Paula Leitón: "En los cuerpos grandes se reparte la mala leche"

Waterpolista

Paula Leitón, waterpolista del Barceloneta e internacional con España. / Marta Pérez / Efe
Juan de la Huerga

25 de enero 2026 - 05:00

GRANDE DE ESPAÑA. A Paula Leitón Arrones (Tarrasa, Barcelona, 2000) le resbalan los insultos por gordofobia que le llovieron tras el oro olímpico de waterpolo en París. Cuenta su experiencia en 'XXL' (Plataforma editorial). Una Grande de España. La boya del Barceloneta juega ahora el Europeo.

Pregunta.–Su libro ha logrado que hablemos de waterpolo femenino cuando no hay Juegos Olímpicos. Es su primer triunfo.

Respuesta.–Un gran triunfo tras el oro olímpico, hablar no sólo del deporte sino de lo que hemos logrado y que no dure sólo unos meses.

P.–Olímpica en Río 2016 con 16 años y escritora con 24. ¡Un prodigio de precocidad!

R.–He empezado muy temprano en todo.

P.–Lo siguiente 'Masterchef' o 'La isla de las tentaciones'.

R.–'Supervivientes'...

P.–Con 21 en Tokio gana la plata y con 24 se corona en París. ¿Qué le queda?

R.–Ser campeona mundial. Es lo único que me falta de campeonatos de selecciones. Después de ganar el oro olímpico, el sueño de cualquier deportista, te planteas qué más hay. Lo bueno y malo del waterpolo es que cada año hay una gran competición, ya sea Europeo o Mundial.

P.–Hay waterpolistas que duran, como Felipe Perrone.

R.–Este deporte permite ser longevo en la alta competición. En las mujeres hasta los 32 o 33 años, incluso 35. En hombres más, Perrone estuvo hasta los 40 dando tralla. Me quedan años.

P.–Igual dos Juegos más.

R.–Podría aguantar a Los Ángeles 2028 y Brisbane 2032. No estaría mal.

P.–Constate mi sesuda teoría: los grandullones somos más noblotes que los pequeñajos, más gruñones y malandrines.

R.–Puedo confirmarlo con creces. En esos cuerpos tan pequeñitos se guarda más mala leche, en los nuestros se reparte.

P.–Da talleres a niños para hablar de acoso y gordofobia. ¿Ayuda su experiencia a evitar casos como el de Sandra Peña?

R.–Lo importante es que los niños sean conscientes de que no son bromas sin más sino ataques que crean situaciones como la de Sandra Peña. Cuento mi experiencia y la manera en que me he apoyado en mis amigos y familia. No he vivido una situación así de acoso, pero cada vez hay más casos.

P.–¿Ha dado más sopapos dentro del agua, fuera o sin manos con el libro?

R.–Dentro he dado muchas, ¿eh? En el waterpolo nos damos bastante. Con este libro no muchas pero sí una muy grande.

P.–"Tengo las espaldas anchas" para que le resbalen las críticas. ¿Se pensó bien la metáfora?

R.–No, salió de dentro, fue una contestación que iba guardando desde pequeña y nunca la había soltado. Aparte de que tengo la espalda muy grande, la he ido forjando para que esos comentarios con 25 años puedan resbalarme.

P.–La obesidad es un problema de salud pública, pero no se habla de los trastornos por la obsesión con perder peso.

R.–Siempre hablamos del sobrepeso, pero no de lo que conlleva un trastorno alimenticio como un gran TCA, que cada vez lo sufren más niños. Empiezan con un "no quiero comer" y hay detrás un problema real por querer ser un influencer.

P.–Susan Sontag: "No está mal ser bella sino la obligación de serlo". ¿Se nos ha ido de las manos el culto al cuerpo?

R.–Todos deberíamos normalizar estar sanos, hacer deporte, buena alimentación... Pero hoy vamos a los extremos: superdelgado, supergordo, comer mucho, no comer, superdietas... Eso lleva tu cuerpo a límites irreales.

P.–¿Quién es su referente en el waterpolo?

R.–Maica García. Es amiga y de las mejores boyas del mundo. La he tenido muy presente desde que ganaron la plata en 2012.

P.–¿Es peor ser boya o defensora de boya?

R.–Ser boya es muy jodido y defensora, también. Si le pregunta a cualquier waterpolista, nadie le dirá que quiere jugar ahí.

P.–¿No pensó jugar al baloncesto? Hay golpes pero sin ahogadillas.

R.–Muchas veces, pero correr y Paula Leitón no casan. Lo he intentado, pero soy más de agua. El secano no es de mi estilo.

P.–¿Cómo es Miki Oca, el entrenador que llevó a la selección femenina a sus cotas más altas?

R.–Un gran jugador en su época y seleccionador de la gran era del waterpolo femenino. Tras los Juegos de París se fue a China. Es una persona muy suya, complicada de tratar, un genio bastante loco.

P.–Catalana y alucina con el flamenco de Jerez, con las playas de Cádiz, con la Feria... ¿Cuándo se muda a Andalucía?

R.–Cuando me retire o un equipo llegue a División de Honor en Andalucía.

P.–No se ha ido a ninguna liga extranjera.

R.–No he salido de casa. Se está muy bien en España y es la mejor liga del mundo.

P.–¿Y si pagan el doble?

R.–Ni así. Si puedes competir a gusto con los tuyos, por qué te vas a ir fuera. Si un día me ofrecieran tanto, igual probaría un año la experiencia en Hungría, Italia, Grecia...

P.–Lance un alegato para ser la Estrella de la Ilusión de la Cabalgata. Ah, no quizás prefiere abanderada olímpica.

R.–¡Qué dilema, por favor! Me sabe mal pero vería la Estrella de la Ilusión desde abajo y sería abanderada olímpica. Muy pocos pueden decir que han representado a su país abriendo un desfile olímpico. Pero me encantaría abrir la Cabalgata y llevar ese traje tan bonito.

P.–Con su fuerza tiraría lejos los caramelos.

R.–Este año me he llevado varios caramelazos y encima a los altos nos dan mucho en la frente.

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