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Rarezas de la realeza

  • Marta Luisa de Noruega habla con los muertos, la duquesa de Cambridge no se pone el anillo de Lady Di por superstición, y a Alberto de Mónaco no le gusta presumir de su fortuna para que no le 'sangren' sus hermanas.

Marta Luisa de Noruega con el chamán que es su actual pareja. Marta Luisa de Noruega con el chamán que es su actual pareja.

Marta Luisa de Noruega con el chamán que es su actual pareja.

A diferencia del resto de los mortales, los miembros de la realeza hacen lo que quieren. No hay límites, ni prohibiciones. La lista de sus supersticiones y caprichos es, en ocasiones, tan extensa como rara.

La princesa Marta Luisa de Noruega. La princesa Marta Luisa de Noruega.

La princesa Marta Luisa de Noruega.

Un ejemplo de ello es la princesa Marta Luisa de Noruega, hija mayor del rey Harald V y hermana del príncipe Haakon, quien afirma tener poderes paranormales y hablar regularmente con los muertos y con su ángel de la guarda. También asegura que su alma puede levitar y subir al cielo. Esto la hizo fundar la asociación Astarte Inspiration, que ofrece talleres sobre la lectura de nuestra energía. En su país sus excentricidades han generado grandes críticas, y dicen que su divorcio del escritor Ari Behn se debió a que su marido no pudo más con sus poderes espirituales. Ahora está enamorada del chamán de las celebrities Derek Verret, con quien protagoniza giras de meditación.

La princesa Catalina, esposa de Guillermo de Inglaterra. La princesa Catalina, esposa de Guillermo de Inglaterra.

La princesa Catalina, esposa de Guillermo de Inglaterra.

También es bien conocido que el amante de la ecología, el príncipe Carlos de Inglaterra, es supersticioso y admirador de lo paranormal, hasta tal punto que habla con las plantas y las flores desde muy joven. Sin embargo, los ingleses siempre han tomado a broma sus excentricidades. Siguiendo en Reino Unido se rumorea que a su nuera, la duquesa de Cambridge, no le gusta llevar el anillo que fue de su suegra, la princesa Diana, porque es muy supersticiosa. Aunque su marido se lo regaló como anillo de pedida y le gustaría que se lo pusiese, a Catalina no le hace ninguna gracia portar una joya que formó parte de la historia de un matrimonio infeliz con un desenlace trágico.

Jamie Blandford, duque de Marlborough. Jamie Blandford, duque de Marlborough.

Jamie Blandford, duque de Marlborough.

También es inglés Jamie Blandford, duque de Marlborough y poseedor de uno de los títulos más aristocráticos de Europa. En su país es famoso por sus supersticiones y extravagancias, sin olvidar su carácter volátil, su abuso de las drogas y que acumula un largo récord de arrestos, incluyendo cuando pasó seis meses en prisión por conducción peligrosa en la carretera.

El príncipe Alberto, soberano de Mónaco. El príncipe Alberto, soberano de Mónaco.

El príncipe Alberto, soberano de Mónaco. / Efe

Al aparentemente campechano Alberto de Mónaco, a quien le gusta pasar inadvertido, se le calcula una fortuna de más de un billón de dólares. Sin embargo, detesta que el contenido de sus arcas sea de dominio público. La razón es que sus hermanas, las princesas Carolina y Estefanía, a quienes mantiene, podrían pedirle que les subiera su asignación, y él no podría negarse. Al soberano monegasco, de quien dicen que es muy tacaño, también le vuelven loco los coches antiguos, capricho del que no se priva pues tiene una enorme colección que jamás usa. Además, es el dueño principal del Casino de Montecarlo, aunque no le gusten las apuestas. Su padre, Rainiero de Mónaco, famoso por ser muy parco, vivía tan enamorado del mar y los peces que pasaba largas horas en el Museo Oceanográfico de Mónaco, fundado por su abuelo Alberto I, donde se sentaba y pasaba horas mirando estrellas y caballos de mar.

El rey de Tailandia hizo un funeral de cuatro días a su perro al fallecer.

Maha Vajiralongkorn, actual rey de Tailandia. Maha Vajiralongkorn, actual rey de Tailandia.

Maha Vajiralongkorn, actual rey de Tailandia.

Menos conocido aunque no menos extraño es el rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, un playboy de 64 años, que se ha divorciado tres veces. Su verdadero amor son los perros. Vive tan enamorado de sus mascotas, que nombró a Foo Foo, su poodle favorito, jefe de la fuerza aérea tailandesa. Al morir, le dispensó un impresionante funeral oficial de cuatro días. El soberano tiene fama de déspota y a sus propios hijos les quitó sus títulos y obligó a ir al exilio. Su hermana, la princesa Maha Chakri Sirindhorn, se desplaza con un séquito de 30 personas, que incluye guardaespaldas y astrónomos porque las estrellas determinan todos sus movimientos. Cuando viaja, no se baja del avión si no hay una alfombra roja y un grupo de asistentes con guantes blancos esperándola, pero ni ellos ni nadie puede tocarla bajo ningún concepto debido a su extrema escrupulosidad.

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