La gran familia del circo
'Diario de Cádiz' ha compartido unas horas con las familias que viven y trabajan en el Berlin Zirkus, afincado durante estos días en Las Banderas
Franky Bügler y Miss Esmeralda son los propietarios del Berlin Zirkus, un circo hospedado en Málaga, aunque de origen alemán, que durante todo el año acerca su espectáculo circense a los niños y a los adultos andaluces. Diario de Cádiz ha compartido unas horas con esta particular familia para conocer más de cerca esta tradición que pasa de generación en generación, ya que actualmente se encuentran desarrollando su show en el recinto ferial de Las Banderas.
Nada más acercarse al perímetro donde se encuentra ubicado el Berlin Zirkus, justo en uno de los laterales de la espectacular carpa de color azul donde cada día se inunda con las risas de los más pequeños de la casa, se pueden contemplar varias autocaravanas de grandes dimensiones. Al entrar en una de ellas se puede comprobar que no tienen nada que envidiar a las casas convencionales, ya que poseen todas las comodidades necesarias. En la primera de ellas viven Franky Bügler, Miss Esmeralda, y sus dos hijos, Hannelore Bügler y Frank, todos dedicados por completo a divertir a los habitantes del municipio donde se encuentre ese día el circo.
Aunque los nervios siempre se apoderan de los artistas antes de comenzar un show, ésto no le ocurre a esta familia de artistas. Ya que sus años de experiencia les han permitido contener las emociones hasta el final de cada actuación, sin embargo, Miss Esmeralda siempre se emociona con los aplausos finales.
En el espectáculo también hay espacio para la solidaridad, ya que este circo apoya activamente a la asociación Apoleu, que agrupa a familiares de niños afectados por la leucemia.
A pesar de lo que muchos piensan, un circo "no da para hacerse rico, sino para sobrevivir", tal y como explicó Miss Esmeralda. Los recortes en educación también han repercutido directamente en esta fábrica de risas, ya que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, encabezado por el ministro José Ignacio Wert, ha retirado al profesor que tenía asignado los estudiantes del Berlin Zirkus. Y es que para que continuara tenía que haber un número mínimo de alumnos para determinados cursos en particular, algo que no se cumplía, ya que estudiante pertenecía a un curso diferente. Sin embargo, los jóvenes del circo continúan sus estudios a distancia, examinándose trimestralmente en los centros que les asignan, dependiendo del calendario itinerante del circo.
Pero todos estos contratiempos se olvidan en cuanto comienza el espectáculo. El primer número, llevado a cabo por el domador Franky Bügler, trae a la carpa a tres espectaculares tigres siberianos, que sin oponerse obedecen a Franky, quien se juega la vida en cada actuación. Una vez finaliza el número, y aún con el susto en el cuerpo, varios operarios retiran los barrotes de seguridad y sale a escena Milena, quien se eleva por los aires en varios números equilibristas.
El humor menos racional también tiene su protagonismo con varios números, protagonizados por el pequeño Frank y por otros payasos que, a través de diversos artilugios, le sacan la carcajada al público. El arte del malabarismo y de las acrobacias son llevados a cabo por Anthony Daniel y Jessica, respectivamente.
Uno de los grandes momentos lo protagonizan Miss Esmeralda y su hija, galopando a lomos de dos elefantes asiáticos. Caballos y ponys noruegos, además de leones marinos, completan los números animales, finalizando el espectáculo la gran familia del circo con un número musical, habiendo conseguido, lo más importante: hacer disfrutar al público.
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