"Estoy tranquila porque mi madre está en buenas manos"
El Puerto / Incidencia del coronavirus en El Puerto
La hija de una de las residentes de Puerto Luz que ha dado positivo en coronavirus expresa su confianza en la plantilla y en los sanitarios del centro de mayores
Se llama Beatriz Sereijo y vive en Valdelagrana, en El Puerto de Santa María. Desde hace tres años su madre, que sufre una enfermedad degenerativa, es una de las personas residentes en el centro de mayores Puerto Luz de dicha urbanización. Isabel María González del Valle, tiene 77 años y padece párkinson, por lo que utiliza una silla de ruedas para moverse y es dependiente: necesita ayuda psicológica, ejercicios de psicomotricidad y otras terapias que le ayudan en la vida diaria frente a la enfermedad.
"Mi madre está muy contenta en la residencia, ya que el recinto es muy grande y las habitaciones son amplias. Tiene zonas al aire libre, un jardín enorme y zona de juego. Fue la residencia que más nos gustó cuando ella decidió dar el salto a un centro de mayores, aunque se ha quejado siempre un poco de la comida". A Beatriz la llamaron por teléfono el pasado domingo por la tarde para decirle que su madre había dado positivo en coronavirus. Desde entonces recibe información del centro a diario y su madre "se encuentra bien y no tiene síntomas ninguno, sólo algunas molestias en el cuello".
Al vivir en Valdelagrana, cerca de la residencia, Beatriz Sereijo conoce bien el lugar, y también al personal: "Los sanitarios que conozco son fantásticos, muy buenos y muy cariñosos todos. No me puedo quejar para nada, son unos buenos trabajadores", afirma en alusión a la plantilla de Puerto Luz.
En la primera oleada de coronavirus no se produjo ningún contagio en este centro de mayores, pero ahora "hemos tenido mala suerte", dice con cierta resignación. El 19 de agosto fue su última visita a la residencia para ver a su madre, con mamparas, hidrogel y otros protocolos de seguridad. Y es que cuando se declaró el brote de Covid, "los mayores llevaban tres semanas sin recibir visitas, sólo entrada y salida de los trabajadores", aunque los residentes coincidían en zonas comunes como el gimnasio, el comedor o el cine.
Tras detectarse los positivos en coronavirus, todos los mayores están ahora confinados sus habitaciones. Isabel puede llevarle cosas a su madre, "para que ella sepa que la familia estamos apoyándola". Además, hay tranquilidad entre los familiares, "al menos por mi parte. Mi madre me transmite que está bien atendida, aunque algo de miedo tiene, porque es positiva". También ella expresa alguna inquietud: "Es una situación muy complicada para los residentes y para los trabajadores, que lo han hecho bien y están desbordados".
En cuanto a la información que recibe a diario de la residencia, es satisfactoria: "Me llaman a diario y me dan el informe sobre cómo ha pasado mi madre el día", explica.
Por ello, afronta la situación "con plena confianza en los sanitarios, en la plantilla del centro y en la dirección. He estado bien informada desde el primer momento y no he tenido ningún problema. Les envío mi apoyo al 100% para que lo sigan haciendo igual de bien. Estoy tranquila porque mi madre está en buenas manos", concluye esperanzada.
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