El Puerto

Urbanismo ordena intervenir en la Aduana para evitar su derrumbe

  • Insta a la propiedad del edificio a arreglar sus fachadas y elementos estructurales dañados, en un plazo de 15 días

  • Ha perdido gran parte de sus cubiertas y la casi totalidad de los negocios

El edificio de la Antigua Aduana, en el que Urbanismo ha ordenado intervenir para evitar que se venga abajo. El edificio de la Antigua Aduana, en el que Urbanismo ha ordenado intervenir para evitar que se venga abajo.

El edificio de la Antigua Aduana, en el que Urbanismo ha ordenado intervenir para evitar que se venga abajo. / andrés mora

El edificio conocido como la Antigua Aduana, un histórico inmueble que se levanta entre las calles Micaela Aramburu de Mora, avenida de la Bajamar y calle Maestro Domingo Veneroni, número 1, junto a la Plaza de la Pescadería, se encuentra en una situación lamentable, con una parte importante de sus techos y forjados caídos y el cierre progresivo de los negocios que desarrollaban su actividad en los locales de la planta baja de este magnífico inmueble de estilo neoclásico, construido en 1979. Ante el creciente deterioro del edificio, la Concejalía de Urbanismo, dirigida por Ángel Quintana, ha ordenado a la propiedad de la finca hacer frente, de manera urgente y en un plazo de 48 horas, a diversas obras de mejora en el inmueble.

El monumental edificio tiene su fachada principal por la calle Maestro Domingo Veneroni, lugar por donde se accede al patio de viviendas (alguna de las cuales tiene al parecer inquilinos), y en el que está la entrada también del antiguo hostal Sherry, abandonado hace años, y de varios comercios, llegando hasta la calle Micaela Aramburu, donde se encuentra un antiguo establecimiento, el almacén de alimentación Los Caballos; y la Avenida de la Bajamar, donde se encuentra el acceso al antiguo pub Bereber y a un restaurante, también cerrados. El último de los negocios que ha echado la baraja en los bodegones del edificio ha sido la tapicería Sergio, que se ha trasladado a un nuevo local en la esquina de la calle Larga con Federico Rubio.

La medida adoptada ahora por la Concejalía de Urbanismo para que la propiedad intervenga de manera urgente en el edificio, se enmarca "dentro de la política municipal del Gobierno local de recuperar el centro histórico", y se centra en un informe técnico "que revela que existe una situación de riesgo, con el consiguiente peligro sobre la seguridad de los inquilinos, la finca y la vía pública". Dicho informe propone que se ordene a la propiedad, como primera actuación de urgencia, "tomar todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad y estabilidad de la finca, en un plazo de 48 horas", así como "la reparación de todos los elementos estructurales dañados o desplomados", y el arreglo y adecentamiento de la fachada y todos sus elementos, en un plazo de 15 días.

El concejal Ángel Quintana, ha destacado que se trata de un caso especial, "ya que la finca está incluida dentro del Nivel B del Precatálogo del Conjunto Histórico, por lo que esperamos una respuesta positiva de la propiedad, que debe ser consciente de la importancia que este edificio tiene en la historia de la ciudad y en el mantenimiento del centro histórico". No en vano, el edificio está considerado como uno de los mejores ejemplos del neoclasicismo en la zona, y en su momento estuvo destinado íntegramente a aduana, manteniendo en su interior las viviendas de los funcionarios, mientras la planta baja estaba reservada para la producción y el almacenaje de mercancías, en amplios locales con bóvedas. La monumentalidad del edificio queda inmortalizada, por ejemplo, en el cuadro original pintado por José Aparicio, Desembarco de Fernando VII en El Puerto en 1823.

El concejal Ángel Quintana se ha mostrado confiado en que "la responsabilidad de la propiedad en actuaciones como éstas debe ser el ejemplo que se está impulsando desde el Gobierno municipal y es uno de los ejes del Peprichye que estamos desarrollando para conseguir una renovación integral del casco histórico portuense. Por eso -añade-, desde el gobierno no descansaremos para impulsar medidas que preserven el patrimonio histórico artístico y evitar el progresivo deterioro de fincas protegidas, que deben convertirse en reclamo para propios y visitantes".

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