El Covid y el Carnaval 2021

El virus que también afectó al Carnaval de Cádiz 1919

  • Se suspendió parcialmente la fiesta por los disturbios de una huelga general y los coletazos de la gripe española

  • Otra huelga paralizó el COAC un día en el año 1994

La puerta del Falla con carteles anunciando la huelga para el 27 de enero de 1994. La puerta del Falla con carteles anunciando la huelga para el 27 de enero de 1994.

La puerta del Falla con carteles anunciando la huelga para el 27 de enero de 1994. / Joaquín Pino

La suspensión íntegra del Concurso de Agrupaciones y del Carnaval tal como los conocemos, que para 2021 será una realidad debido a la epidemia de coronavirus, no ha tenido nunca un precedente en Cádiz salvo el periodo comprendido entre 1937 y 1947, prohibida las fiestas carnavalescas en todo el país por la dictadura de Franco. Quitando esta olvidable etapa nunca se ha suspendido un Concurso o un Carnaval en sus totalidades, aunque sí encontramos dos años en los que de alguna manera (y apartando, claro está, la incidencia del tiempo atmosférico) la fiesta gaditana se vio alterada de algún modo, una vez en los primeros años 20 y otra ya a mediados de los 90.

A comienzos de marzo de 1919 el gobernador civil, José Bono, prohibía la celebración del Carnaval debido a dos factores. En primer lugar el clima de agitación social existente después de la huelga general acaecida en febrero, que se saldó con un muerto y varios heridos, el día 11, después de un enfrentamiento entre trabajadores y la Guardia Civil. La Cruz Roja improvisó un hospital de campaña en Canalejas para atender a los heridos. En segundo lugar, la pandemia de gripe, la llamada gripe española, que se produjo el año anterior propició que los médicos municipales apoyasen la prohibición por considerar que no estaban aún dominada la epidemia, que podía “propagarse a través de los papelillos”.

Ni el 23-F en 1981 ni la guerra del Golfo en 1991 consiguieron paralizar el Concurso

Únicamente se permitieron bailes de máscaras y disfraces en teatros y casinos. Algunos escarceos populares llevaron a las calles máscaras o batallas de confetis, que acabaron tras presentarse los guardias municipales. Lo mismo ocurrió con las actuaciones esporádicas de algunas murgas, abortadas también por la actuación de los gendarmes. Finalmente, tras las quejas de ciudadanos y comerciantes, el gobernador civil, tras la petición del alcalde, García Noguerol, permitió la celebración del Carnaval el Domingo de Piñata.

Muchos años después, en 1994, se chafó un día del Concurso de Agrupaciones, concretamente el 27 de enero debido a la huelga general convocada por UGT y CCOO contra la reforma laboral del Gobierno socialista de Felipe González. En aquella ocasión, las últimas actuaciones del día 26, ya en la madrugada del 27, pisaron de alguna manera el inicio de la huelga, pero el 27 no hubo coplas. Según comentaba este periódico en aquellas fechas, en fase clasificatoria, la decisión de no cantar la tomaron las agrupaciones que actuaban ese día, aceptándolo la Fundación Gaditana del Carnaval, entidad que organizaba entonces la fiesta.

El Falla se cerró y la suspensión del Concurso mereció los días antes, según explicaba entonces Diario de Cádiz, “los mejores comentarios a nivel nacional de los líderes sindicales como indicio del triunfo que esperaban de la huelga general”.

Otros grandes acontecimientos no pudieron con el Concurso gaditano. Por ejemplo, el intento de golpe de Estado que sufrió el país en la tarde del 23 de febrero de 1981, con la entrada en el Congreso de un grupo de guardias civiles comandados por el coronel Tejero. A pesar del miedo y de la incertidumbre que se estaban viviendo ese día en la ciudad, como en toda España, el Concurso siguió adelante y se desarrollaron las sesiones de tarde y noche. El pulso del certamen de coplas a tan grave incidente se remató en la gran final, en la que irrumpió, durante la actuación del cuarteto ‘Cuatro parlamentarios parlanchines y estrafalarios’, el conocido vecino de El Pópulo Sebastián Pérez disfrazado de Tejero y gritando “¡Al suelo todo el mundo!”.

Tampoco logró parar el Concurso la guerra del Golfo, que estalló el 16 de enero de 1991, pocos días antes del inicio del certamen que volvió al Falla en semifinales. La posibilidad de suspensión estuvo latente y se debatió, posicionándose a favor de celebrarlo PSOE, PP e IU, mostrándose en contra el CDS. El entonces concejal de Fiestas, Carlos Mariscal, según contaba este rotativo, se mostró “visiblemente molesto con la sola posibilidad de que se dude de la celebración del Carnaval”. Para el edil la fiesta “no se puede suspender por decreto y nadie puede venir a Cádiz a darnos clases de solidaridad y paz porque hemos dado muestras suficientes en la historia y las peticiones de paz desde Cádiz han quedado ya claras en este conflicto”. Para Mariscal “la suspensión no tendría sentido porque España no está en guerra”, llamando a la responsabilidad de los políticos para que no se produjera una situación de alarma y considerando que la mejor forma de hacer frente a la situación era la normalidad.

Finalmente el Concurso de Agrupaciones echó a andar con un minuto de silencio y la guerra de Golfo fue uno de los temas estrella, tanto con pasodobles y tangos críticos por la actuación del Gobierno español y el envío de tropas españolas al conflicto, como cuplés satíricos. Para el recuerdo quedaba el estribillo del trío ‘Tres notas musicales’, con El Peña, El Masa y Gaby: “Hay qué casualidad, ahora una guerra mundial, la gente no respeta no que estamos en Carnaval”.

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