Una tradición milenaria en peligro

La antigua salina de Los Desamparados, junto a Los Toruños, ha comenzado el despesque de las especies de los esteros Las dificultades cada vez son mayores para que la actividad sea rentable

El copo sirve para ir sacando el pescado que ha quedado atrapado en las redes que delimitan el despesque.
El copo sirve para ir sacando el pescado que ha quedado atrapado en las redes que delimitan el despesque.
Teresa Almendros El Puerto

21 de noviembre 2013 - 01:00

La antigua salina de Los Desamparados, en el parque natural de la Bahía de Cádiz y colindando con el parque metropolitano de Los Toruños, vive estos días una de las tradiciones más antiguas relacionadas con la pesca, la recogida del pescado que durante los últimos meses se ha estado criando de forma totalmente natural en los esteros.

En esta salina abandonada, que regenta José María Jiménez Derqui, la actividad en un día de despesque es intensa. Varios hombres protegidos con trajes de neopreno y metidos en el agua hasta la cintura van colocando las primeras redes en las que se va quedando el pescado, acotándolas poco a poco hasta que con otras redes de copo van capturando a pulso especies como las doradas, zapatillas, lisas o bailas que serán la cosecha de este año. Anguilas cada vez hay menos, y además su pesca está muy restringida.

Es entre los meses de febrero y mayo cuando mediante un antiquísimo sistema de compuertas, los alevines van entrando en los esteros y allí se crían hasta alcanzar el tamaño necesario para su pesca. El sistema es totalmente natural natural ya que los peces no reciben pienso, se alimentan únicamente de lo que el ecosistema les aporta. El agua de mar se va renovando mediante el mismo sistema de compuertas hasta que entrado el otoño llega la temporada del despesque. La cosecha de estos días será la de todo el año, con una producción que ronda los 8.000 kilos al año. Los peces de menor tamaño que caen en las redes y no alcanzan las medidas suficientes se liberan para que signa engordando.

Los mercados de abastos de Puerto Real, San Fernando o Chiclana son los receptores de esta mercancía, que se vende a un precio que ronda los dos euros el kilo en función del tamaño y la demanda. Curiosamente, y a pesar de la escasa distancia -la explotación pertenece al término municipal de Puerto Real pero está a diez minutos a pie desde la venta El Macka- en El Puerto el pescado de estero nunca ha tenido salida, quizás por la importancia histórica que tuvo su flota de bajura.

Como explica el titular de la explotación, "cada vez resulta más difícil vivir de esto porque apenas hay mercado. Hace 35 años la exportación a Italia era muy rentable, las doradas tenían una enorme demanda y más de 4.000 kilos se destinaban cada año a la exportación, entonces un kilo de dorada costaba más que ahora", afirma, ya que en esos momentos no había apenas piscifactorías.

Jiménez Derqui lamenta que cada vez resulta más difícil sacar adelante la explotación, no solo por la proliferación de la cría artificial de pescados de estero en piscifactorías, sino también por la plaga que suponen para los productores aves como el cormorán, que arrasa los esteros sin que nadie ponga remedio.

Hay por explotar aún una incipiente vertiente turística relacionada con esta milenaria modalidad de pesca extensiva, un atractivo que supondría un valor añadido para la zona en la que aún se desarrolla esta antigua tradición pero que de momento no permite que los concesionarios de estos terrenos lo conviertan en una fuente de ingresos habitual.

La salina de Los Desamparados es uno de los pocos esteros que aún mantienen viva la tradición que ya practicaban fenicios y romanos. Solo queda confiar en que no llegue a perderse esta antigua técnica y los esteros sigan ofreciendo su preciada cosecha.

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