Capitanía impone un plazo al armador para sacar el buque
El dueño del carguero embarrancado en el río Guadalquivir a orillas de Trebujena tiene 24 horas para planear una operación de rescate que no suponga ningún riesgo medioambiental
El buque de grandes dimensiones cargado de abono que en la mañana de este domingo quedaba varado en la orilla del Guadalquivir a la altura del término municipal de Trebujena continuaba anoche, al cierre de esta edición, en la zona después de que a las dos de la mañana del domingo al lunes se llevara a cabo otro intento, otra vez sin éxito, para remolcarlo coincidiendo con la pleamar.
Esta segunda prueba sirvió para que tanto Capitanía Marítima de Sevilla como el propio armador, propietario del buque, se dieran cuenta de que hará falta algo más para sacar al Citadel, de bandera holandesa, del fango del Guadalquivir.
De momento, lo primero que hace falta es un plan de reflotamiento, y en esto están ahora los propietarios del barco embarrancado. Si la fuerza de los remolcadores de la empresa Boluda no ha sido suficiente, se calibran ahora varias posibilidades para que el Citadel vuelva a flotar y retome el canal de navegación.
La Capitanía Marítimia de Sevilla le ha dado un día de plazo al armador y hoy, sobre las cinco de la tarde, deberá ponerle sobre la mesa un plan y un plazo. En principio también se calibró la posibilidad de aliviar la carga del buque holandés, que transporta 6.000 toneladas de fertilizantes, de abonos trasvasando parte de su cargamento a otro buque. Esta operación no parece haberle gustado demasiado a la Capitanía Marítima de Sevilla dado que conllevaría riesgos el hecho de que una carga tan volátil como la de los fertilizantes pueda quedar vertida sobre las aguas del río. El alivio del peso podría haber facilitado el desembarrancamiento aprovechando cualquiera de las próximas pleamares, con la ayuda de un remolcador.
Descartada esta posibilidad de trasvasar la carga para aliviar su peso, sólo quedaría pensar en contratar a un remolcador más potente. Desde el Ayuntamiento de Trebujena, su alcalde Jorge Rodríguez (IU), confirmaba ayer a este periódico que el armador anda ahora en busca de esos remolcadores que le saquen de este inesperado atolladero.
Mientras tanto, la Capitanía Marítima de Sevilla anuncia que abrirá una investigación para conocer las circunstancias que llevaron al capitán de este buque holandés a salirse del canal de navegación para quedar varado en los barros de la orilla del río.
Así las cosas, el armador del Citadel deberá darle a las autoridades marítimas una respuesta antes de las cinco o las seis de esta tarde. Si no fuera así, la Capitanía se haría cargo "de oficio" de devolver al carguero al canal de navegación del que nunca debío salirse.
Por ello, se está buscando otro remolcador a fin de intentar sacarlo de nuevo cuando vuelva a subir la marea. Cabe señalar que el tráfico marítimo no se ha visto interrumpido a causa de este incidente y que el buque no ha sufrido daños estructurales que pudieran impedir su reflotamiento.
El carguero se dirigía hacia el puerto de la capital hispalense cuando encalló a causa de los importantes bancos de niebla existentes en la mañana del domingo en la zona y que provocaron la salida del canal de navegación del barco. A mediodía del mismo domingo, se realizaba un primer intento infructuoso de sacar el barco con la ayuda de un remolcador.
La niebla parece la causa más probable de que el buque, de 111 metros de eslora y más de 6 metros de calado, encallara en esa zona del río, próxima a la desembocadura en Sanlúcar de Barrameda.
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