiringuito y discoteca, más de 40 personas. Y aparte mucha gente de seguridad, que la impusimos nosotros porque se estaba desmadrando la juventud.

–¿En qué sentido?

–Pues que teníamos un buen negocio con el chiringuito pero fueron cada vez poniendo más en una playa muy chica y cada vez había más jaleo. Los vecinos se mosquearon y al final me arrastraron a mí, sin tener por qué, que fui el fundador de aquello. Y para colmo pusieron una carpa para la juventud y fue el remate, que fue una equivocación del Ayuntamiento. Se lo dieron a uno y montó allí una zapatiesta. Por eso tuvimos que montar un equipo de seguridad bueno liderado por mi amigo Luis Gómez, y desde entonces sigue él por toda esta zona. Es una buena persona. Un tío serio que merece la pena.

"Chiclana se ha vuelto muy seria, parece que sólo quieren turistas más elitistas. Antes había más juventud y más diversión”

–Usted que ha vivido mucho la noche, aunque también ha sido gran amante del deporte, coincidirá conmigo en que tiene sus peligros. Aquello de La noche me confunde... que decía Dinio, gran filósofo por cierto.

–Claro, por eso es fundamental acertar con la música según la gente que quieras atraer.

–A ver, a ver… explíqueme eso. O sea, ¿a más chunda chunda más bronca o cómo?

–A más chunda chunda, pues más chunda chunda, tú me entiendes. Jajajaja... Mucho salto y muy poco dinero. La otra clientela es mejor, más dinerito, más libertad porque cada uno va a su aire, y nosotros más tranquilos.

–Por eso llegan empresarios y montan camas balinesas en los chiringuitos ¿no? Por el rélax.

–Puede ser, pero vamos que lo mío era más natural. Allí nunca hemos querido pone hamacas ni camas balinesas ni nada, pero es que además está prohibido. Por eso te decía antes que la playa es natural para lo que les interesa. No dejaban montar nada porque decían que era playa ecológica. Por un lado me gustaba que me dejaran tranquilo, pero que lo hicieran para todo.

–Pues en Sancti Petri no se cabe Carlos. Cada vez hay más escuelas. ¡Qué ansia de conocimiento!

–Digo. Antes llegaban hasta embarcaciones, ponían las boyas, comían en el Bongo y se iban. O en moto de aguas. Ahora todo está regulado. Antes había más libertad, aunque comprendo que no se puede tener tantas motos como antes, cualquiera cogía una y vámono que nos vamos. Por eso había tantos accidentes. Eso lo cortaron, ahora para coger una moto tienes que tener toda tu documentación en regla. Y con el tema de las escuelas es que el sitio es ideal. En La Barrosa no se pueden montar por las olas.

"El futuro de la provincia debe construirse sobre el turismo, por desgracia no tenemos otra cosa”

–¿Y lo de los conciertos en Sancti Petri qué le parece?

–Antes tenían que haberlo hecho, hace muchos años. Creo que no molesta nada, y al que le moleste será porque le gusta ver Sancti Petri en estado ruinoso. Lo que tenían que haber hecho es dejar el poblado, con esas casas, sus calles, pero no para vivir, sino para ocio. Haberlo destinado a ocio con establecimientos, haberlo puesto bonito pero sin perder la esencia, haber invertido en hostelería en un rincón donde se podrían haber instalado todo tipo de negocios.

–Pues no está mal pensado.

–Claro, pero bueno, no voy a decir nada más que después se enfadan.

–Jajaja… Suele pasar.

–Es una pena ver esa explanada. Los entendidos empezaron a tirar casas allí como si tal cosa, perdiendo algo único, porque no sé cuántos poblados marineros con ese encanto hay por Andalucía. Se podía haber hecho un complejo de ocio que sería la envidia de muchos pueblos. Bien hecho claro, pero no sé si saben hacer las cosas bien nuestros gobernantes. Mucho prometer, mucho enchufar a su mujer, a sus amigos, muchos asesores y a llenarse la bolsa.

–Uy asesores dice. En Diputación los hay que no saben ni de qué color está pintada ahora la fachada.

–Claro, ¿para qué van a ir?, si les van a pagar igual.

–¿Usted le pagaría a una camarera que no pisara el chiringuito?

–Yo no, pero claro como a estos asesores no les pagan ellos, les pagamos nosotros, pues por eso no les duele.

–Dígame una cosa, ¿el futuro de la provincia debe construirse sobre el turismo?

–Totalmente, es que, por desgracia, no tenemos otra cosa. Las empresas fuertes siempre han ido para Cataluña y el País Vasco. Andalucía siempre ha sido la Cenicienta. No tenemos más que turismo.

–¿Podrá respirar la hostelería este verano algo más?

–Pues no lo sé. El verano pasado ya fue duro. Esperemos que sea mejor que el año pasado, porque eso de cerrar a las seis, a las ocho de la tarde, es una pena. No sé por qué le están dando a la hostelería la caña que le están dando. ¿Qué más da cerrar más tarde? Que la gente aproveche la puesta de sol, que se tome la copita tranquila… pero nada, cosas de políticos.

–Veo que tiene caballos.

–Sí, de pupilaje. Nos dedicamos a eso y a la doma. Mi hijo viene un día a la semana a darles clase y ya luego se quedan toda la semana haciendo los ejercicios que les pone mi hijo. Ya luego van por ahí a presentarlos a los concursos y demás. Mi hijo está muy bien considerado en el mundo de la hípica, es profesional y está en el equipo español. Tiene un centro hípico en Sevilla.

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