Entrevista a Juan Villarreal Panadero/Presidente de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia “Mis dos grandes retos son popularizar la Academia y mejorar la financiación”

  • El nuevo presidente de la centenaria entidad cultural apuesta por abrir la institución a la sociedad, incorporando a jóvenes profesionales

  • La reforma de la sede, una vieja aspiración pendiente desde hace 37 años

Juan Villarreal, durante la entrevista concedida a Diario de Cádiz. Juan Villarreal, durante la entrevista concedida a Diario de Cádiz.

Juan Villarreal, durante la entrevista concedida a Diario de Cádiz. / D.C.

–Lleva usted tan solo unos meses, desde final de abril, como presidente de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia. ¿Goza la entidad de buena salud, a pesar de sus 119 años de vida?

–La Academia goza de buena salud en cuanto a que las personas que trabajan en ella son muy dedicadas, con interés y ganas de hacer cosas, intentando aportar ideas... Pero lo que nos gustaría es que esa vida que hay en la Academia se percibiera por la sociedad. A veces los organismos están muy vivos pero no son capaces de irradiar esa vida al resto de la sociedad. Nos gustaría que esa vida que tiene la Academia se notara, se percibiera.

–¿Cree que la labor cultural que realiza la Academia durante todo el año está lo suficientemente reconocida?

–Yo creo que está reconocida, es más reconocida que conocida. Las personas que la conocen la reconocen, pero el problema es que hay mucha gente que no la conoce. El nuevo equipo que ha entrado en la junta directiva quiere conseguir eso, intentar que la Academia cada vez huela menos a naftalina y se acerque más a la juventud, quizás no a los adolescentes, pero sí a la juventud universitaria, a los profesionales que están en la treintena o la cuarentena, con inquietudes culturales. Queremos acercarnos a esa parte de la sociedad que nos desconoce, no queremos ser una torre de marfil.

"Queremos que la Academia cada vez huela menos a naftalina, tenemos que abrirnos a la sociedad”

–Viene usted en esta nueva etapa acompañado por un equipo solvente de personas, algunas de ellas ya veteranas y en otros casos jóvenes profesionales. ¿Qué destacaría de su junta directiva?

–Pues destaco esa mezcla de veteranía y juventud. Hay tradición, con nombres como la antigua presidenta, Carmen Cebrián, pero también se ha incorporado gente nueva, como José Antonio Tejero, Patricio Poullet o Marina Monge, gente que está en la cuarentena y que han entrado por primera vez en la junta. Está aportando muchas ganas de hacer cosas y cambiar cosas, que es lo que de alguna manera se pretendía, combinar veteranía e ideas nuevas.

–¿Había ocupado antes algún cargo en la junta directiva?

–No, es la primera vez. Yo soy socio desde hace años, pero académico desde hace tres, aproximadamente. Desde entonces he asistido a reuniones con más frecuencia, y surgió esta posibilidad.

–¿Es fácil sacar adelante proyectos culturales sin una fuente potente de financiación que les respalde?

–No es fácil. A veces hacemos actos que despiertan un gran interés y el aforo se queda pequeño, por la falta de un sitio más grande donde poder hacer un concierto, sin un coste elevado. Para utilizar el teatro se necesitan como mínimo 3.000 euros. Nuestros socios pagan una cuota semestral de 20 euros y contamos con una subvención municipal que no llega a 2.000 euros. Algunas empresas también colaboran con nosotros, pero tenemos un presupuesto de unos 12.000 euros anuales.

–Acaba de comenzar esta semana un nuevo ciclo de los Martes de la Academia. ¿Se puede decir que es el plato estrella de la programación estival de la entidad?

–Sí, sin duda. Comenzamos a trabajar en el programa con mucha antelación, en el mes de octubre. En verano tenemos la suerte de que El Puerto es una ciudad turística donde podemos contar con que personas que vienen a dar conferencias están por aquí, pero a la vez hay otras personas que en verano viajan o están fuera. Los Martes de la Academia se han convertido en un acontecimiento cultural de El Puerto y la pena es no tener un sitio más grande, porque el patio de la Academia se queda pequeño.

–¿Cree que algún día la Academia verá cumplida su vieja aspiración de rehabilitar su sede, una vez que se traslade el Museo Municipal?

–Hace 37 años la Academia cedió, temporalmente, parte de la sede para albergar el Museo Municipal. Se trata de un edificio municipal pero que en un principio iba a estar dedicado por completo a la Academia, y ese sigue siendo el compromiso. Ahora mismo hay un solo despacho, no hay un espacio donde atender a las visitas con cierta intimidad. El patio está bien para pequeños actos, pero hay veces que nos quedamos sin espacio. Antes de convertirse en alcalde nos pidió una entrevista Germán Beardo, para conocer nuestras necesidades. Parece que ya hay avances en la obra del nuevo Museo, así que confiamos en que pronto podamos acometer la reforma de la sede.

–¿Cómo son las relaciones de la institución con el Ayuntamiento?

–Con el Ayuntamiento nunca hemos tenido problemas. Lo que tenemos muy claro es que la Academia siempre estará en una situación apolítica. Como ejemplo puedo decir que a la inauguración de la exposición de trabajos de los alumnos de la Academia vinieron tanto la anterior concejala, María Eugenia Lara, como el nuevo equipo de Gobierno.

"En esta nueva junta directiva se combinan la veteranía y las ideas nuevas. Hay tradición y también juventud”

–¿Será continuista su línea de trabajo o tiene previsto innovar de alguna manera?

–Yo creo que al principio hay que amoldarse a lo que hay, hay cosas muy buenas que hay que mantener. No se trata tanto de cambiar lo que hace la Academia sino de cambiar la información sobre la Academia, y la financiación. Esos son nuestros dos grandes retos, popularizar la Academia y encontrar subvenciones que nos permitan trabajar con más comodidad.

–Sin duda uno de los pilares que da vida a la institución es la formación en las bellas artes a todo tipo de público.

–Sí, son actividades que tienen una gran demanda. En junio ya había personas llamando por teléfono para preguntar cuándo se abría el plazo de matriculación y los horarios. Las clases funcionan muy bien, sobre todo en piano, guitarra y dibujo. Hay una cosa muy bonita, y es cómo coexisten las edades en las clases. En dibujo puedes ver a niños de colegio junto a señores jubilados, entras en el aula y ves una armonía total entre generaciones.

–La Academia viene trabajando desde hace años en la recuperación de diferentes piezas del patrimonio local, como algunos de los cuadros de la basílica de Los Milagros. ¿Van a seguir con este proyecto?

–Sí, continuamos con ese proyecto, aunque es a medio o largo plazo. Los medios económicos con los que contamos no nos permiten hacer más. Es uno de los proyectos que están ahí de forma permanente y que continuarán, al margen de quien presida la Academia, ya que forma parte de nuestro valor cultural y patrimonial.

–¿Qué proyectos tienen a la vista a corto y medio plazo?

–Pues en el mes de noviembre tendremos el concurso de pintura de Eduardo Ruiz Golluri, que siempre se ha hecho en verano pero en esta ocasión se trasladará a finales de año, coincidiendo con Santa Cecilia. También en octubre tendremos el nombramiento de un nuevo académico, Enrique Tapias, que precisamente este martes estará en los Martes de la Academia para hablar sobre Magallanes y la primera vuelta al mundo.

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