La UE pasa revista a su plan para abaratar la energía

Bruselas reconoce que la volatilidad de los precios persiste por factores como el clima o el mercado global, pero destaca avances para reforzar redes, acelerar renovables y mejorar la protección frente a la pobreza energética

Subestación eléctrica y torres de alta tensión. / Antonio L. Juárez

Un año después de presentar su Plan de Acción para una Energía Asequible, la Comisión Europea admite que la volatilidad de los precios no ha desaparecido y que en 2025 siguieron pesando factores externos como los patrones globales de suministro, las anomalías meteorológicas que afectaron a la generación eólica e hidráulica y los episodios de frío invernal. Aun así, Bruselas sostiene que se han dado “pasos importantes” para contener el coste de la energía y acelerar la transición.

Según el balance difundido por la Dirección General de Energía, la UE ha avanzado en la mayoría de medidas previstas. En el plano legislativo, la Comisión presentó en diciembre el European Grids Package (paquete europeo de redes), con el objetivo de impulsar las infraestructuras eléctricas necesarias para sostener la transformación limpia del sistema energético. Además, ha puesto en marcha consultas sobre futuras iniciativas, entre ellas el marco de gobernanza de la Unión de la Energía, que define la arquitectura actual de objetivos en reducción de gases de efecto invernadero, energías renovables y eficiencia energética.

Más allá de las leyes, el Ejecutivo comunitario señala que ha desplegado recomendaciones y guías para orientar a administraciones y empresas sobre cómo acelerar la implantación de renovables y mejorar la eficiencia. También ha creado una Energy Union Task Force, una plataforma de coordinación con los Estados miembros para abordar asuntos clave como fiscalidad energética, redes y metano, y se ofrece a apoyar ajustes que, por su naturaleza, resulten más eficaces si se diseñan a escala nacional o local.

El Plan de Acción, publicado el 26 de febrero de 2025, se concibió para actuar a corto, medio y largo plazo sobre el coste de la energía. Bruselas lo vincula a tres problemas de fondo: la dependencia de combustibles fósiles caros, ineficiencias del mercado energético y una integración incompleta del sistema eléctrico. Entre las medidas de impacto rápido, la Comisión destaca la posibilidad de rebajar impuestos y gravámenes de la electricidad, algo que ya estaría dando resultados en algunos países de la UE, además de facilitar ayudas mediante el nuevo marco de ayudas de Estado para la industria limpia y promover instrumentos para proteger a los hogares vulnerables ante la pobreza energética.

A más largo plazo, la estrategia apuesta por cambios estructurales: invertir en redes, interconexiones y flexibilidad industrial, mejorar condiciones habilitadoras como los permisos y la gobernanza, y reforzar la producción de renovables, el almacenamiento y la eficiencia energética. El mensaje de fondo es doble: abaratar la factura exige medidas inmediatas, pero también acelerar una modernización del sistema que reduzca la exposición europea a shocks externos y, al mismo tiempo, recorte emisiones.

España y el contexto europeo

En el caso español, el debate sobre energía asequible llega marcado por tres frentes muy concretos. El primero es la fiscalidad de la electricidad: desde el 1 de enero de 2025 el IVA volvió al 21%, tras el fin de las rebajas extraordinarias aplicadas durante la crisis, un movimiento que enlaza con el plan de la UE cuando apunta a impuestos y gravámenes como palanca rápida sobre la factura.

El segundo foco es la pobreza energética. El Gobierno aprobó el 17 de febrero de 2026 la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2026-2030, con un paquete de medidas de enfoque más “estructural” (rehabilitación de viviendas, eficiencia, impulso a instrumentos de apoyo) y con la intención declarada de ajustar el acceso al bono social para evitar que se beneficien hogares con rentas altas.

Y el tercero, muy ligado a lo que Bruselas destaca sobre redes e interconexiones, es la baja interconexión eléctrica de la península con el resto de Europa. El proyecto del Golfo de Bizkaia (España-Francia) elevará la capacidad de intercambio de 2.800 a 5.000 MW y está previsto para 2028; tras el gran apagón de abril de 2025, España y Portugal pidieron a la UE acelerar estas conexiones y el BEI anunció financiación para este enlace, subrayando que la integración de redes es clave tanto para precios como para seguridad del sistema.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último