Chirigota de Manolo Santander y Sánchez Reyes

Chirigota La maldición de la lapa negra

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El matrimonio chirigotero que forman Manolo Santander y José Manuel Sánchez Reyes alcanza su tercer año como uno de los grupos más a tener en cuenta en la modalidad y uno de los más queridos por el aficionado. Tras rozar la gloria en 2017 con 'Los de Cádiz Norte', segundo premio, y quedarse en semifinales en este 2018 con 'Los brujos titi', vuelven a la carga con 'La maldición de la lapa negra'. Defensores de lo clásico y lo gaditano sobre las tablas. 

Actuación en la Gran Final

Revolución en La Caleta. Aunque no es hora para comerse un pescado, cualquier momento es bueno para degustar y paladear una agrupación con sabor clásico y viñero. La hora no afecta al compás chirigotero, aunque sí lo hace para no asumir riesgos innecesarios cuando todo está en juego. Por ello, la chirigota de Manolo Santander y José Manuel Sánchez Reyes se mueve en su zona de seguridad para no poner en peligro lo ya cosechado. Aun así, el pasodoble de presentación, que es el que al final se acabará cantando, sigue llegando como en su estreno. Cerca de las siete de la mañana se vive uno de los momentos más emotivos -y uno de los aplausos más largos del presente Concurso- con la segunda letra que le dedican a la enfermedad que sufre Manolo Santander. Una "cosita mala" por la que tu mundo se derrumba, pero con la que se descubre que a tu alrededor "hay mil cosas buenas". En los cuplés, no está malote el que estrenan sobre las intolerancias alimentarias, que obligan a su prima a meter en agua caliente a su marido porque sólo puede comer huevos duros. Cierran la tanda repitiendo el de Paquirrín, que es el más listo de todos sus hermanos.

Actuación en semifinales

Una playa bendita que acoge a muchas especies de pescados. Una difícil convivencia entre la fauna marina y los caleteros que revienta en un repertorio del que se pueden aprovechar hasta las espinas. Coplas con brillo para seguir con opciones intactas en su objetivo de conseguir cotas altas. Aunque el tema se ha repetido muchísimo en el presente certamen de coplas, saben salir airosos en el primer pasodoble a Andalucía. Para ello, parten de las peleas entre los propios andaluces por sus tradiciones para lamentar las fuerzas que se pierden por el camino al ser la tierra que más se abstiene en las elecciones. Denuncian que se ha permitido al PSOE que "nos pise y nos robe" y que la derecha llegue montada a caballo para montar su cortijo, por lo que piden a los andaluces que por una vez se voten a sí mismos. Existen letras que no se deben perder en un Concurso cada vez más globalizado. Aunque para algunos parezca rancio, trazan una buena segunda letra a la simbiosis entre la playa de La Caleta y el barrio de La Viña. No existe una pareja más perfecta que la que forman. Un barrio que manda a sus niños a su playa para que les convierta en hombres en forma de caleteros. Una playa que sigue siendo sagrada para quienes la habitan. Bastante buenos los dos cuplés, aunque con diferentes características. Reluce más en el primero el remate a los problemas que causan las palomas en las terrazas de los bares, por lo que ya le dicen a un camarero que la ensaladilla está sosa. Sin embargo, en el segundo a lo que afecta Vox, brilla más el golpe sublime que lleva en medio al decir que el pez más facha es "la urtaderecha". El cierre es algo más corriente al afirmar que cuando su mujer les da "una vox" les deja acojonados. Me meto en adobo.

Actuación en cuartos

  • el tipo. Piratas de La Caleta.
  • las coplas. Todo lo bueno que tiene Cádiz viene desde el mar. Con un final riquísimo para los humanos, pero nefasto para los pescados, salen de su mundo para traer un repertorio con mucho sabor a verdín y piedras caleteras. Una maldición que se convierte en una bendición. La chirigota de Manolo Santander y José Manuel Sánchez se convierte en un firme aspirante a lo máximo tras un segundo pase de campanillas. Lo hace con una actuación con muy pocas fisuras, un pasodoble que estremece y unas letras con las que entra por derecho en la verdadera competición. Dos mensajes bien defendidos en los pasodobles. Los dos duelen, aunque tira más el localismo de la primera letra en defensa de la provincia de Cádiz tras convertirse en plató de cine. Sin embargo, se sigue vendiendo en el exterior una imagen del gaditano que difiere de la verdadera al hablar del narcotráfico, la corrupción, el gracioso, el contrabando o el pasotismo. Reivindican con acierto que el gaditano estudia o trabaja y tiene que aguantar su mala imagen, por lo que están "hartos de ser los malos". Bien desarrollado el segundo a las fatigas que se pasa una familia para que un niño vaya a la universidad y el esfuerzo que hace para aprobar, por lo que arremeten contra los políticos a los que dan "los títulos por la cara" y lamentan que en el paro acaben "nuestros hijos". Dos bastinazos de excelsa categoría en los cuplés. Muy bueno el primero a su prima, que no lleva braga y ha dejado de usar toallitas para limpiarse, por lo que se tapa "el toto" con el guardabarros de una bicicleta para evitar los salpicones de fango. No se queda atrás el segundo a las dudas que tienen por ser hermafroditas, por lo que directamente nos ofrecen "su casa".

El veredicto del Diario del Carnaval

Puntuaciones COAC | Muy buena Puntuaciones COAC | Muy buena

Puntuaciones COAC | Muy buena

Actuación en preliminares

  • el tipo. Piratas de La Caleta.
  • las coplas. Los pescados caleteros se hartan de la gente, por lo que salen a la arena aunque saben que su final va a ser acabar cocinados de múltiples maneras. La chirigota de Santander y Sánchez Reyes ofrece un primer pase con un estilo puro que sabe mantener y que le hace meterse en la pelea por todo en el Concurso. A una idea vistosa le acompaña el juego que le da en el repertorio, partiendo de una presentación simpática y acabando en un popurrí que, aunque tiene alguna pequeña laguna, deja algunas cuartetas magníficas como la de Ángel León. Encima, Manolo es capaz de dejarse el alma con un pasodoble con mucho sabor y un trío con un soniquete que levanta el vello. La primera letra tiene una impronta muy personal al echarle agallas para poder sacarse la espinita, además de defenderse con razón de los que le acusan de antiguo y localista. En la segunda copla saben mezclar con maestría dos tipos diferentes de Carnaval al defender la fiesta genuina frente a los problemas que aparecen con Hacienda y la Inspección de Trabajo, que piden "papeles en vez de papelillos". Tanda de cuplés que eleva el listón de la modalidad. Mejor el segundo a un gordo que al estrenar la bicicleta que le regala su mujer se desvía del carril bici para entrar en el "carrilfur" para comprar dos kilos de mortadela. En el primero, que sólo es simpaticote, Paquirrín es el más listo de todos sus hermanos. No acabarán como pescado en blanco.

El veredicto del Diario del Carnaval

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