Manolín Santander: "Si yo hubiera sido un poco egoísta, Cádiz hubiera perdido un montón de chirigoteros"
Autor del primer premio de chirigota
Tiene 30 años, “mucho ganado”, “mucho perdido” y “mucho vivido” en el Carnaval que le enseñó su padre, por eso es el gran predicador de ‘La misión (el evangelio según Santander)’
Dice Manolín Santander, y dice bien, que en este Concurso ellos tenían "más que perder que más que ganar". Y es que su padre, Manolo Santander, junto a José Manuel Sánchez Reyes, logró la gloria en el último certamen en el que participó su chirigota, en 2019, el que sería el último certamen para el añorado chirigotero. La afición deseaba la vuelta y "si ganaba podrían decir que era hasta lógico por arroparnos" y "si perdíamos era el gran batacazo en nuestro debut en la autoría". Pero 'La misión (el evangelio según Santander)' ha ganado y, en eso se equivocaba el legatario de la esencia de la chirigota viñera, Cádiz lo ha valorado con todo su corazón.
–La mejor manera de cerrar el círculo... Me decía su compañero Sánchez Reyes la mañana del 4 de junio...
–Hombre, la mejor, y es muy difícil hacer lo que hemos hecho porque el que hacía la idea, la música, la letra con Jose, la idea del tipo..., pues no está, teníamos que suplir a un genio, y esto lo que nos ha dado es alas para seguir.
–¿Lo esperaban?
–A ver, de tres actuaciones en el Concurso, dos han sido brutales, así que a lo mejor no es que te veas el primero pero sí entre las favoritas. Pero viendo que eso nunca se sabe, y que el jurado tampoco es que no haya dado una tranquilidad pasmosa, pues teníamos cierta inquietud...
–¿Ha echado de menos la comparsa? ¿Ha sido difícil el cambio de modalidad?
–Realmente es que nunca me había despegado porque aunque saliera en comparsa yo ayudaba a montar la chirigota de mi padre. Realmente lo que he hecho es, en vez de echar el 30% en la chirigota pues echar el 100%. Y, la verdad, tampoco he echado de menos la comparsa. Echo de menos a las personas, al grupo, pero lo que es los ensayos, que ellos se lo toman de una manera muy profesional, que me encanta, pero yo después de mis golpes personales necesitaba descansar un poquito de esa seriedad y de ese volumen de trabajo, porque no me lo permite mi cabeza. Ahora mismo yo no estoy preparado para pegarme todo el día dando vueltas, prefiero estar en casa con mi niña y para eso la chirigota, además de porque me apetecía, me ha venido mejor a mi vida personal.
–Además de con Sánchez Reyes, ha trabajado mano a mano con un buen amigo suyo, Carlos Pérez, ¿han discutido mucho?
–¡No, qué va! ¡Al revés! Ha sido un juego. Nosotros hemos jugado a hacer una chirigota. Como nos gusta tanto el Carnaval no nos supone un suplicio, uy, nunca mejor dicho, ahora la palabra suplicio ha cogido un nuevo carácter en el mundo del Carnaval (ríe)... Pero, eso, que al revés, nos ha encantado hacerlo juntos y con Jose igual. Quedábamos en el local, con una cervecita, y pa pa pá... Jose llevaba alguna idea escrita, yo cogía la guitarra y la montaba, yo ponía una idea y Carlos la montaba... Y así... Una cosa muy divertida, y cuando nos vinimos a dar cuenta, ya teníamos el popurrí hecho.
–Ellos, los miembros de la chirigota, ¿le han dicho algo?
–No hace falta, eso se ve, en las caras, en los abrazos... Date cuenta que ellos vieron que su Carnaval se acababa y he llegado yo y es espolvoreado todo y los he zamarreado, escucha, vamos pa arriba todos. Y ellos me han respondido. Pero yo, sinceramente, me siento muy bien porque, si yo hubiera sido un poquito egoísta, Cádiz hubiera perdido un montón de chirigoteros. Gracias a dios y con la edad que tengo, sólo 30 años, he vivido muchísimas cosas en Carnaval, he ganado mucho, he perdido mucho y he vivido mucho, así que ahora me hace más ilusión hacer más las cosas para la gente que para mí. Me hace más feliz.
–¿Qué le hubiera dicho su padre la noche del 3 de junio?
–Que estoy majara (ríe) Me hubiera dicho, “¿qué te ha picao un bicho, ¿tú que haces aquí?”, porque a él, aunque seguro que está muy orgulloso de mí, no le hubiera gustado que yo tomara esta decisión de seguir con la chirigota porque es quitarme de mí para darle a la gente, pero, lo que te decía, esto también me da a mí. Yo siempre pongo el ejemplo, me he ido de casa de mi novia (la comparsa) para vivir con mi madre (la chirigota), donde se necesita más aunque a uno le guste estar con la novia.
–¿Y le ha costado asumir la exposición de la primera fila física de una agrupación?
–Pues sí, de hecho di ese paso por Laly, que es muy amigo mío, actúo con él los fines de semana en el tema trío y demás. A él le comenté que iba a sacar la chirigota y que iba a salir o con la guitarra o cantando en la fila de atrás, tú sabes, yo realmente soy bastante tímido, pero él me dijo, “eso es una locura Manolo, si te metes, te metes, asumiendo delante y a morir con el pecho abierto, sin esconderte”. Y lo reflexioné, lo hablé con la chirigota y lo fuimos probando con la antología poco a poco. Y vimos que sí.
–Han salido los puntos de chirigota, ¿les ha echado un vistazo?
–Mira, yo soy un tío muy honesto, y yo le agradezco en el alma al jurado que le haya encantado la chirigota, pero me parece que sesenta y tantos puntos es una exageración. Muchas gracias, qué les voy a decir, pero con ciertas cosas que ha hecho me parece que te quita hasta un poquito de mérito. No sé qué métodos han tomado para puntuar, hasta qué punto han sido impuestos, pero creo que acertados, acertados, no han estado. Hay cierto descontrol. Se ve que son puntos que están adornados porque, por ejemplo, el jurado 1 tiene una impresión de 1,5 nuestra del primer día y el segundo día me pone un 0 y en la final un 4. Pues no cuadra. Pero al final lo que viene a demostrar es que los puntos son una mentira, y es mejor que se le dé una vueltecita a eso, o que los dejen maquillarlos desde el minuto uno, o que los quiten.
–Pero el año que se quitaron en la primera fase y se puso eso de apto y no apto tampoco cayó muy bien, ¿no?
–Es que eso de apto y no apto es muy feo, y esto es un Concurso amateur. Tú pones un clasificado o no clasificado... Pues a lo mejor... Pero vamos que habría que darle una vuelta a todo. A la vista está que en cuanto llega alguien que cambie un poquito la metodología pues se lía.
–Ha participado en la comparsa ‘La predicadora’ y en la chirigota del Bizcocho, así que también se ha llevado parte de la cara amarga de este COAC
–Es que es muy duro ver cómo el 90% de Cádiz está contigo y una minoría no, y en esa minoría están los miembros del Jurado. Es que hablamos de dos agrupaciones muy trabajadas, que no han ido al salir. La comparsa, ni te digo, al punto que yo salí de componente, y la chirigota, te puede gustar más o menos pero tiene un ingenio que supera a muchísimos grupos. Me parece que ha sido un poco injusto lo que hemos vivido y me hace sentir hasta culpable porque como hago tantas cosas pues pienso, ¿seré yo, que como estoy en tantos lados la gente me ha cogido cosa?
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