La restauración de la bodega de Los Moros, un modelo a seguir
El arquitecto municipal Manuel María Fernández-Prada ofrece una charla sobre la recuperación del antiguo casco bodeguero de Cuvillo para los archivos locales
La restauración de la antigua bodega de Cuvillo situada en la calle Los Moros, 15, para destinarla a Archivo Municipal fue el objeto central de la charla ofrecida anteayer por el arquitecto municipal Manuel María Fernández-Prada Herrera, dentro del Ciclo de Conferencias sobre Intervenciones en el Patrimonio Histórico Portuense. Este ciclo se viene celebrando una vez al mes en la biblioteca del Edificio San Luis, actual Archivo Histórico, con una gran aceptación por parte del público.
En esta ocasión, dada la condición de arquitecto del conferenciante, numerosos compañeros de profesión acudieron para conocer los pormenores del proyecto, que a la postre se ha transformado en un ejemplo de recuperación respetuosa del patrimonio bodeguero, un modelo a seguir en futuras restauraciones de bodegas. Las obras están prácticamente finalizadas, a falta de conectar el saneamiento con la red general, y se han ejecutado con cargo a los fondos Feil, con un presupuesto de licitación de 953.844 euros. De esta forma, se están concluyendo los últimos detalles en la nave bodeguera para que el Ayuntamiento proceda a su recepción.
En cuanto a la actuación, esta ha consistido en el acondicionamiento de la bodega para acoger un gran archivo en el que se centralizará la documentación histórica y administrativa del Ayuntamiento. A nivel general, se han reforzado los techos mediante la impermeabilización de la nave bodeguera, tanto las propias cubiertas como los muros exteriores, debido a las características del material que está destinado a conservar en su interior. Se han priorizado las medidas de seguridad para preservar la documentación de cualquier tipo de riesgo, con sistemas antiincendios y la instalación de armarios tipo compactus que albergarán los legajos y que tienen la cualidad de cerrarse encajándose unos con otros, permitiendo aislar la documentación de agentes externos. Para evocar la primitiva función del edificio, se han dispuesto los armarios compactus como si fueran hileras de botas, dejándose en los pasillos la anchura entre andanas. Está dotado de armarios compactus en un 40% de su capacidad, mientras el 60% restante se irá instalando conforme lo permita la disponibilidad presupuestaria.
La nave bodeguera ha quedado dividida en dos espacios: el depósito de documentación (zona de acceso exclusivo para los archiveros), y una sala para los investigadores que estará dotada de un docena de mesas de estudio y cuya iluminación se resuelve con un lucernario central y distintos puntos de luz.
Además, el nuevo archivo contará con zona de atención al público y sala de digitalización y a nivel de adaptación está acondicionado para personas con discapacidad, tanto los accesos como los servicios adaptados, desarrollándose la actividad planta baja.
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