Fiscales denuncian falta de medios para combatir delitos en la Red
Juventud y Seguridad
El I Congreso de Juventud y Seguridad reúne en Cádiz a expertos para dibujar la nueva delincuencia juvenil, en la que la interacción en las redes sociales tiene un papel protagonista.
"Un menor de doce años de hoy no es un menor de doce años de hace treinta años". Esta afirmación realizada por el fiscal delegado de Menores en la fiscalía provincial de Cádiz, Pedro Gosálvez, en el transcurso del I Congreso de Juventud y Seguridad, organizada por la subdelegación de Gobierno, puede parecer una obviedad que valdría para cualquier momento de los últimos cien años, pero no lo es tanto si pensamos en un elemento revolucionario que lo ha cambiado todo: internet. Y si ha cambiado el comportamiento de los jóvenes, su acceso a la información, su modo de relacionarse entre ellos, también han cambiado las formas de delincuencia juvenil. Sobre eso se habló mucho ayer en el edificio Herácles de la Zona Franca, donde se dieron cita policías, guardias civiles, profesores, psicólogos...
Gosálvez no dudó en señalar a "toda la porquería que hay en internet" como una de las causas de nuevos comportamientos disfuncionales de menores a los que la justicia trata de dar respuesta con nuevos enfoques. Naturalmente si toda esa "porquería" llega a los menores se debe a la falta de control por parte de los padres que, en muchos casos, están delegando la educación de sus hijos en los abuelos. "Porque hay cada padre por ahí...", dijo Gosálvez dejando caer dónde está el origen de las conductas en no pocas ocasiones El resultado es un incremento, no cifrado en la provincia, pero evidente, de ciberacosos, ciberpandillas, cibernazis, violencia de género entre adolescentes...
Y pese a que gran parte de estas conductas nacen en la Red, Rafael Paya, fiscal provincial para delitos informáticos, confesó ayer que en el ordenador de su trabajo va más allá de la página derecho.com y su correo electrónico y el aparato se le bloquea. La broma tenía su sentido: falta de medios. Los delitos informáticos son los que más han crecido en la provincia con enome diferencia por la sencilla razón de que se ha generalizado su uso en un tiempo récord. "La delincuencia que antes existía en la calle se ha trasladado a la Red. Combatimos delitos muy volátiles. Podemos avanzar en localizar ip's o proxys para dar con un acosador o un pederasta y, de hecho, lo hacemos, pero en la Red es fácil ocultar una identidad. Hablamos de una delincuencia en la que la víctima que se expone a la Red, mucho más en el caso de los menores, es muy vulnerable, mientras que es un lugar ideal para el delincuente porque tiene ilimitados puntos de fuga". A esto hay que añadir una normativa encorsetada que obliga a desentrañar criptogramas complejos "con carácter de urgencia", lo que obligaría obtener, por ejemplo, la IP de un acosador en un plazo de seis meses. "Y para eso hacen falta medios".
Por ello, Paya hizo una apasionada defensa de la prevención, tanto en los centros educativos como en las escuelas de padres. "Para un adolescente sus avatares virtuales llegan a ser mucho más importantes que su avatar físico. De este modo, un ataque a su avatar virtual puede dejar mucha más huella, heridas más profundas, que recibir una agresión física. El ciberacoso es un verdadero problema para nuestra juventud y el perfil del acosador puede ser perfectamente el de un joven que sea buen estudiante, nada conflictivo, que en las redes sociales se transforma. Aquí no estamos hablando de un asunto de familias desestructuradas".
Por ello, pide la colaboración de los padres. Una colaboración que consiste en observar, en prestar atención a sus hijos. "Aislamiento, timidez, soledad, problemas familiares... ahí puede existir un menor víctima de acoso. O cambios bruscos de comportamiento, falta de apetito. Se trata, por tanto, de observar al niño. Hemos tenido casos de una niña de ocho años sufriendo acoso sexual y la pregunta es cómo una niña de ocho años podía acceder a la red sin control alguno. No son delitos sin importancia, hay que perseguir el mayor castigo posible". Hasta dónde puede llegar la gravedad de uno de los ciberacosos lo demuestra que uno de los casos tratados por la fiscalía recientemente terminó en suicidio.
Por ello, Paya es un firme defensor de aplicar el alejamiento electrónico del mismo modo que existe el alejamiento físico. "Si una persona ha delinquido en una red social, hay que prohibir la entrada en la red social, e incluso según la gravedad del delito prohibir el acceso a internet igual que a los ludópatas se les prohíbe el acceso al Casino".
Lorena Montero, fiscal para la Violencia de Género, abordó otra de las grandes preocupaciones dentro de la fiscalía de menores, los roles machistas entre los chavales. No hay muchas denuncias, pero hay motivos más que consistentes para pensar que nos encontramos ante un problema oculto.
"La víctima adolescente no reconoce los actos de violencia de género y lo puede interpretar como afianzamiento del cariño: mi novio es muy celoso porque me quiere mucho", describió Montero.
En esta ponencia se entabló un debate con el público, donde había algunos docentes, cuando Montero planteó que muchos de los casos de violencia de género se dan entre compañeros de clase o de instituto e intentan resolverse dentro por el personal del centro cuando deberían traspasar esos muros y llegar a actuaciones judiciales. Docentes que estaban presentes contestaron recordando que ellos se limitan a aplicar los protocolos y están preparados para actuar, algo que la fiscal no negó, pero insistió en que hay comportamientos delictivos que son conocidos dentro de los institutos y no llegan a la fiscalía. Del mismo modo, el alejamiento entre escolares en conflicto se dificulta por las trabas existentes en los protocolos educativos para ejecutar expulsiones.
También subrayó que la legislación enmarca la violencia de género en el conflicto de pareja, lo que hace que existan sentencias que no incluyen, en el caso de los menores, este componente, al no ser parejas reconocidas, "pero deberían tener ese agravante, ya que los menores funcionan como pareja y la violencia se ejerce igual que en los adultos".
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