Crisis diplomática España-Estados Unidos Navantia se juega un contrato millonario en EEUU con la retirada de la 'Méndez Núñez'

  • La empresa naval aspira a construir 20 fragatas para la US Navy en alianza con un socio local

  • La apertura de la oficina en Washington busca afianzar el negocio militar 

La fragata 'Méndez Núñez', atracada en el puerto de Málaga. La fragata 'Méndez Núñez', atracada en el puerto de Málaga.

La fragata 'Méndez Núñez', atracada en el puerto de Málaga. / J. C. Cilvetti

La retirada de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate del portaaviones Abraham Lincoln para no entrar en el Golfo Pérsico llega en un momento clave para Navantia. La empresa naval española aspira a la construcción de veinte fragatas FFGX para la Armada de EEUU en alianza con la empresa estadounidense General Dynamics Bath Iron Works, una de las grandes compañías del sector de la construcción naval.

Washington prevé resolver el contrato en 2020 y Navantia está muy bien posicionada después de que en 2018 recibiera el encargo de diseñar la familia de fragatas FFGX tomando como base la clase F-100, a la que pertenece la fragata Méndez Núñez. También fueron preseleccionados el astillero italiano Fincantieri, Austal USA, Lockheed Martin y Huntington Ingalls Industries, que remitirán sus propuestas en los próximos meses.

Precisamente, el buque de la Armada navegaba con la flotilla del Abraham Lincoln para mostrar las bondades de su diseño, tal y como recogía la prensa especializada estadounidense a principios de año. La singladura también iba a servir para celebrar el quinto centenario de la vuelta al mundo de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano.

La auténtica clave de este proyecto es la calidad de la la clase F-100 que, entre otras ventajas, puede ser equipada con el sistema de combate Aegis, desarrollado en Estados Unidos y considerado el más potente en estos momentos. La calidad contrastada de este buque llevó al Gobierno australiano a encargar tres buques, de los cuales ya se han botado dos, el Brisbane y el Hobart, con gran éxito.

El hecho de que sea un modelo desarrollado, con unidades en servicio en varias armadas, constituye una de las principales virtudes para Washington. Al no tener que partir de cero, el encargo supondría un ahorro económico y de tiempo para Estados Unidos, acortando los plazos de entrega y reduciendo el desembolso presupuestario. 

Esta situación explica que Estados Unidos sea un mercado estratégico para Navantia. En febrero abrió en Washington una oficina de negocios en un evento que contó con la presencia de la presidenta de la empresa naval, Susana de Sarriá, así como destacados representantes de la cúpula militar estadounidense. .

“Estamos especialmente ilusionados con la apertura de esta oficina, que va a poder ser ese punto de encuentro para poder estar más cerca de Estados Unidos, su Marina y su industria”, comentó De Sarria en una entrevista en Washington hace dos meses. 

“La Marina americana está buscando un tipo de fragata para la cual quieren partir de un diseño probado. Nosotros tenemos ese diseño probado que es la F-100 y lo estamos adaptando a los requerimientos que la Marina americana necesita”, detalló entonces la presidenta de Navantia.

El socio local, General Dynamics Bath Iron Works, es una de los astilleros más antiguos de Estados Unidos. Fundado en 1876, su negocio depende fundamentalmente de los contratos de la US Navy.  “Nosotros ponemos la parte tecnológica del diseño y ellos ponen la construcción de las fragatas en su astillero de Maine”, explica la directiva, que asegura que su socio estadounidense es “el mayor experto” del país en la construcción de este tipo de buques.

Mantenimiento en Rota

Otro factor que puede resultar fundamental a la hora de obtener e el contrato de las fragatas es la relación que la empresa mantiene con las Fuerzas Armadas estadounidenses. “Llevamos el mantenimiento de los destructores que están en la base naval de Rota. En ese mantenimiento Navantia tiene ya un nivel de satisfacción del cliente muy alto.”, recordaba Sarriá.

De ser adjudicado, este contrato supondría un notable impulso a las posibilidades comerciales de Navantia de cara a exportar el diseño de la F-100 a otros países. Sin embargo, el grueso de la construcción de las fragatas estadounidenses recaería en su socio local y no cabe esperar que se corte chapa en los astilleros de la Bahía de Cádiz.

Mientras tanto, a ambos lados del Atlántico tratan de rebajar las repercusiones de la retirada española. El Departamento de Defensa de EEUU valoró este miércoles su "fuerte relación militar", según indicó a Efe la comandante Rebecca Rebarich, portavoz del Pentágono para asuntos de Oriente Medio y Asia Central.

Por su parte, funcionarios del Ministerio español de Asuntos Exteriores, de la Embajada de España en Washington y de la de EEUU en Madrid mantuvieron este martes conversaciones con la Administración norteamericana por la retirada de la fragata de la zona del Golfo Pérsico, sin que hubiera una "queja formal".

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