El Puerto

El IES Pedro Muñoz Seca recuerda esta tarde a la profesora Pilar Murillo León

  • Habrá una misa a las seis en el Espíritu Santo y un acto una hora después en el propio centro

El Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Pedro Muñoz Seca rinde esta tarde homenaje a Pilar Murillo León, la que durante los últimos once años ejerciera como profesora de francés en el centro y que falleció el pasado 8 de abril, víctima de un atropello ocurrido en uno de los pasos de peatones de la Ribera del Marisco.

Desde el momento del trágico suceso, que fue un auténtico mazazo para la comunidad educativa del IES Muñoz Seca, han sido varios los actos de homenaje que se han realizado en memoria de la profesora fallecida, aunque el de esta tarde será el primero que se realice abierto al público.

Así, a las seis de la tarde se celebrará en primer lugar una eucaristía en la iglesia del convento del Espíritu Santo, en la calle del mismo nombre, y una hora después, a las siete, dará comienzo el acto organizado en el salón de actos del centro educativo. En el mismo participarán sus compañeros profesores del centro, así como docentes de otros institutos de la ciudad, alumnos de los cursos superiores del instituto e incluso algunos de los compañeros que tuvo la profesora en otros destinos por los que pasó como la ciudad gallega de Vigo, donde estuvo también diez años dando clase.

Algunos de sus compañeros pronunciarán unas palabras en su recuerdo, mientras que otros han preferido dejar sus impresiones por escrito y se proyectarán una pantalla con un fondo musical. Por supuesto, también estará presente su familia, con la presencia de varios de sus hermanos que llegarán desde Sevilla y Córdoba.

Pilar Murillo había nacido en Fuenteovejuna (Córdoba) y estudió la carrera de Filología en la especialidad de Románica en Sevilla. Su primera experiencia laboral la desarrolló en Francia a principios de los 80, trabajando en París como profesora de español. Regresó a España para dar clases en Galicia, donde pasó diez años en un instituto de Vigo, y después volvió a Andalucía tras obtener su primera plaza en Marchena al aprobar las oposiciones de profesora de bachillerato. En El Puerto llevaba once años trabajando y se había convertido en una profesora muy querida y apreciada, como demuestra el vacío que dejado su muerte en el instituto y entre sus allegados.

Coincidiendo con su sepelio en el instituto se celebraron diversos actos en su memoria y alumnos y profesores depositaron ramos de flores en el paso de cebra en el que fue atropellada.

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