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Crisis del coronavirus El Puerto Los puestos del mercado de abastos recuerdan que ellos "también siguen abiertos"

  • En estos quince días las ventas han descendido bruscamente

  • Los placeros recuerdan que ellos siguen con su actividad "como cualquier día normal"

Imagen del mercado de La Concepción con los pasillos vacíos. Imagen del mercado de La Concepción con los pasillos vacíos.

Imagen del mercado de La Concepción con los pasillos vacíos. / Andrés Mora

"Ya estábamos mal y ahora lo que nos faltaba". En general este es el comentario que se puede escuchar estos días por el mercado de La Concepción

La plaza sobrevivía a duras penas. Bastantes esfuerzos estaban realizando los placeros para conseguir un mercado nuevo (algo que por el momento está en el aire). Aunque a duras penas, mantenían los ánimos. Pero ya, la mayoría, se ha han resignado. Sus caras y gestos lo muestran. Tan sólo hace falta hablar un poco con ellos más allá del cuarto de pescado o de carne que estén sirviendo. Es cierto que antes del coronavirus la gente iba poco a comprar. Ahora en plena crisis muchos menos.

"La gente sólo va a los supermercados. No se acuerdan que esto sigue abierto y nosotros aquí", asegura un carnicero mientras prepara un pedido, la opción por la que han optado la mayoría para mantenerse. En el resto de puestos, que no eran muchos los que estaban abiertos,  la situación parecía totalmente normal, igual que la de un día cualquiera, excepto por el ambiente de los pasillos totalmente desiertos. "Nosotros seguimos funcionando igual que cualquier día", aseguraba un pescadero a las 13:00 horas con el género al completo. Totalmente la imagen opuesta a menos de 100 metros, en la puerta de un supermercado con las estanterías vacías y gente en la puerta esperando para entrar. 

Ante esta situación hay muchos que se enfadan, pero otros lo entienden y achacan esta situación a otras circunstancias y problemas anteriores. "Ahora cuando se va a comprar se va a la bulla y a lo preciso. Lo lógico es que la gente vaya al supermercado más cercano. El que vive en la Avenida irá al sitio de abajo de su casa y el de la Plaza de Toros igual. Aquí deberían venir la gente del centro ¿Qué hacemos si en esta zona no vive  casi nadie?", explica otro de los placeros. 

Por el momento está situación tan sólo hace empeorar la que ya se vivía anteriormente y los placeros con resignación miran hacía el futuro preocupados. "Ya esto es lo último que nos hacía falta para rematarnos". 

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