Tribuna Libre / Día Internacional de la Mujer

Las mujeres de la Generación del 27

Ahora las denominan “Las Sin Sombrero”¿ No será esta forma de llamarlas otra fórmula para seguir ninguneándolas, seguir relegándolas, decirnos de otra manera que no existieron, que no estuvieron, que no escribieron, que no pensaron, que no lucharon?

Ya se las empezaba a llamar las mujeres de la generación del 27. Incluso nos estábamos aprendiendo sus nombres: María Zambrano, María Lejárraga, María Moliner, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, Maruja Mayo, Luisa Carnés, Carmen Conde, Mª Teresa León, Zenobia Camprubí…Imposible nombrarlas a todas.

Salían a la luz los títulos de sus libros, sus poemas llamaban la atención por su altura poética, por su valentía al expresar su sentir su sensibilidad, sus pinturas nos impresionaban tan rompedoras, sus traducciones nos decían que fueron mujeres cultas hechas a sí mismas, que lucharon contra los cánones establecidos para aprender y así desde la educación y la cultura poder ser…

Nos preguntábamos cómo era posible que tanto talento hubiera pasado desapercibido, que no estuvieran incluidas en tantas antologías en las que sólo salían ellos, nuestros grandes hombres de aquella destacada e ilustre Generación del 27.

Estábamos leyendo sus escritos, admirando sus pinturas, sus trabajos, descubriendo su dedicación. Entreabrimos la puerta de sus biografías para dar paso al asombro de cómo vivieron sus vidas, con qué valentía se pusieron el mundo por montera, enfrentándose a familias, parejas, sociedad, las veces que firmaron con los nombres de sus hombres para así poder publicar.

Fuimos descubriendo con asombro cuáles fueron sus logros, sus luchas, sus atrevimientos, sus desengaños y en algunas incluso su renuncia, porque a pesar de que estuvieron allí, en aquel preciso momento de la historia, nos preguntábamos cómo aquellos ilustres hombres, que con su talento dieron a España el prestigio de tener una segundad edad dorada, llamándose en esta ocasión “ La Edad De Plata” no “supieron” darles su lugar.

¿Cómo no comprendieron a todas aquellas mujeres que también derrochaban el mismo talento, la misma capacidad, el mismo ingenio y creatividad que ellos? ¿Cómo era posible que no caminaran a su paso?

¿Es que van a ser ninguneadas dos veces en la historia? Porque si se las llama ”Las Sin Sombrero” ya no serán las mujeres de la Generación del 27.

¿Y por qué ese apodo? Sólo por una anécdota reivindicativa pero a la vez graciosa en sus vidas en la que también estaban ellos? Que ni siquiera fue una petición de todas, surgió en un momento, en un paseo de distracción, de ir a cualquier sitio, quizá a ninguna parte?

Démosles su lugar en la historia con el mismo nombre que a sus compañeros de época, hagamos que caminen el mismo paso, ellas lucharon, trabajaron y sufrieron el mismo destino, dejémoslas que caminen al mismo compás.

Todos, hombres y mujeres son y componen, la Generación del 27

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