Las medallas de la discordia Beardo confirma que no hubo sabotaje con las medallas

  • El alcalde anuncia que ha solicitado la devolución de las insignias al orfebre, que las fabricó de forma defectuosa

El alcalde, Germán Beardo, con su medalla el día de su toma de posesión. El alcalde, Germán Beardo, con su medalla el día de su toma de posesión.

El alcalde, Germán Beardo, con su medalla el día de su toma de posesión. / Andrés Mora

Finalmente, cinco días después de que saltara la polémica por el deterioro de las medallas de los nuevos concejales del Ayuntamiento de El Puerto, ya se puede dar por zanjado el asunto.

Al final, y tal como avanzaba este periódico en su edición del martes, la cosa no fue ni un sabotaje ni una conspiración auspiciada por oscuros intereses antireligiosos, como muchos aseguraban, sino que todo se ha limitado a una mera chapuza y también, seguramente, a la ausencia de un control de calidad por parte de quien recibiera el pedido de manos del fabricante.

El alcalde de El Puerto, Germán Beardo, confirmaba hoy oficialmente, primero en su cuenta de Facebook y después mediante una nota de prensa, que fue la empresa que fabricó las medallas para los nuevos concejales del Ayuntamiento la responsable de su mal estado. Y es que lo que en principio tenía toda la pinta de ser tipex, aplicado de forma rudimentaria sobre la imagen de la Patrona, finalmente al parecer era un esmalte que se había aplicado a la nube sobre la que se posa la imagen y a la túnica de la Virgen, también de color blanco en el escudo original, todo ello sin demasiada pericia.

Este es el escudo que se recrea en las medallas, con la nube sobre la que se posa la Virgen y la túnica de color blanco. Este es el escudo que se recrea en las medallas, con la nube sobre la que se posa la Virgen y la túnica de color blanco.

Este es el escudo que se recrea en las medallas, con la nube sobre la que se posa la Virgen y la túnica de color blanco.

Beardo ha tomado la decisión de solicitar a los 25 concejales de la Corporación portuense la devolución de las medallas y reclamar a la empresa su arreglo “como responsables de la inadecuación de nuestros símbolos de Ciudad y su Patrona”.

Mientras tanto, según explicó el primer edil, los actuales concejales podrán disponer de las medallas de la anterior Corporación. A su vez el regidor portuense señalaba que “quiero salvaguardar el honor del anterior Gobierno Municipal”, ya que como insistió toda la polémica se ha debido “a una mala ejecución de orfebrería y en ningún caso a un sabotaje. Lamento como portuense y como alcalde la polémica suscitada y el daño al honor causado a nuestros símbolos de Ciudad, así como agradezco a la Archicofradía, a su hermano mayor y Junta de Gobierno su comprensión y buen entendimiento. Cerramos así este desagradable asunto”, concluyó.

Y es que desde que comenzó a perder fuerza la teoría del sabotaje, ya el pasado lunes cuando este periódico pudo hablar con responsables municipales que estaban al tanto del asunto, a pesar de las cada vez mayores evidencias aún eran muchos los ciudadanos que no terminaban de creerse que no se hubiera tratado de algo intencionado.

Es cierto que la mayoría de los estragos se habían provocado en la imagen de la Patrona, la Virgen de los Milagros, pero precisamente porque es la parte del escudo en la que se quería aplicar esmalte para recrear la túnica. Hay que tener en cuenta que esta empresa fabricante, dedicada más bien a la fabricación de material publicitario y de merchandising, era la primera vez que se ocupaba de un encargo tan delicado.

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