Y llegó el tiempo de los caracoles
Desde hace unos años los puntos de venta en la plaza de abastos se han visto reducidos La II Ruta de los Caracoles se prolonga hasta el próximo 29 de mayo
Con la entrada de la primavera llega de la mano uno de los platos estrella de la gastronomía portuense que no puede ser otro que los caracoles. Los fieles aficionados de este guiso tradicional ansían la llegada de esta época del año, pues por todos es sabido que ahora es el tiempo de los caracoles y que de empezar semanas antes el producto no está en las condiciones óptimas para su consumo.
Según afirman los vendedores de los mismos, cuyos puestos se hallan en los alrededores de la Plaza de la Concepción, este año el caracol tiene un tamaño menor que en ediciones anteriores debido a la meteorología. Pues este animal requiere de las lluvias de invierno para fortalecerse, y este año los meses de han sido bastante secos.
Otra de las peculiaridades que envuelve a estos moluscos gasterópodos, como biológicamente se le denomina a los caracoles, es que los consumidos en El Puerto no proceden de las tierras de la localidad. Esto se debe a que anteriormente el caracol era recogido en las lindes del municipio, cuando aún no había edificaciones. Además se le añade el hándicap de la fumigación de muchos de los terrenos, un hecho que daña directamente a la alimentación del caracol.
Por ello, muchos de los recolectores de estas pequeñas delicatesen se arman de cubo, criba y guantes, y recorren los campos -donde preferentemente pasta el ganado- de Barbate o Zahara de los Atunes entre otros muchos municipios gaditanos.
El precio de este manjar ronda los tres euros el kilo, una cuantía que se ha mantenido desde hace varios años. Pese a ser bastante bajo su coste en comparación con el trabajo que se dedica a su recolección, la venta ha disminuido con el paso de los años y del mismo modo los puestos se han reducido a dos nada más en la plaza de abastos portuense, cuando hace 10 años eran alrededor de 20 puestos.
Dicha bajada de ventas se debe a que ya son bastante menos las personas que compran dicho producto para cocinarlo en sus casas, ya que su preparación requiere de un importante trabajo de limpieza del caracol.
Por ello, ha proliferado la venta de caracol en ocasiones puntuales como la Feria o ahora con la llegada de la Romería del Rocío. Pero principalmente los vendedores de caracoles se mantienen con la elaboración de los caracoles y cabrillas en los distintos bares portuenses.
De hecho cada vez está más extendido el take away o como en castellano se dice "para llevar". Además de las tapas o vasitos de caracoles casi todos los municipios de la localidad plantean al cliente esta forma de consumo para que puedan disfrutarlo tranquilamente en sus casas. El precio de cada tarrina varía en cada comercio siendo desde seis hasta diez euros el kilo de caracoles guisados con especias.
Asimismo se ha incentivado a los bares de la localidad a formar parte de la II Ruta de los Caracoles, la cual en su primera semana está siendo muy bien acogida por el público. Una iniciativa que invita al amante del caracol a conocer nuevos locales y disfrutar de un amplio abanico donde disfrutar de la gastronomía portuense. Se podrá disfrutar de esta Ruta hasta el próximo 29 de mayo.
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