Juicio por asesinato e intentos de homicidios

"El Perniles ni perdió el apetito"

  • Guardias civiles que participaron en la detención del acusado de asesinar a un joven en Medina declaran que no mostraba síntomas de haber consumido sustancias estupefacientes. “Estaba muy tranquilo”, afirman

El machete con el que El Perniles atacó a sus víctimas

El machete con el que El Perniles atacó a sus víctimas / D.C.

"El Perniles fue plenamente consciente de lo sucedido". Ésta es la conclusión a la que llegaron este martes todos los agentes de la Guardia Civil que declararon como testigos en el juicio con jurado que se celebra esta semana en la Audiencia de Cádiz con motivo del crimen ocurrido en Medina en enero de 2018, en el que un joven de 25 años murió a las puertas de una discoteca después de que le atravesaran el pecho con un machete de grandes dimensiones.

El acusado de asesinar al chico, J.A.G.S., alias El Perniles, afirmó durante su declaración que la madrugada del 6 de enero de 2018 estaba bajo los efectos de las drogas y el alcohol. Sin embargo, los agentes que participaron en su detención y que realizaron las primeras diligencias manifestaron durante la segunda sesión de la vista oral que El Perniles no mostraba síntomas de haber consumido sustancias estupefacientes. "Estaba tranquilo, no presentaba un estado de nerviosismo ni de enajenación y su discurso era coherente y razonable", testificó el jefe de la Policía Judicial. "No vi ninguna conducta anómala en él", añadió.

Este agente fue el que se entrevistó con el procesado después de que éste se personase en el cuartel de la Guardia Civil de Medina junto a su padre a las nueve de la mañana del 7 de enero de 2018. "Al principio, trató de convencerme de que el arma empleada en el crimen fue un gato hidráulico, no un machete, si bien transcurrido un tiempo, reconoció que empleó un cuchillo de monte que después ocultó en un descampado", señaló el responsable de la Policía Judicial. En este punto, el abogado de la acusación particular recalcó que la confesión del encausado "no fue, por tanto, espontánea".

Según explicó el jefe de la Policía Judicial, la mañana de su arresto El Perniles "ni perdió el apetito". "Pidió desayunar y hablar con su novia", especificó. Otro de los guardias civiles relató la conversación del procesado con su pareja. "El Perniles le preguntó a su chica si la relación iba a seguir adelante; entonces ella le reprochó que esa fuese su preocupación cuando acababa de matar al alguien", comentó.

En la segunda sesión del juicio con jurado también prestaron declaración los guardias civiles que se entrevistaron con Abraham y Eloy, los dos amigos de la víctima mortal que también fueron atacados por El Perniles, según sostiene la Fiscalía. "Estaban muy afectados, uno de ellos lloraba porque habían matado a su amigo sin razón aparente", manifestaron. A pesar de su estado anímico y físico, "los jóvenes no sólo reconocieron el arma del crimen, sino que antes incluso de verla, ofrecieron detalles muy precisos del machete, como que tenía la empuñadura verde". 

Otro agente relató en la vista oral que participó en el rastreo para localizar el machete escondido por El Perniles después de que éste confesara dónde lo ocultó. "Me desplacé a la zona de la venta El Jilguero y allí encontré el cuchillo enterrado. A unos 500 metros, estaba el vehículo del acusado, un Volkswagen Golf rojo", aseveró. 

Ese coche fue inspeccionado por otros guardias civiles que también testificaron este martes en la Audiencia Provincial de Cádiz. Uno de los agentes afirmó que tomó muestras de ADN del vehículo, en el que halló manchas de sangre, un guante y la funda del machete. Otra agente que intervino en la inspección ocular del lugar del crimen -las inmediaciones de la discoteca Iris de Medina, ubicada entre las calles Italia y Alemania- explicó que en el espacio comprendido entre donde estaba aparcado el coche de El Perniles y el de las víctimas había un charco con abundante sangre, dos regueros también grandes, numerosos rastros en el suelo y en la pared así como manchas que se correspondían con el goteo descendente de la sangre desde el machete. 

En al menos dos ocasiones, El Perniles quiso intervenir durante la segunda sesión del juicio celebrada este martes en el Palacio de Justicia de Cádiz. "Siento en el corazón que se está haciendo una injusticia", dijo. El magistrado presidente del jurado le llamó la atención, le advirtió que debía permanecer en silencio y que el último día de la vista oral tendría derecho a ejercer la última palabra. 

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