El Alambique
María González Forte
Indigencia
El 14 de octubre de 1983 moría asesinado a manos de ETA el doctor Alfredo Jorge Suar Muro, a los 37 años de edad, convirtiéndose en la primera víctima de la banda terrorista en Andalucía y el primer trabajador de prisiones al que los terroristas le arrebataban la vida. Su viuda, Teresa Decarlini, y su nieta Inés han participado en la tarde de este viernes en un homenaje organizado por el sindicato de prisiones Acaip y la Fundación Athena para recordar a los funcionarios de prisiones víctimas del terrorismo, un acto que se celebró en una primera parte bajo techo, en el hotel Monasterio de San Miguel, y posteriormente ante el monumento titulado ‘Dolor y Esperanza’, inaugurado en 2023 en Pozos Dulces, donde se realizó una ofrenda de flores.
En su primera parte el evento contó con la presencia de representantes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), de las Fundaciones Fernando Buesa y Jiménez Becerril, de la Asociación Europea de Víctimas del Terrorismo, así como de un miembro del Knowledge Hub de prevención de la radicalización de la Comisión Europea, además de los directores de los tres centros penitenciarios de la ciudad. En representación municipal estuvo el primer teniente de alcalde, Javier Bello, quien destacó la importancia de mantener viva la memoria de quienes dieron su vida al servicio del Estado de Derecho. “Desde el Ayuntamiento de El Puerto queremos expresar nuestro respeto, reconocimiento y gratitud a los funcionarios de prisiones víctimas del terrorismo y a sus familias. Su sacrificio no puede ni debe caer en el olvido, porque representa un ejemplo de compromiso con la libertad, la democracia y el servicio público”, dijo.
La vicepresidenta de la Asociación Europea de Víctimas del Terrorismo, una asociación apolítica sin ánimo de lucro, destacó que el colectivo de funcionarios de prisiones en España está “bajo presión” y recordó que en la mayoría de los países depende del Ministerio de Justicia, mientras que en España se incluye en las competencias del Miisterio del Interior.
El representante de la Asociación de Víctimas del Terrorismo se refirió a los años de “acoso y persecución” que han sufrido los funcionarios de prisiones y recordó que más de 300 asesinatos siguen sin haber sido juzgados. “Aquí no ha habido una guerra, ha habido víctimas y verdugos, durante más de 50 años de terror”, recordó.
Por parte de la Fundación Fernando Buesa su representante destacó que “la palabra es el único camino para resolver las diferencias y aludió a la tarea de estos funcionarios como una labor “dura y nunca bien valorada”, siendo uno de los colectivos que más ha sufrido la sinrazón terrorista. “Este acto, el deber de la memoria, es el mejor legado, hay que conocer el pasado para que no vuelva a producirse”, dijo.
El director de la Fundación Jiménez Becerril también aludió a la necesidad de preservar la memoria de las víctimas y destacó que “es fundamental conocer nuestra historia”, mientras que por parte del Knowledge Hub de prevención de la radicalización de la Comisión Europea su portavoz aludió a los ataques y amenazas al colectivo de funcionarios de prisiones como “objetivos simbólicos, por lo que representaban”, definiendo a estos trabajadores como “agentes de transformación social cuya labor se encamina a la reinserción”.
Joaquín Leiva, en nombre de Acaip y la Fundación Athena, recordó que “el tiempo es enemigo de la memoria y aludió a los años en los que había que mirar debajo del coche o sentarse mirando a la puerta de un restaurante, con largas noches de insomnio. También dijo que “le memoria es una forma de justicia, porque significa que tanto sufrimiento no fue en vano”.
Ya ante el memorial ubicado en Pozos Dulces la nieta de Alfredo Jorge Suar Muro, Inés, dedicó unas palabras a su abuelo, al que no llegó a conocer, destacando de él que “supo vivir con entrega y alegría”.
Cerró el acto el testimonio de uno de los educadores de la prisión de Algeciras.
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