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Un informe de interior detalla los bulos para implicar al emérito en el 23-F

El archivo expresa la falsedad de los rumores, fruto de una campaña de desprestigio a la corona

Los documentos del 23-F no incluyen los audios, pero sí las transcripciones de las conversaciones de sus protagonistas

El rey Juan Carlos, en su mensaje televisado el 23-F. / Efe
Mar Castillo

25 de febrero 2026 - 14:41

El Gobierno ha publicado en la página de La Moncloa algunos documentos relativos al intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Entre estos escritos, se recopilan unos informes de inteligencia y panfletos anónimos que detallan una teórica campaña de desprestigio contra el rey Juan Carlos I, de los que se expone que son mentira y que se difundieron para disminuir la responsabilidad penal de los militares que estaban siendo juzgados y disponer de un argumento contra la Corona.

En estos documentos anónimos se afirma que el Rey dio órdenes por escrito y firmadas para poner en marcha la operación. Estos “rumores”, tal y como se expone en el escrito, “tuvieron algún éxito en los sectores de la derecha radical”.

El documento analiza cómo estos colectivos -desde abogados defensores de los procesados hasta esa derecha radical- difundieron la teoría de que el rey Juan Carlos I fue el verdadero instigador del 23-F. Según estos relatos, el monarca habría planeado el golpe para consolidar su figura, forzar la dimisión de Adolfo Suárez y sustituir el sistema por un directorio militar o un gobierno de salvación nacional. Sin embargo, al ver que el plan podía fracasar o no contar con apoyo internacional, habría "traicionado" a los generales implicados para erigirse como el "salvador de la democracia".

La inclusión de transcripciones de literatura anónima ­bajo títulos como "Anónima 23-F" o "Intento de liquidación del actual sistema político" recogen los argumentos utilizados para implicar al entonces monarca en el intento del golpe. Entre estas argumentaciones, se recoge la tesis de un pacto entre el Rey y el general Armada con los detalles del golpe en Baqueira durante las navidades de 1980. Se expone que el monarca, bajo presión militar, incluyendo una supuesta amenaza con una pistola del general Merry Gordon, forzó a Suárez a dimitir para crear un "vacío de poder", a lo que el presidente se negaría inicialmente.

Para justificar la actuación de los militares sublevados, lo que el escrito denomina “bulos” sostenían que Milans del Bosch y Armada no actuaban por cuenta propia, sino bajo la premisa de que "el rey lo quiere así". Junto a ello se difundió la idea de que el manifiesto que el monarca leyó finalmente por televisión ya estaba preparado y firmado por él días antes del 23 de febrero.

En las transcripciones se habla de una “traición” por parte del Rey, un cambio de actitud que se atribuye a presiones de líderes extranjeros como Giscard d'Estaing y Helmut Schmidt, quienes le habrían advertido del peligro de los golpes militares en Europa. Se mencionan hechos como el envío de los hijos del monarca a Londres o su salida anticipada del colegio, la preparación de un avión para su huida y la interpretación malintencionada de mensajes y telegramas enviados esa noche como pruebas teóricas de su implicación.

El informe que recoge los escritos expone la falsedad de los argumentos y aclara que la implicación del Rey no es un hecho real, sino que responde a objetivos de los sectores de la derecha radical y los procesados para reducir su castigo y atacar a la corona.

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