El Gran Momo pide mirar al Carnaval de Cádiz con la mirada de un niño
Luis Rivero aludió en su pregón al Ave Fénix para que resurja una fiesta feminista, libre, independiente y para sus protagonistas
El autor pidió un monumento para las personas que hacen la fiesta y la oficialidad para 'Los Duros Antiguos' como himno
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“Dando nuestro saludo nos presentamos...”. De esta forma tan castiza, recordando el pasodoble de ‘Los del Bocho’ (1955), arrancaba este martes el pregón del Gran Momo del Carnaval de Cádiz 2026, que comenzó con puntualidad, a las 21.30 prevista. Luis Rivero encarnaba al dios de la fiesta pagana empezando con un homenaje a Paco Alba, que sentó “las bases sólidas de lo que vendría tras de él”. “Jamás será suficiente cualquier reconocimiento que se le haga”, añadía Rivero.
Se presentaba este Momo, con disfraz de Maura Revuelta, como “hijo de la estirpe carnavalera de la Peña Nuestra Andalucía y criado en las calles del barrio del Mentidero que limita de forma tan preciosa con esta plaza de San Antonio en la que he vivido tantos años de mi vida”. Y la entrañable peña estaba representada en el escenario gracias a la escenografía de Artifex. En la regiduría y dirección escénica, Paloma García, para un espectáculo organizado por la Federación Provincial de Peñas Gaditanas.
El coplero, aludiendo al Ave Fénix, centró su texto en lo que para él “sería el resurgimiento ideal de una fiesta que considero que necesita dejar en cenizas algunos de sus aspectos que poco o ningún bien le hacen”.
“Resurja un carnaval feminista” fue su primera proclama, lamentando las frases tópicas que rechazan la presencia de la mujer en el Carnaval. “Un privilegio jamás puede ser un derecho y esos privilegios se dan en el Carnaval: Los grupos masculinos no se comparan entre sí por hecho de estar formados por hombres, un ‘bastinazo’ bien dicho suena hasta bien en las voces de hombres, jamás he escuchado a nadie decir ‘lo respeto, pero no me gustan las voces de hombres en el Carnaval’”.
Esta alocución estuvo acompañada por la interpretación de un tango de su coro ‘El orfeón’ (2014). La presencia femenina acompañando en el cante de las coplas interpretadas por Rivero fue una constante durante toda la noche.
Momo Rivero pidió que resurja un Carnaval libre. “Autoras, autores, no se dejen llevar por su entorno, no se dejen llevar por un mantra de redes sociales donde entre mucho bueno se vierten frustraciones y valoraciones parciales, sesgadas e interesadas como auténticas tesis doctorales, pontificando y escondidas tras perfiles que tapan muchas más cosas que la identidad”, expuso.
Y puestos a pedir resurgimientos, Rivero aludió al tango gaditano, pidiendo “a la autoridad civil” dar oficialidad a Los Duros Antiguos como himno. Según el autor, “el tango debe resurgir, pero no en el concurso, donde nunca fue bien tratado, sino en la calle. Es auténtico, es nuestro y, como patrimonio cultural inmaterial de nuestra fiesta debe ser cuidado y protegido. No es un privilegio, es una necesidad y un deber”. Un tango de su coro de este año, ‘ADN’, ilustró esta intervención. El grupo cantó la copla desde la batea ubicada fuera del escenario, en la misma plaza de San Antonio.
"El tango debe resurgir, pero no en el concurso, donde nunca fue bien tratado, sino en la calle"
“Resurja un Carnaval independiente”. Como ya cantó su coro en el COAC 2026, Rivero incidió en que “el Carnaval debiera nacer con una concejalía propia y exclusiva”. “No se trata de menospreciar al resto de fiestas de la ciudad, sino que se trata de no seguir menospreciando al Carnaval como una fiesta más”, añadió tras relatar las potencialidades que ofrece la fiesta gaditana por antonomasia.
El pregón continuaba demandando el resurgimiento de un Carnaval para sus protagonistas, “aquellas personas que nadie conoce, que por afición dedican cada noche desde septiembre a febrero a ensayar en un local de ensayo”. Para ellas solicitó “un monumento anónimo, sin caras conocidas, pero que a la vez englobe el protagonismo que reclamo para gargantas que elevan sus voces para hacer cantar a toda una ciudad en un espectáculo único y sin igual en el mundo”.
Acabó con un “resurja un Carnaval con la mirada de un niño”, “para dejarnos llevar por la inmensa ilusión de ponerte el tipo preparado de cada año, por los preciosos nervios de volver a pisar las tablas del teatro, por la limpia mirada de admiración cuando ves una agrupación que te gusta”.
“Solo así -con la mirada infantil- el Carnaval será libre, feminista, independiente, respetuoso con su historia y dará protagonismo a quienes verdaderamente deben tenerlo”, defendió como resumen de su pregón.
Recordó a “cuantos me enseñaron y educaron con y en el Carnaval: Antonio Guerrero, Antonio Álvarez el Noso, José Luis Baena Robledo, Paco Rosado, Juan José Arauz…”, y a quienes creyeron en él como Chari Delgado, Manuel Riquet o su padre.
Despidió su proclama entonando un pasodoble que compuso con 14 años para la comparsa ‘Guirigay’ (1994), dedicado a La Caleta. Fue un espectáculo de una hora de duración. Al acabar el mismo, Rivero bajó del escenario para prender fuego al Dios Momo, ubicado cerca de la iglesia de San Antonio. De esta forma debía acabar el Carnaval, pero ya se sabe que en Cádiz la fiesta se prolonga más allá del Miércoles de Ceniza.
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